Boundless
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Carátula de Boundless

Boundless, análisis del aspirante al trono de Minecraft

Xabier G. Santos

Boundless propone un mundo persistente, multiplataforma, donde los límites los marcan los jugadores. Minecraft creó el género, ¿es hora de que evolucione?

Hay juegos que crean escuela. Es un dicho referido a aquellos títulos paradigmáticos que establecen las bases de un nuevo género, como han sido Doom, Comand & Conquer, o los más recientes PUBG y MINECRAFT, título de cuyas fuentes bebe este BOUNDLESS que analizamos hoy.

Si bien la mayoría de los títulos tratan de emular al clásico y arañar parte de sus jugadores, hay otros que consiguen superarlo y convertirse en referentes (véase Fortnite). En el caso de Minecraft cualquiera que lo haya jugado se habrá sentido abrumado por la total libertad que ofrecen sus mecánicas y ansioso por explorar, recolectar y experimentar con el botín recogido. Sin embargo, puede que también hayamos sentido la sensación de que el juego podría haber ido más allá, que no se encuentra todo lo aprovechado que podría estar, que cuenta con herramientas para habernos dado mayor diversión

Y eso mismo es lo que han debido pensar otros desarrolladores que se han apoyado en el sistema de vóxeles y generación procedural aleatoria sobre el que se construye el universo Minecraft. Entre ellos se incluyen los británicos Wonderstruck, un joven estudio formado por “ex” de EA y Lionhead que están convencidos de haber creado el juego de minado y “crafteo” definitivo.

Boundless… Infinito

Lo primero que haremos en Boundless es crear nuestro personaje eligiendo tan solo sexo, osamenta y color de piel y ojos. Al minuto siguiente estaremos explorando un planeta completamente generado proceduralmente, con su vegetación, geología, condiciones climáticas y fauna propias. Con nuestra herramienta podremos excavar, talar árboles, cazar… y con las materias primas obtenidas podremos levantar construcciones y crear mejores herramientas. Hasta aquí nada nuevo.

Las novedades que ofrece Boundless comienzan con las posibilidades evolutivas del personaje, que irá mejorando tanto físicamente, como en lo que se refiere a sus aptitudes, ya sea para la caza, la minería, la exploración, etc. Estas mejores aptitudes nos permitirán sobrevivir mejor en ese mundo y, a medida que aumentan, en otros donde las condiciones sean más duras.

Será el momento de crear portales y viajar a otros planetas. Las opciones son infinitas, dado que son creados mediante algoritmos que condicionan desde algo tan básico como la paleta de colores al tamaño y cantidad de criaturas, o la calidad de la atmósfera, que puede ser irrespirable para los exploradores nóveles. Esta forma de movernos, la de los portales, es uno de los puntos fuertes de Boundless. No solo es efectivo, inmediato, además ofrece una sensación de libertad y de universo infinito que es precisamente lo que buscaban sus desarrolladores. Por otra parte, técnicamente resulta espectacular caminar por un nodo de portales viendo como a cada paso se abre ante nosotros un planeta totalmente diferente al anterior y en el que podemos entrar con solo dar un paso.

Cada mundo ofrece sus recursos que generalmente son mejores y más numerosos en los planetas más peligrosos y, por tanto, menos explorados. Hacerse con las materias primas más escasas permite las “recetas” más deseadas… ¿por quién? Sí, deseadas por el resto de jugadores. Y es aquí donde comienza lo verdaderamente interesante de este Boundless.

El “Minecraft” más social

Boundless es un juego completamente online desarrollado en mundos persistentes. Aquello que hagas en un planeta será observado por cualquier otro jugador que pase por allí, ya sea desde su PC o consola PS4, dado que se trata del mismo Universo para ambas plataformas. Esta circunstancia implica un desarrollado sistema de la propiedad, el comercio y la colaboración.

Cuando comprobamos las posibilidades de este título respecto al resto de los jugadores es cuando comprendemos que no es un simple juego de exploración y almacenamiento de recursos, sino un completo simulador social donde las relaciones con el resto de personas lo son prácticamente todo.

Si os gusta jugar con amigos, conocer gente en la Red, colaborar y, en definitiva, pasar largas horas en una fantástica vida paralela, no lo dudéis, Boundless se merece vuestro tiempo. Disfrutadlo desde cero, sin saber nada más, descubriendo a cada paso sus posibilidades. Si no os convence del todo, solo entonces, seguid leyendo.

Como ya hemos dicho Boundless se basa en la comunidad y la propiedad. Inicialmente no contamos con nada más que una herramienta mediante la que podemos cumplir las misiones que a diario nos da el propio juego. Mediante estas misiones iremos mejorando nuestro personaje además de conseguir oro y los denominados “codos”, que son simplemente metros cúbicos de espacio que podemos reclamar como nuestros en aquel terreno que queramos conquistar.

