FIFA 19
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Fifa 19, análisis. El Rey del fútbol

EA Sports presenta la que es seguramente la mejor entrega de esta generación, con avances relevantes en jugabilidad y modalidades de juego. El rey ha vuelto.

Rueda el balón. Arranca el partido y hay un claro dominador. Este año PES 2019 parece salir con ventaja. Se basa en su fútbol, como los grandes equipos históricos. En lo que sucede entre el minuto 1 y el 90. Los que llevamos años analizando los juegos del deporte Rey coincidimos: el gameplay es una delicia, aunque va corto en modalidades. Pero cuando lo juegas… fetén. Qué difícil lo tendrá FIFA, que pasó de puntillas en el E3, enseñando la licencia de la Champions y poco más, pensamos. Para nada. FIFA 19 es el mejor fútbol de esta generación. Solo pedimos que no haya parche que cambie eso. Sería un error imperdonable.

El jugador de FIFA está acostumbrado a situaciones que se van dando ya no solo antes de la salida de cada entrega, sino durante el ciclo vital de cada título. Que uno de los productores salga diciendo que “escucha” a todos aquellos que piden que no haya un parche que cambie la jugabilidad de la demo es el perfecto ejemplo de lo que sucede. Exceso de cambios y retoques que a veces acaban arruinando la experiencia, por norma siempre apuntando a un ritmo y un juego más arcade. Más FUT. Los analistas mismos hemos sufrido esto, escribiendo sobre algo que es de una manera y que a los 20 días no tiene validez. Y en este punto nos encontramos con FIFA 19. La demo dejó buenas sensaciones, la gente pidió que no hubiera cambios y EA escucha. Esperemos que también lean esto: ahora mismo tenéis entre manos el mejor FIFA de toda la generación.

La saga dio el ‘sorpasso’ con FIFA 10, aprovechando que la franquicia de Konami no acababa de tomarle el pulso a la anterior generación. Vimos títulos de una gran factura (somos muchos los que nos quedamos con 13 y 16, aunque como es habitual en el género hay discrepancias), vimos avances importantes como la defensa táctica de FIFA 12 y hemos visto como la saga ha ido creciendo como producto de manera incomparable: FUT y sus múltiples modos, cada vez más y más variados; Carrera con novedades de peso o Clubes Pro haciéndose un hueco como una pata de la mesa tan importante como las demás. FIFA ha sido transformador en el fútbol virtual (esas temporadas online que ahora son el modelo a seguir, por citar otro ejemplo), pero necesitaba una entrega del calibre y el nivel de FIFA 19 para disipar cualquier duda. Somos conscientes que es un análisis entusiasta, pero es lo que nos transmite, y un servidor no recuerda una entrega de este nivel en los últimos cinco años. Por algo es el primer FIFA desde que arrancó la generación que tiene un excelente en Meristation.

La lucha por el espacio

Los grandes cambios que aportan esta sensación de juego de fútbol total tienen que ver con la jugabilidad. Con las sensaciones que transmite el título partido tras partido. FIFA 19 es un juego mucho más equilibrado, más imprevisible y repleto de opciones que se alejan de los patrones marcados por la saga en los últimos tiempos. Hay dos elementos que juegan a favor de esto: el toque activo y las batallas en balones divididos. El elenco de controles, movimientos y giros es mucho más completo y fluido que antaño, viendo controles con cualquier parte del cuerpo o con los propios tacos de la bota y que generan nuevas reacciones tanto en ataque como en defensa.

A esto se le añade un reequilibrio en la relación entre el defensa y el atacante que provoca menos situaciones de ventaja. Hace ya algún tiempo –con FIFA 15 como extremo- que la velocidad era el atributo más importante, viendo slaloms imposibles y jugadores que conduciendo el balón eran más rápidos que los defensores persiguiendolos. Esto se ha acabado.

