V-Rally 4
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V-Rally 4, análisis

Alejandro Castillo - @acastillo117

La mítica franquicia automovilística vuelve tras dieciséis años en el limbo. Ahora, Kylotonn se enfrenta a un nuevo reto más allá de las pistas de World Rally Championship.

Asfalto. Grava. Barro. Cualquier superficie es apta para que las gomas nos deslicen por las rutas más inverosímiles. En concreto, los amantes del Rally en su más pura esencia, han vivido una segunda edad dorada en los últimos años. Contando con el siempre excelente trabajo de los británicos de Codemasters, otro estudio persiste actualmente en su empresa por ofrecer la mejor experiencia licenciada en este campo. Es el caso de Kylotonn, unos desconocidos para quienes no frecuenten las cuatro ruedas, responsables de trasladar la licencia WRC al mundo virtual, Isle of Man, etcétera.

Esa seriedad que ha caracterizado la mayoría de sus propuestas, choca con su último (y sorprendente) proyecto. Su mirada se ha colocado en la marca V-Rally, célebre franquicia durante la etapa de la primigenia PlayStation que tantas pasiones levantó por su frenético planteamiento. Tras varias entregas, su última aparición ocurriría una generación después. Dieciséis años nos separan desde aquello. Pero, ¿ha sido el momento ideal para recuperarla? Lo descubrimos a continuación.

Oferta para todos los gustos

Las primeras sensaciones a bordo del juego dicen mucho de la compañía. Transmite un respeto absoluto por el clasicismo mientras explora vertientes que poco tienen que ver con la competición que les ha llevado a conseguir la admiración de su público. V-Rally 4 se divide en cinco disciplinas diferentes: Rally y su vertiente Cross, Buggy, Hillclimb y Extreme Gymkhana. Las dos primeras hablan por si solas. En concreto, V-Rally Cross, para los menos ávidos en la materia, es una competición en circuito cerrado con vehículos de Rally en el que se debe superar un tramo especial adyacente al trazado oficial un número determinado de ocasiones para poder culminar la carrera sin acabar penalizado.

Buggy, por otra parte, plantea circuitos más extremos que los mencionados anteriormente, con la particularidad de que manejaremos las grandes moles saltarinas. En el otro lado de la balanza encontramos a Hillclimb que, como su propio nombre indica, son etapas en las que iremos escalando una montaña hasta alcanzar la cima, incluyendo el recorrido inverso. Por último, Extreme Gymkhana, es un enfrentamiento contra el entorno por realizar la mayor gama de trucos posibles sin acabar dándonos de morros contra el cemento, algo que Dirt 3 puso de moda en aquella última incursión de PlayStation 3 y Xbox 360.

Es en los rallies donde brilla con luz propia, herencia directa de la experiencia del equipo de desarrollo. Las sensaciones al volante son realmente buenas dentro de un escenario arcade, sintiendo bastante bien el comportamiento deslizante de los coches entre los diferentes tipos de terreno. Ese baile entre el tren trasero y delantero que se sufre en esta categoría sigue presente, teniendo que adaptarnos rápidamente a las circunstancias entre los diferentes tipos de terreno. Como es natural, el agarre que tenemos en asfalto es diferente al que tenemos en superficies arenosas, por lo que deberemos seguir fielmente la demanda como conductores bajo cualquier circunstancia.

Si bien ensalzamos el trabajo en este sentido, cuando nos enfrentamos a la inteligencia artificial las cosas cambian. La competencia está mejorando entrega tras entrega el enfrentamiento contra la máquina, y aquí parece que volvamos a la anterior generación. Compiten de manera muy correcta, dan poco margen al espectáculo entre sí y apenas suponen una diferencia entre las dificultades más altas, elegidas en un medidor que va de 0 (muy fácil) a 100 (muy difícil). Buggy y Rally Cross son eventos bastante aburridos, carentes de toda chicha a los mandos. Apenas aportan al conjunto tal como están concebidos, sobre todo por la escasa variedad de trazados. Esa escasez de rutas contrasta con el sistema procedimental implementado en el modo Rally. Podremos generar aleatoriamente cualquier etapa dentro de los estrictos márgenes de los contextos a nuestra disposición. Es una auténtica lástima que tan solo quede recluido en dicho modo.

