Go Vacation
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Go Vacation, análisis Switch

Redacción

Analizamos Go Vacation para Nintendo Switch, que llega a la híbrida tras su debut en Wii en 2011. ¿Merece la pena esta remasterización siete años después?

Por: Israel Mallén (@Mallendary)

Uno de los recursos más habituales para arrancar un texto sobre videojuegos es esbozar vivencias infantiles, conectar el contexto actual con uno más despreocupado y plagado de grandes aventuras ludoficcionales. Aunque lo habitual es que se reconstruyan tardes junto a máquinas de la tercera o cuarta generación de consolas, el tiempo pasa. Llegará un día en el que artículos como este empiecen rememorando meriendas junto a Wii. No en vano, el Project Revolution de Nintendo amplió sobremanera el espectro de jugadores, captando todo tipo de públicos y normalizando el juego en familia como ningún otro hardware. Incluso aunque no fuera la primera consola de muchos, es fácil que fuera la primera en la que jugáramos con nuestros padres o abuelos. Con la estrategia del océano azul, Nintendo democratizó el videojuego y posibilitó momentos tan únicos como ver a nuestros mayores ejecutando un poderosísimo mate. El mayor estandarte de Wii, lo que permitió vivencias como la recién descrita y la socialización del medio, fueron los party-games. Sencillos y directos; una descripción quirúrgica de lo que supuso Wii.

Con un éxito arrollador y más de 100 millones de consolas vendidas (junto a los 154 millones de DS comercializadas), Nintendo se aferró al juego casual. Acomodada, pecó de conservadora con Wii U, por más joyas que oculte su catálogo, y vio cómo muchos de los que habían conectado con los videojuegos merced a Wii migraron a otras plataformas. El fracaso comercial del tabletomando constituyó un toque de atención y Switch, su siguiente máquina, quiso evitar los mismos errores. Su fulgurante estreno estuvo marcado por obras de gran calado como The Legend of Zelda: Breath of the Wild y Super Mario Odyssey. Títulos en los que invertir muchas horas, normalmente en solitario, y con una profundidad tan vasta como el Gran Mar de Wind Waker. Salvo por excepciones como 1-2 Switch, Mario Kart 8 Deluxe e indies puntuales como Conga Master Party, la máquina más reciente de Nintendo todavía no atesora su Wii Sports. Ahora que ha captado una base de jugadores dedicados potente, el catálogo de la híbrida vira hacia lo casual con menos complejos. El juego que nos atañe, Go Vacation, es el referente de esa recasualización de Nintendo.

Nos vamos de vaciones con Switch

Bandai Namco rescata Go Vacation precisamente con ese objetivo. El título llegó en 2011 con una interpretación rica y distinta del party-game, mezclando el género festivo con matices de sandbox que casaban realmente bien. Empero, no gozó de especial atención por redundar en el catálogo de Wii (plagado de propuestas con las que amenizar una reunión familiar) y llegar en los últimos años de vida de la sobremesa. Eso sí, ahora llega en un contexto doblemente idóneo. El más obvio, el de las vacaciones de verano, puesto que se reestrena en pleno periodo estival presumiendo de una jugabilidad breve, accesible y refrescante para toda la familia. También, como ya hemos repasado líneas ha, en un momento de cierta sequía casual en el catálogo de Switch, que enriquece y diversifica con su entretenimiento amable. En ambos sentidos, rescatarlo del ostracismo está más que justificado. Habrá que dirimir si en lo jugable y en lo audiovisual, siete años después, merece la pena regresar al resort vacacional de la isla Kawawii. Y sí, a nosotros también nos apena que no le hayan cambiado el nombre a Kawaswitch.