El pase al espacio puede seguir siendo espectacular, pero el atacante ha perdido esa sensación de escapada definitiva. Por dos motivos: el primero, porque los defensas recuperan su posición con un ritmo mayor; el segundo, porque la carrera de larga distancia, tras el acelerón, va menguando a medida que hacemos más metros de conducción. Esto equilibra la balanza, permite que romper la línea defensiva ya sea gol seguro y aporta mucho más realismo en los encontronazos, donde los defensores meten el cuerpo mejor y los atacantes se trastabillan más. Solo hemos visto dos jugadores con ventaja en conducción y velocidad: Messi y Ronaldo. El resto no tienen vía libre.

Los balones divididos ganan en imprevisibilidad, porque cada vez es menos claro si llega uno u otro, y en muchos casos, llegar el primero ya no es garantía porque la posición del jugador y de la presión del rival puede dejar a uno por los suelos y al segundo con el balón en su poder. Es una de las grandes mejoras del fútbol de contacto, mucha más variedad de situaciones, jugadas que ante un lateral podrás salir más o menos bien pero otras, idénticas ante un central de mayor envergadura, en las que fracasaremos. El equilibrio ataque-defensa se ha replanteado para bien.

El arte de dar y recibir

Todo ello bajo unos controles conocidos por todos que desde el año pasado adoptan además de diversos tipos de pase y disparo, modalidades distintas de centros. Pero en el trato con el balón es también donde se notan mejoras relevantes. Los pases son más exigentes y menos automáticos. Sí, es algo que repetimos año tras año, llegando al punto de este FIFA 19 en el que dar el balón de espaldas es garantía… De perderlo. Asegurar el pase es importante, sobre todo con equipos alejados de las 5 o las 4 estrellas, y un tacón de un defensa es un peligro público y los jugadores ya no tienen ojos en el cogote para acertar una asistencia al pie mientras se giran entre dos rivales. La agilidad, el momento de dar el pase –no es lo mismo darlo en una posición o tras cierto movimiento en presión- y la posición del cuerpo acaban determinando, y es así, el éxito de un simple pase al pie.

Se ha rebajado la precisión y facilidad del pase con clase, y las asistencias al hueco se convierten en todo un arte, incluido el pase por alto no tan preciso ni con tanta ventaja y el pase entre líneas, más difícil de ejecutar pero más preciso si sale bien. Los centros siguen buscando distintas distancias, curvas y potencia. Aquí hay que resaltar que algunos centros dentro del área se mantienen excesivamente peligrosos, dejando muchas veces con ventaja al rematador, algo que ya sucedía en FIFA 18.

Pero donde más cambios se han presentado es en el sistema de disparos. Como es habitual, teníamos el chut, el chut de calidad, con clase y podíamos forzar el disparo raso con cierta combinación. La sensación en los remates es que se ha ampliado el elenco de posiciones y posibilidades, permitiendo más remates de cabeza, más remates forzados estirando la pierna a lo Cruyff y más voleas y chilenas. El jugador es menos escrupuloso a la hora de probar suerte en estas posiciones acrobáticas que antaño, y eso se ve a las pocas partidas. Otra cosa es acertar a gol, pero existe una mayor facilidad para estos remates.

La nueva Finalización Exacta

Aquí entra en juego la nueva característica del título: la finalización exacta. Se trata de un disparo de precisión que sirve para cualquier situación (larga distancia, dentro del área, remate de cabeza, chilena o tiro de calidad) y que ofrece la opción de darle un plus de exactitud a nuestra acción. Básicamente disparamos, y cuando el jugador va a golpear el balón, le damos otra vez al botón en el momento justo. Si lo hacemos bien, el icono de jugador se iluminará en verde y el balón cogerá una trayectoria más ajustada o un efecto más acusado. Si no le damos bien se ilumina el icono en naranja o incluso rojo, haciendo que un mano a mano acabe con el balón en el córner o un disparo potente acabe mordido a las manos del portero.

Es una característica diferencial, que te permite pasar de un remate horrible y bombeado en un córner a un cabezazo imparable. Aunque los peligros de esto eran verlo como algo roto (como esos triples de algunos NBA donde acertar la mecánica en “verde” era cuestión de práctica), la realidad es que es un elemento que tiene sus riesgos. Cada jugador tiene un timing distinto según la situación en la que dispara, por lo que no se puede memorizar un lapso de tiempo entre las dos pulsaciones. Y salir en verde no siempre será garantía.