Este espacio físico puede ser visitado por otros, pero no alterado de modo alguno. Nuestras pertenencias están protegidas y no se permite interacción alguna con ellas de jugadores que no hayan sido expresamente autorizados. Otra de las grandes bazas de Boundless. Esta protección se mantiene mientras la baliza que identifica nuestro territorio tenga combustible. Si éste se agota, todo quedará expuesto a cualquiera que pase por allí. Para tranquilidad del jugador hay que decir que el combustible dura semanas y es sencillo de “craftear”. Simplemente se trata de un sistema de purga automática de las propiedades que dejan atrás los jugadores que abandonan el juego.

Obviamente cuantos más codos tenemos mayores son nuestras posibilidades de construcción y si los unimos a los de otro jugador, estás se duplican. Así se crean las comunidades o gremios. La forma en que estas comunidades se crean y administran depende de los jugadores que las forman. Las hay con normas muy estrictas y otras totalmente experimentales, en plan comuna hippie. Una vez que formas parte de esa comunidad, no solo podrás acceder, usar y alterar lo que hay dentro de tus codos; también a todo lo del resto de tus compañeros de gremio.

El juego salió en “early access” a finales de 2014, con lo que a día de hoy ya se pueden ver grandes ciudades en los planetas de Boundless. Asentamientos con sus mercados, con enormes palacios, nodos de portales… todo construido mediante la colaboración de los jugadores que compiten con exponer la obra más impresionante.

Ese es únicamente el principio, dado que aquellos emplazamientos más exitosos, con mejores servicios, más espectaculares, o mejor comunicados, acaban atrayendo a más jugadores, convirtiéndose en metrópolis en las que no puede faltar un líder. Si el éxito de ese proyecto continúa, el líder podrá acabar convirtiéndose en virrey de ese planeta, con potestad para dirigir esa comunidad según su criterio y siempre bajo la amenaza de que, si las cosas van mal, el rechazo de sus súbditos lo llevará otra vez a un estatus plebeyo.

A grandes rasgos ese podría ser el único objetivo que uno se pude marcar en el juego. Harto difícil, por otra parte. Pero fundamentalmente los jugadores de Boundless no aspiran a tanto y se conforman con convivir y divertirse entre ellos. ¿Cómo lo hacen?

Conquista y comercio.

Para completar las recetas de crafteo más complejas son necesarias diferentes herramientas e ingredientes difíciles de conseguir. Pongamos por ejemplo que es necesaria la piel de una bestia muy poderosa que, además, habita en un planeta hostil plagado de otras criaturas que tratarán de acabar con nosotros. El planteamiento de Boundless te lleva a evolucionar el personaje, en este caso, para ser un mejor cazador. Más resistente, con mayor pericia con las armas y equipado con caro armamento. Aun así, la tarea es complicada, por lo que se requerirá de la colaboración de otros cazadores.

De esta forma, el grupo acuerda unirse y lanzarse a la aventura, buscando obtener la cotizada piel. El factor social del juego obliga a convenir qué se va a hacer con ese único trofeo, ya sea cedérselo a uno de los cazadores, donárselo al gremio o venderlo. La mayor especialización del gremio, en este caso de cazadores, permitirá que sean ellos los que faciliten las materias primas de la caza a la comunidad, mientras que otros jugadores se especializarán en conseguir gemas u otros elementos igual de necesarias para las recetas, con lo que se hace imprescindible el intercambio; el comercio.

Cualquier jugador o gremio puede construir un mercado en su parcela y el resto de jugadores puede visitarlo y ver qué hay a la venta. Si los precios les parecen adecuados, podrán comprarlos directamente. De este modo podremos acceder a elementos fuera de nuestro alcance ya sea porque no tenemos aptitudes para proveernos con ellos o porque no hemos sido capaces de encontrarlos.

Pero esa es únicamente una forma de “buscarse la vida” en este universo. Las opciones son tantas como las ideas de cada jugador. El juego nos permite el comercio libre de oro y, por ejemplo, si somos capaces de construir un centro de portales desde el que viajar a un gran número de planetas, podremos cobrar un peaje en oro a aquellos jugadores que quieran usarlo. Otra opción es construir un zoo en el que recoger criaturas de distintos planetas y cobrar entrada. O simplemente construir un túnel que permita atravesar rápidamente una zona hostil y en el que cobrar peaje. Cualquier personaje que entre en nuestro territorio nos genera una cantidad de oro, así que un objetivo básico es atraer la atención del mayor número de viajeros. Luego, cada cual dispone de sus recursos como quiere y es libre de buscar cómo aumentarlos.