Go Vacation nos invita a un vasto complejo turístico en el que relajarnos y divertirnos practicando deporte y deambular por sus exóticos entornos. En total, la isla Kawawii cuenta con cuatro áreas bien diferenciadas en las que transcurre el medio centenar de actividades que la obra de Bandai Namco propone. Una oferta amplia en la que profundizamos a continuación y que, sin duda alguna, hace prácticamente imposible que alguien no se divierta en estas vacaciones videolúdicas. Sin embargo, la isla no solo funciona como una interfaz edulcorada, sino que pinta cierta capa de sandbox en un juego que pretende ser mucho más que una mera recolección de minijuegos. De hecho, lo primero que hay que hacer es desbloquearlos todos, para lo que hay que explorar las cuatro zonas de Kawawii. Cada área constituye un espacio abierto de dimensiones modestas, aunque más que aceptables para el tipo de videojuego que tratamos. Para evitar el tedio que supondría desplazarse a pie entre actividades, el jugador cuenta con una serie de vehículos como motos de agua, monopatines, quads e incluso caballos.

El mundo semiabierto que presenta es, quizá, el mayor valor diferencial de Go Vacation. Permite que el título sea algo más que un menú de estética tropical en el que seleccionar actividades, así como posibilita explorar sus rincones. Es una forma de desbloquear los minijuegos que se agradece, sobre todo teniendo en cuenta que estos tienen ciertas variantes, de forma que obtenerlos todos conlleva tiempo. Go Vacation pierde así algo de inmediato; no es una obra que iniciar y jugar de forma tan directa como, por ejemplo, Wii Sports. No obstante, se trata de una decisión consciente y para nosotros acertada, que diversifica la jugabilidad e impide que se convierta en un calco de marca blanca de la obra de Nintendo. Al contrario que muchos otros party-game, esta característica es un guiño claro al juego en solitario, faceta que no descuida. A largo plazo, Go Vacation puede ser tan urgente como Wii Sports Resort, pues todos los minijuegos están disponibles en un menú rápido una vez se desbloquean en el modo Resort. No es necesario acudir a la zona concreta en la que se emplaza la actividad cuando ya se ha visitado anteriormente, algo que sería harto tedioso.

Cuatro resorts, decenas de minijuegos

Cada resort tiene un encanto especial. Marine Resort es el primero a visitar, al tiempo que la zona más equilibrada. No es la más extensa, tampoco la más pequeña, pero en ella podemos desplazarnos por tierra con el quad y por mar con la moto de agua. Sus costas invitan a disputar partidos amistosos de voleibol playa y a competir en carreras terrestres y acuáticas, amén de realizar filigranas con las tablas de surf y windsurf para domar las olas. Todos ellos son minijuegos esperables en una zona de playa, aunque también hay algunas sorpresas gratas. Nos quedamos con las divertidas competiciones de pistolas de agua, un humilde shooter en tercera persona que recurre al control por movimiento.

City Resort es el segundo emplazamiento que visitamos, aunque también el de menor tamaño. Empero, eso no representa óbice alguno porque la ciudad está plagada de barandillas y bordes en los que presumir de pericia con el monopatín. Casi un minijuego más, desplazarse por esta parte del mapa es la mejor prueba de que apostar por el mundo semiabierto es una decisión acertada. La zona urbana cuenta con un completo campo de minigolf, colmado de elevadores traicioneros y curvas cerradas. Cualquiera que adquiriera Wii Sports Resort en su día se fijará inmediatamente en el duelo con espadas, muy similar al del título protagonizado por los Mii. Asimismo, City Resort desprende cierto aroma a los míticos salones recreativos, permitiendo echar unas partidas a hockey de mesa o golpear las típicas máquinas de boxeo que miden la fuerza del puñetazo. No siempre, eso sí, con los resultados que nuestra autoestima desearía.

Cuando abandonemos el resort más pequeño pasaremos, en un genial contraste, al más vasto. Snow Resort, la tercera área, cuenta con empinadísimas laderas cubiertas de nieve por las que subir refunfuñando y bajar con una sonrisa dibujada en el rostro. Equipados con unos esquís, una tabla de snowboard o una tabla de nieve, es habitual invertir más tiempo en la pulir nuestros descensos que en desbloquear más minijuegos. La exploración aquí es algo densa por la dimensión del escenario, pero Bandai Namco lo solventa ofreciendo transportes automáticos como los teleféricos. Como en el resto de resorts, sus montañas acogen minijuegos puramente deportivos como el salto de esquí, pero también juegos más inocentes. Por ejemplo, unas peleas de bolas de nieve que garantizan piques entre los jugadores, ya que incluso los que están eliminados pueden entorpecer a los demás convertidos en muñecos de nieve. Incluso contempla un ocio más pausado con minijuegos como el de la creación de un bonito muñeco de nieve.