Otra de las características que empañan el resultado es el sistema de daños implementado. Se nos advierte de que dañar demasiado el automóvil supone un riesgo serio para nuestros intereses de cara a los próximos días del torneo. Durante las primeras horas mientras nos adaptábamos a los controles, sufrimos numerosas vueltas campana y siniestros. ¿El resultado? Golpes en la carrocería y ningún cambio en el parabrisas. Si insistimos, terminan dañándose algunos componentes internos, pero no nos veremos lastrados como debería. Al llegar a meta, las reparaciones apenas cuestan pocos dólares de la cartera del equipo; ser agresivo suele tener su recompensa.

La vida del equipo

El principal aperitivo que encontraremos en V-Rally 4 reside en su renovado modo carrera, en el que tendremos que gestionar ciertos aspectos que escapan de la conducción pura y dura. Nuestro equipo se divide en varias áreas de interés, a razón de ingenieros, mecánicos y agentes. Los primeros serán los encargados de gestionar la evolución de nuestros vehículos mediante el desbloqueo progresivo de piezas que mejoran su rendimiento, como son el motor, chasis, turbo… entre otros. Los mecánicos, en cambio, son los responsables de mantener a tono el monoplaza cuando suframos algún que otro percance durante su uso. Por último, y no menos importante, están los agentes, que es la principal fuente por la que fluyen los contratos de patrocinio y los eventos disponibles.

A medida que completemos competiciones, iremos obteniendo dinero que invertir no solo en aumentar el garaje, sino también en mejorar los empleados y construir las piezas que nuestros ingenieros desarrollarán. En el menú tendremos un mapamundi donde seleccionar las competiciones disponibles según los contactos que haya conseguido el agente. Entrar a uno consumirá varios días de la semana. Al cabo de los siete días, los empleados pasarán el cepillo para cobrar el suelo que hayamos pactado.

Realmente suena más de lo que es en realidad. Apenas nos veremos asfixiados por llegar a “fin de mes”, sustentar un equipo es más fácil de lo que parece. De hecho, la extrema simplicidad que ofrece en mecánicas, hace que desconectemos al poco de emprender el viaje. No hay nada en absoluto que nos anime a seguir mejorando, hacemos exactamente lo mismo que en modo rápido con algunas leves diferencias engañosas. Tampoco es que el espíritu de equipo se vea impregnado, al revés, quedando relegado a unos cuantos menús con datos que no aportan grandes diferencias. Al poco tiempo estaremos hastiados de repetir una y otra vez las competiciones, que tienen muy pocas diferencias entre sí.

Por tanto, si en el modo carrera no encontramos motivos para seguir en él, debemos mirar en vistas de compartir la experiencia con otros jugadores. El modo multijugador plantea un sistema de matchmaking clásico por las cinco categorías comentadas con anterioridad. Sin embargo, para quienes gusten del juego “de sofá”, también tenemos la posibilidad de jugar en modo local a pantalla partida para dos usuarios.

Los más de cuarenta y cinco vehículos licenciados es una cifra escasa, aunque bien es cierto que cuentan con un nivel de detalle aceptable. V-Rally 4 no destaca precisamente por su faceta visual, más allá de algunos problemas con texturas que no terminan de cargar. Eso sí, se echa que alcance los sesenta fotogramas tan buscados en el género. En algunos momentos con climatología, la tasa de frames baja por debajo del objetivo, lo que es molesto cuando queremos realizar movimientos precisos.

CONCLUSIÓN

V-Rally 4 no consigue alcanzar las expectativas generadas tras de sí. Kylotonn ha vuelto a demostrar su confianza a la hora de trasladar el mundo del Rally, brindando una conducción divertida a los mandos en estos trazados, a la par que exigente en algunos casos. Lamentablemente, alrededor de ella se encuentra un panorama un tanto desolador. Las otras cuatro categorías no tienen el mismo nivel de atención y las que nos enfrentan contra la inteligencia artificial pecan de falta de competitividad. Al final, en muchas ocasiones parece que estamos ante un título de la pasada generación en términos tecnológicos. Lo que ofrece el mercado hoy día está bastante por delante de la oferta de la compañía. La simplicidad, si es acompañada de calidad, es bien recibida dentro de un paquete arcade, pero en este caso es un punto en contra.

LO MEJOR

  • Conducir por Rallies es divertido a los mandos.
  • Generador de trazados aleatorios...

LO PEOR

  • ...únicamente en el modo Rally.
  • Inteligencia artificial por debajo de los estándares de hoy en día.
  • Modo trayectoria aburrido.
6

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.