Por último, para aquellos jugadores más aventureros y menos dados al comercio, Boundless ha incorporado una suerte de misiones cooperativas. Explorando planetas podremos encontrar algunas enormes estructuras flotantes que se denominan “titanes”. Esta especie de castillos flotantes requieren un gran esfuerzo de construcción y mucha materia prima para ser alcanzados, lo que prácticamente obliga a una obra colaborativa.

Una vez alcanzados tomarán importancia los cazadores, porque están habitados por enormes criaturas realmente difíciles de abatir. Pero merece la pena el esfuerzo grupal, porque el interior de estos titanes contiene gran cantidad de materia prima muy complicada de recoger de otro modo.

Este ejemplo, el de la conquista de los titanes, es quizá el mejor ejemplo del juego en equipo con un único objetivo común que nos ofrece Boundless.

Como vemos, salir adelante en cualquiera de los planetas aleatorios de Boundless requiere tiempo, mucho tiempo, y esfuerzo. O no, porque Wonderstruck ofrece la vía rápida a cambio de monetizar su título y pone a la venta, con dinero real, materias primas que costaría mucho trabajo conseguir. Introducir dinero real en un juego basado en la acumulación de material y el comercio como es éste, rompe con el principio de igualdad según el cual aquel que alcanza los logros más impresionantes es porque le ha echado horas y esfuerzo que el resto. No deja de ser otra similitud con lo que es la realidad de nuestro mundo.

El extremo de este mercado real, el de los euros o dólares, lo encontramos en la posibilidad de comprar un planeta entero, que crearemos enteramente a nuestro gusto. Podremos elegir su paleta de colores, su clima, su vegetación, su fauna… y claro está, cobraremos por cada jugador que acabe visitándolo. Eso sí, en la moneda del juego.

Mundo en evolución

Como vemos Boundless es un enorme “sandbox” persistente en el que dejar muchas, muchas horas. La promesa de Wonderstruck es mantener su juego, su universo, en constante mejora. Debemos darles toda la credibilidad ya que el proyecto cuenta con “una grande” detrás como es Square Enix y la apuesta es seria.

Si bien el juego ha evolucionado de forma evidente en estos últimos años de desarrollo, aún tiene largo recorrido de mejora en algunos aspectos. El primero de ellos, el que nos parece más importante, gira alrededor de la propia comunidad. Como ya hemos dicho Boundless es un juego social, pero llegar al nivel de comunicación deseable requiere demasiado esfuerzo por parte del jugador. La entrada en el juego se antoja demasiado inhóspita, con un personaje vagando por no se sabe dónde, confuso tras varios viajes entre los cientos de portales que se encontrará abiertos, tratando de ser sociable con cualquiera con quien se cruce y que no siempre estará dispuesto a ayudar.

El dominio del inglés es fundamental, casi como en el mundo real, si bien en la versión definitiva por fin se han traducido los textos del juego al castellano. Hemos de investigar fuera del juego (Discord) para localizar comunidades de habla castellana u otras que nos apetezca visitar. Se ha optado por un sistema de exploración sin atajos o ayudas, donde se ha de recorrer mucho para encontrar comunidades que nos pueden satisfacer y resultaría frustrante que cedamos nuestro trabajo a un gremio cuando al otro lado de la colina existe otra comunidad en la que encajaríamos mejor y no conocemos.

Por otra parte, entre los aspectos a mejorar, resulta muy incómoda la escasa distancia de visionado que ofrece. El horizonte se difumina demasiado cerca, aún con la máxima calidad gráfica, adoleciendo de la sensación de amplitud y mundo abierto de la que disponía el mismo Minecraft.

Salvo por estas y otras pequeñas mejoras, la propuesta general parece muy atractiva y merece ser probada por cualquier “jugador sociable”, valga el término. Por sumar un último atractivo, volver a insistir en que su universo lleva habitado desde noviembre de 2014 y si hoy nos unimos a él podremos disfrutar tanto de la experiencia de empezar de cero, como de la de observar o unirnos a una comunidad que lleva cuatro años evolucionando.

CONCLUSIÓN

Tanto las grandes posibilidades que ofrece este título, como sus posibles mejoras, son una nimiedad comparado con el elemento que realmente determinará el éxito de Boundless. Se trata de la propia comunidad que le dé vida. Sin jugadores Boundless no es más que una bonita caja vacía. Queda en manos de sus desarrolladores el seguir dotándolo de contenido y provocando que su universo sea tan apetecible como para invertir nuestras horas en él.

LO MEJOR

  • Minar y craftear es casi lo de menos.
  • Viajar a través de portales en un Universo casi infinito
  • Un paso adelante en los universos Voxel
  • Un único universo compartido por jugadores de PC y PS4

LO PEOR

  • Las relaciones sociales requieren de comunicación fuera del juego (Discord,...)
  • Los comienzos son complicados
  • Escasa distancia de visionado
  • Permite comprar recursos con dinero real
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.