Hemos seguido metiendo golazos disparando normal y hemos visto disparos optimizados que han sido detenidos por los porteros. Claro está que en situaciones francas es un impulso que te da una garantía de gol, pero no convierte disparos imposibles de meter en goles inverosímiles. Una mecánica satisfactoria, no letal y que en buenas manos te puede sacar de un apuro. Como hacen los grandes jugadores. En el vídeo que acompaña este apartado podéis ver su funcionamiento.

FIFA 19 sigue mostrándose benévolo en varias situaciones de disparos lejanos, varios de ellos muy efectivos. Parece que han desaparecido esos goles a palo cruzado desde la pierna natural, pero es cierto que desde la frontal los disparos de calidad tienen un gran acierto en buenas piernas y otros de trayectoria más seca y potente también encuentran portería con facilidad. No es así tanto ya en chuts al primer palo ni en ciertos mano a mano donde los porteros, equilibrados y completos en animaciones y reacciones, han ganado cierta entidad aunque a veces tienen algunos fallos inexplicables.

En definitiva, jugablemente FIFA 19 es un título mucho más pulido, equilibrado y completo que cualquiera de sus predecesores. No hay un tipo de juego tan sólido en la saga en esta generación. Las luchas, el sistema de pases, un balón realista que reacciona de mil maneras distintas y la eliminación de situaciones que están decididas de antemano hacen que, junto a un ritmo de juego acertado (tal vez un puntito más rápido de la cuenta con equipos 5 estrella), estemos ante una entrega que combina muy bien el realismo de cada situación de juego con la diversión en forma de regates, disparos y remates acrobáticos.

Tácticas dinámicas (al fin) e IA CPU

Algo que muchos usuarios llevábamos pidiendo desde hace tiempo es poder tener una gestión del desarrollo táctico de nuestro equipo mucho más preciso y dinámico. Sobre todo porque ya habíamos visto propuestas en años anteriores de la competencia que ahondaba mucho más en este apartado. En este sentido, FIFA 19 da un paso clave. El sistema Ultra defensivo-defensivo-ofensivo-Ultra ofensivo cambia, para convertirse en una herramienta de pizarra ideal para amarrar partidos o ir a por ellos. Antes, esto servía básicamente para encerrar al equipo o para lanzarlo al ataque a lo loco. Ahora sirve para reorganizar nuestro once.

Desde el sistema de tácticas podremos escoger la pestaña “ofensiva” y personalizarla al gusto: la formación, el estilo de defensa (presión fuerte, solo tras pérdida, constante, repliegue o equilibrada), la anchura del equipo o la profundidad que avanza o retrocede la línea defensiva. En ataque, posesión, balones largos, rearme rápido (que es salir en tromba cuando se recupera) o equilibrio y también decidir la anchura y el número de jugadores que llegan al área, además de cuántos jugadores suben en córners y faltas.

Esto significa que básicamente tendremos la opción de activar cuatro tácticas y estilos de juego diferentes según cada momento. Valverde estaría encantado con esto, pudiendo en el minuto 15 pasar del 4-3-3 inicial a un 4-4-2 (previo cambio de Dembélé por Vidal mediante el sistema de cambios rápidos que vuelve) replegado.

Este nuevo sistema, que se une a las instrucciones individuales, trae consigo también nuevas instrucciones in-situ tanto defensivas como ofensivas. Repliegue, presión de equipo y bascular hacia el balón son órdenes que podemos dar de manera puntual. En ataque tenemos entrar al área, subida de laterales, un atacante adicional y pegarse a la banda para abrir el campo. Ahora, elementos como el contraataque o la presión intensa forman parte del estilo de juego que seleccionemos.

Todo ello con una IA de los equipos que nos parece el primer paso al frente desde hace años en este sentido. En cada entrega nos hemos ido quejando de ver equipos que a niveles altos (Clase Mundial hacia arriba) el control y dominio de los partidos de los conjuntos controlados por la IA, fueran cuales fueran, era muy irreal. Aquí el estilo de juego se nota.

