Confianza y miedo

Red Dead Redemption 2 y la figura del líder: Dutch van der Linde

Red Dead Redemption 2
Dutch van der Linde / Red Dead Redemption 2

Repasamos la evolución de un personaje que asume un papel fundamental en la obra de Rockstar, un pulso contra sí mismo y contra su propio destino.

Este artículo contiene ligeros spoilers de un personaje de Red Dead Redemption 2, no así de la historia del juego.


Red Dead Redemption era una obra de venganza, de persecución, de búsqueda de justicia. En el Salvaje Oeste, justicia persigue justicia, algo que se entiende que hace gala del dicho de que a todo el mundo le llega su momento. Red Dead Redemption 2, por su parte, es un videojuego de escapatoria, de huida, donde un grupo de forajidos trata de prorrogar un destino que está ya escrito y donde todos, absolutamente todos y cada uno de los miembros de la banda de Dutch van der Linde, tendrán que terminar mordiendo el polvo.

«Confía en mí, Arthur. Solo un golpe más...»

Es precisamente este último el que sirve como eje conductor por el equipo de Dan Houser para escribir la historia, pues por mucho que sea Arthur Morgan quien protagonice una aventura tan equilibrada como ésta, tanto él como John, Micah y compañía son incapaces de decir no a aquel que en su día ejerció el papel de padre, una figura experimentada y curtido en mil batallas; un tipo con una labia suficiente para engañar a una treintena de tipos apuntando a sus sienes con solo pronunciar un par de palabras. Ese es Dutch van der Linde.

Pero no siempre sale todo bien. Ese fatídico atraco fallido en Blackwater firma la sentencia de muerte de este forajido, amante de los revólveres duales Schofield. Para llegar a este punto, Dutch había dedicado años para rescatar a niños huérfanos a los que preparar para la vida como forajido, como un vaquero sin escrúpulos. Tal como se cuenta en el propio Red Dead Redemption 2, la banda de Dutch y Hosea, con quien en 1878 comenzó a ser un «caballero y ladrón» llegó a robar en más de 40 bancos con unos jóvenes e inexpertos en estas lides Bill Williamson, John Marston, Javier Escuella y Arthur Morgan.

La amabilidad es lo que caracterizaba a Dutch en aquellos primeros años: tenía dinero, todo le salía a pedir de boca; por ello, trataba de la mejor de las maneras a los suyos, haciéndoles entender que la lealtad está por encima de todo. Su visión, en contra de los ideas americanos y lejos de la vida industrial inevitable que avecinaba en todo Occidente, chochaban con lo que él buscaba, convencido de la permeabilidad del Salvaje Oeste hasta el final de sus días. Un romántico incorregible negado a aceptar la realidad.

Ese sentimiento anárquico se iba a traducir en problemas tarde o temprano, no obstante, y así fue. Desde West Virginia a New Hanover, daba igual; en todas las regiones el precio por su cabeza aumentaba hasta el día en que tuvo lugar el fatídico y estrepitoso atraco en 1899, donde Blackwater lo torció todo. Es ahí donde comienza Red Dead Redemption 2, una historia que se escribe sobre un tapiz catártico.

Se acabó la «utopía salvaje»

Si antes miraban a su alrededor por encima del hombro, ahora lo hacían asomando desde la retaguardia. Sobrevivir en periodo de decadencia mientras entienden —todos— que ya no tiene sentido seguir con este modo de vida. El gobierno dispone ahora de más herramientas gracias a las nuevas tecnologías; encontrar sus campamentos y tomar nota de sus actos era ahora más fácil que nunca. La filosofía de Dutch van der Linde se anulaba poco a poco con el movimiento de las manecillas del reloj, como un reloj de arena en plena cuenta atrás. Si a esto sumamos que ya nadie confiaba en sus ideales, lo que ahora era una mera hipocresía no la creía prácticamente nadie: de libertad a burocracia.

En ese camino de descubrimiento de Arthur Morgan el papel de Dutch se escribe sin pausa; de hecho, no serán pocas las veces que tengamos ganas de volver a poder acceder a una misión de este personaje, pues el cariz imprevisible de sus pensamientos se concebía como la guindilla en un plato de por sí sobrado de picante.

Pero Dutch estaba cambiando. No haber colmado todas sus aspiraciones, los desatinos y desamores del pasado; el arrepentimiento, en definitiva, le hicieron convertirlo en una persona deshumanizada, incapaz de calibrar el dolor que podía infligir en aquellos a quien en su día dedicó un «te quiero». Desilusión, ira, violencia indiscriminada, afán de dinero y pensar que el fin justifica los medios. Todo ello grabado a fuego.

«Escúchenme, no queremos matar a ninguno de ustedes... Pero créanme, lo haremos»

Dutch van der Linde se ha convertido en uno de los grandes personajes secundarios de esta generación, una figura que se deconstruye a sí misma al tiempo que facilita la construcción de los personajes que le rodean.

Sin Dutch no podría haber existido Red Dead Redemption 2 ni se justificaría el espíritu errante de la banda, que insistimos es una historia de huida en la que cada personaje representa a su modo un valor. John, a fin de cuentas, en su papel de inexperto y terrenal, torpe pero en constante aprendizaje, fue también el más inteligente, guiado por un verdaderamente fiel y paternal Morgan.

Por ello, sin Dutch tampoco podríamos entender la existencia del primer Red Dead Redemption. Es curioso que un personaje secundario y sin necesidad de aparecer en la portada del título haya servido a Rockstar como eje angular de un videojuego tan extenso y mastodóntico como éste, una obra maestra del ocio electrónico donde el sinsentido termina dando sentido a todo. Hasta los títulos de crédito.


En este artículo exploramos a otro de los personajes más memorables de Red Dead Redemption 2, Sadie Adler.

Red Dead Redemption 2

Red Dead Redemption 2 es la secuela de la aventura de acción Red Dead Redemption a cargo de Rockstar Games para PlayStation 4 y Xbox One que nos trae una historia épica sobre la vida en el despiadado corazón de América. Su vasto y evocador mundo sentará, a su vez, los cimientos para una experiencia multijugador online totalmente nueva. América, 1899. Con los representantes de la ley dando caza a las últimas bandas de forajidos, el fin del Salvaje Oeste es ya una realidad. Aquellos que no se rinden o sucumben son eliminados. Después de que un atraco se vaya al traste en la ciudad de Blackwater, Arthur Morgan y la banda de Van der Linde se ven obligados a huir. Con los agentes federales y los mejores cazarrecompensas de la nación pisándoles los talones, deberán atracar, robar y abrirse camino a la fuerza por el implacable corazón de América para poder sobrevivir.

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