Pongamos por ejemplo un Barça-Valladolid. El equipo Pucelano se defiende con dos líneas delante del portero y el delantero descolgado arriba. Bien juntos. Cuando hay un balón dividido, despejan hacia arriba sin rubor. Cuando tienen el balón, buscan jugadas rápidas por banda y el centro y balones largos. Y si lo pierden, repliegan todos atrás. El Barça, en cambio, toca y toca a gran velocidad. Mientras el extremo del Valladolid busca sacarse el balón colgándolo al área, en el conjunto azulgrana vemos como Coutinho devuelve el balón a Alba y este lo recircula al centro; vemos, también, como Piqué no pega ningún pelotazo y busca siempre una salida a ras de suelo.

Lo que sí echamos en falta en niveles altos es un porcentaje de error mayor en el pase o en las entradas de parte de la CPU, y que algunos equipos pequeños, aunque tengan como estilo la posesión, no sean capaces de dominar como lo hacen en ciertas ocasiones. Pero la mejoría es, por fin, evidente. Y positiva.

El fútbol (virtual) moderno

Si algo ha demostrado EA Sports en estos años, ha sido la capacidad de adaptarse al tipo de público actual. Así se ha ido respondiendo a todo tipo de modas y decisiones para mejorar o ampliar sus propuestas de juego. El paso dado en esta ocasión es importante porque la variedad del tipo de partido rápido es uno de sus ganchos. El clásico amistoso para jugar offline se transforma y lo hace con una gran variedad de opciones que pueden parecer menores, pero que aportan un plus diferencial para el juego local.

Por un lado, podremos crear perfiles que funcionarán como rivales, pudiendo tener estadísticas de nuestras partidas con otros, como si de un juego de lucha se tratara. Perfiles, además, que pueden subirse online y cargarse en casa del amigo de turno. Por otro, la personalización de la IA que acompaña a los jugadores, permitiendo por ejemplo que un compañero novato tenga una IA legendaria para enfrentarse a nosotros, más experimentados pero con una IA aficionada.

Pero dónde se sorprende es en los modos de juego. Además del partido clásico, podemos disputar finales de copa, cualquier fase de la Champions (todo con su música e iconografía), partidos de ida y vuelta, series al mejor de tres o de cinco (no nos engañemos, el detalle a los clásicos piques entre amigos se ha tenido en cuenta en todo este elenco) y otros modos más alocados. Supervivencia, que te expulsa un jugador cada vez que metes un gol; cabezazos y voleas, donde solo vale marcar de remates para que suba al marcador; sin reglas, donde no existe ni el fuera de juego ni las faltas; o tiros lejanos, donde los goles de fuera del área valen el doble.

Si a esto añadimos un elenco de juegos de habilidad creciente y con varias novedades, incluidas pruebas de habilidad cooperativas para cuando esperamos jugar un partido, el resultado final es que el modo single player de toda la vida y el partido rápido de siempre se ha reformulado para equipararse a los grandes modos. Y con acierto. Por desgracia, todos estos modos no están disponibles para ser jugados online, algo que habría sido la guinda para decidir nuestras propias reglas y jugar de manera más arcade también en línea.

La Champions irrumpe en el Modo Carrera

El gran anuncio de este año en cuanto a licencias es la llegada de la Champions (y la Europa League) al título, algo que significa un paso al frente a la hora de recrear la mayor de las competiciones tanto por separado como en el Modo Carrera. Se suma a un elenco de licencias enorme, donde se ha perdido alguna como la Liga Rusa, pero donde se sigue dominando con la presencia de las grandes ligas europeas y sus segundas divisiones. España, con 19 campos, además, brilla con luz propia. Licencias europeas, sudamericanas, la MLS, ligas asiáticas como la japonesa (o la demandada competición China) y la apuesta por el fútbol de selecciones femenino un año más con su jugabilidad diferenciada. De nuevo se le puede echar en falta más selecciones –el DLC del Mundial de FIFA 18 es el ejemplo a seguir- pero sigue siendo inalcanzable en este apartado.

Por desgracia, la Champions viene a ser la única novedad destacable del Modo Carrera, centrado en la gestión del equipo y de las altas y bajas. Se sigue el camino de recrear las negociaciones en los despachos –aunque se puede delegar- y las opciones de búsqueda de jugadores vía ojeadores, filial, renovaciones, roles en el equipo y entrenamiento para mejorar estadísticas. También el poder ser seleccionador nacional, claro está, y recrear desde torneos de pretemporada hasta la final de la Champions de manera ágil y variada. Más completo y sólido que su competencia, aunque se haya sido conservador en este apartado para esta temporada. Cómo no, todas las ligas, copas y competiciones disponibles también se pueden jugar fuera del modo Carrera.

Historias de Cazadores

El Camino vuelve a ser la particular historia de FIFA, iniciada hace tres años y que ha ido perfilándose y mejorando en contenido. En esta ocasión podemos seguir la trama de tres jugadores: Alex Hunter, Danny Williams y Kim Hunter. Podremos escoger un equipo top europeo para el primero, cualquier equipo de la Premier para el segundo y jugar con la selección femenina norteamericana con la tercera. Las historias se van entrelazando, aunque el juego te permite disfrutar primero de una que de otra.

Por el camino, básicamente lo que ya conocíamos: entrenamientos para mejorar nuestras prestaciones, objetivos en los partidos y toma de decisiones en las escenas de vídeo y diálogos que van moldeando nuestra personalidad y nuestra senda en esto de ser una súper estrella. Una propuesta sólida, con mayor ritmo por el cambio de protagonista y con ciertos momentos que se van entrelazando entre los personajes y que no están nada mal. El hecho de que Hunter se relacione al Real Madrid como equipo principal en cierto momento puede gustar más o menos, pero no deja de aportar un plus en valores de producción teniendo en cuenta que es el vigente campeón de Europa. Seguramente el próximo paso, más pronto que tarde, será el protagonizar una trama de este estilo con un personaje propio, pero de momento ofrece algunas horas entretenidas en los que se tocan de manera curiosa ciertos elementos del fútbol fuera del terreno de juego.

El balón rueda en línea

A nivel online, habría que separar FUT del resto de modos. La estrella de la franquicia FIFA lo vuelve a ser en esta ocasión con un elenco de opciones que lo convierte en una propuesta casi infinita para cada tipo de jugador. Squad Battles, FUT Draft para un jugador o online, desafío de creación de plantillas o FUT Champions vuelven junto a el equipo de la Semana de la Champions League, plantillas con los fichajes más importantes de la última ventana de verano y nuevos iconos como Rivaldo o Raúl.

La gran novedad es de carácter competitivo. Se estrena Division Rivals, donde se juega en formato de puntos y por divisiones de nivel al más puro estilo Overwatch en lugar de temporadas como hasta ahora. Las recompensas además son semanales, por lo que son más habituales. Este formato de Divisiones también afecta a FUT Champions, ya que necesitamos posicionarnos primero y ganar puntos FUT. Las Divisiones ofrecen retos de mayor envergadura a cada división que se juega pero también mejores recompensas. FUT Champions, por su parte, rebaja los partidos semanales a 30, algo que la comunidad había pedido porque jugar 40 enfrentamientos en poco más de un fin de semana era una locura.

La relación entre Divisiones Rivals y FUT Champions (los puntos que te dan en la primera te permiten clasificarte a la liga semanal de la segunda), el hecho de tener recompensas semanales y no mensuales y la promesa -solo podremos comprobarlo cuando todo el mundo tenga el juego- que el matchmaking se centrará en gente cercana a nosotros para que no haya problemas de lag, son noticias importantes para la evolución del modo. Destacar que este año podremos ver estadísticas mejoradas o empeoradas según la química, para poder entender en qué afecta un valor alto o bajo en cada uno de los jugadores titulares.

Eso sí, los sobres vuelven a ser el epicentro de todo, y se consiguen jugando o comprando FIFA points con dinero real. Mejores sobres, mejores jugadores, mejores equipos. El sistema sigue el formato de compras integradas ya conocido y por el que hay que estar alerta entre los más pequeños. Ganar monedas para comprar sobres no es difícil, teniendo en cuenta la gran cantidad de modos offline y online disponibles, y las recompensas según nuestra habilidad también juegan a su favor. Un sistema que tiene atajos para quien quiera pagar pero que sigue recompensando jugar sus diversos modos, más que en otros casos recientes.

Todos estos cambios parecen haber centrado la propuesta de EA Sports, que mantiene sin apenas mejoras las temporadas en línea, temporadas cooperativas y Clubes Pro. En los dos primeros casos seguramente no es relevante, ya que mantenemos el sistema de divisiones para competir y alcanzar la gloria en Primera (aunque un sistema tipo Rivals no sonaría nada mal para los nostálgicos que preferimos jugar y competir con los equipos reales). Más criticable es el tema de Clubes Pro, que mantiene lo que vimos el año pasado: el sistema de árbol de habilidades, la personalización liviana de escudos y equipaciones y poco más. Ni rastro de poder editar y personalizar mejor actitudes de equipo y tácticas. Faltará ver si el matchmaking ha mejorado, ya que el año pasado defender era harto complicado. Actualizaremos el análisis cuando podamos jugar con otros equipos.

Apartado técnico

FIFA 19 se ve mejor que el año pasado en términos de iluminación, varias de las recreaciones faciales de los jugadores y el nuevo elenco de controles y pases de primeras, que hacen que en movimiento el juego sea todavía más rico en posibilidades. No hablamos de ninguna revolución, pero sí es cierto que hay un avance evidente a nivel visual tanto in-game como en celebraciones, introducciones o escenas de vídeo de El Camino. A nivel sonoro, pocas novedades tanto en cánticos como en comentarios de Manolo Lama y Paco González, que eso sí han ampliado algo el repertorio hablando de cosas de la Champions, dando detalles de los modos de partido rápido y mencionando elementos como las redes sociales.

De nuevo, la banda sonora de los menús es un elenco de melodías pegadizas de distintos géneros (desde el pop al rock, pasando por rap y temas de corte más electrónico) donde todos encontraremos mínimo esas dos o tres piezas musicales que nos alegran nuestras gestiones en modos como Carrera.

CONCLUSIÓN

FIFA 19 ha dado el gran golpe. EA Sports no solo consolida su nueva entrega como el lugar donde cada tipo de jugador encontrará su sitio. No solo por la variedad de modos de juegos o licencias que abrazan novedades como la Champions, sino también por ser un lugar idílico para los "jugones". Porque el título que hemos analizado ofrece el mejor equilibrio ataque-defensa que recordamos en esta generación, donde la velocidad por fin ya no es el atributo más importante; donde los balones divididos son más imprevisibles, los pases mucho menos automáticos y donde se ha añadido un sistema de disparo que lejos de ser una acción abusiva, propone un precioso dilema entre riesgo y recompensa. El título, en definitiva, equilibra también los conceptos de diversión y simulación con gran acierto. Es cierto que hay matices a mejorar, como disparos lejanos que todavía tienen gran efectividad o algunos remates acrobáticos más presentes de la cuenta, pero el cómputo global se instala en la excelencia. FUT y el elenco de nuevos modos en el partido rápido son la cara positiva de la moneda en cuanto a opciones, aunque, eso sí, echamos en falta novedades en Carrera y Clubes Pro que, dicho sea de paso, se renovaron el año pasado. FIFA 19 es, simplemente, la Casa del Fútbol. En todos los sentidos.

LO MEJOR

  • Jugablemente, mucho más equilibrado y realista sin perder ápice de diversión
  • El nuevo sistema de disparo y el dilema entre riesgo y conseguir un gol que puede ser la gloria
  • Más controles, pases menos seguros, balones divididos más imprevisibles... Hay mejoras en casi todos los frentes jugables
  • FUT es abrumador en contenido y trae novedades, como las nuevas divisiones o menos partidos para FUT Champions
  • El elenco de modos en partido rápido: divertidos y que fomentan los piques en modo local
  • La licencia de la Champions es la guinda a un conjunto de ligas, copas y competiciones imbatible
  • Por fin tácticas dinámicas profundas durante los partidos y una IA CPU mejorada

LO PEOR

  • Algunos disparos lejanos siguen siendo muy efectivos
  • No poder jugar los modos de partido rápido en amistosos online
  • Escasas novedades en Carrera y Clubes Pro
9

Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.