El último resort a visitar es Mountain Resort, una zona que cambia el blanco de la nieve por el verde de sus prados. No es tan grande como la anterior, pero sí lo suficientemente amplia como para que sus carreras en jeeps permitan escoger libremente la ruta para alcanzar la meta. Cubierto de vegetación, este sector permite intercambiar raquetazos al tenis o pasear tranquilamente a lomos de nuestro equino. En las galerías de tiro, uno de los minijuegos más divertidos es el de ver quién es el más rápido desenfundando. Casi un anticipo de la prueba similar que contiene 1-2 Switch, esta actividad examina nuestros reflejos.

Más allá del deporte

Un pequeño tour por los cuatro grandes emplazamientos de Go Vacation explicita todas las virtudes de esta propuesta. No es una colección de deportes vacacionales que reverencie en demasía a Wii Sports Resort ni un party-game clónico. Su oferta de minijuegos es muy amplia y, a diferencia de otro títulos de corte similar, incluye tres tipos de actividades muy diferenciadas: deportes, juegos y de relajación. Esta última vertiente, mucho más contemplativa y reposada, está representada por la fotografía a la fauna local, la decoración de la villa o el desplazamiento por el escenario. A lomos de un fiel corcel o surcando las olas con una moto de agua, Go Vacation también cunde como una suerte de third person walker en el que, por cierto, puede seguirnos nuestro propio perrito.

Es esa combinación de actitudes, abrazando tanto a los jugadores más activos como a los que busquen una propuesta tranquila, lo que lo hace único a Go Vacation. Con el inteligente mundo semiabierto, Bandai Namco ambicionó crear algo más que una colección de minijuegos. Lo consigue, aunque es cierto que la jugabilidad no es especialmente rica en ninguno de ellos. Aunque esto último no es precisamente un óbice, pues tampoco aspira a ser una gran carta repleta de platos principales deliciosos, sino a servir pequeños canapés que sacien el apetito de diversión. Go Vacation es comida rápida; de vez en cuando no hace daño ni se le ven tanto sus costuras.

Por más que la obra de Bandai Namco sea solvente como título para un solo usuario (otro de sus valores diferenciales respecto a otros paty-games), es obvio que está concebida para el multijugador. Hasta cuatro personas pueden disfrutar de las actividades enumeradas anteriormente, incluso ir cada uno a su ritmo y no perderse merced a la pantalla partida. Un título pensado para el pique sano y puntual, objetivo que consigue con creces. No obstante, a veces se ve lastrado por esa coletilla de “para todos los públicos”. Se nota en minijuegos como el tenis, en el que el personaje se desplaza solo a donde está la pelota y nosotros no tenemos más que mover el Joy-Con. No es necesariamente una pega; hablamos de un juego que prima la accesibilidad. Más allá de lograr algún récord en pruebas concretas, Go Vacation no constituye el más mínimo desafío. Se dirige a un público muy concreto con bastante tino, e incluso trata de contentar a otro perfil más dedicado con el desbloqueo de objetos y el mundo semiabierto, pero no deja de ser un party-game para jugar con distensión.

Una remasterización modesta, pero necesaria

Tras siete años, Go Vacation ha invertido esfuerzo en actualizarse. La escena inicial demuestra dos cosas a ese respecto. Primero, que se trata de un juego más inmediato si cabe, en el que apenas pasan unos segundos hasta que nos tiramos en paracaídas a la isla Kawawii (¿os suena?). Segundo, que estamos ante una obra bastante remozada en lo gráfico. La alta definición es una bendición para cualquier título que se adapte desde Wii, pues el salto es considerable. Go Vacation no impone nuevos estándares gráficos ni se recordará como un juego vanguardista en lo audiovisual, pero el cambio que presenta desde el título original es satisfactorio. Dentro de sus limitaciones y en estricta comparación con su antecesor, todo es mucho más colorido y vivo en la edición de Nintendo Switch. Lo que no nos gusta tanto es que todas las novedades potentes se centren en lo audiovisual, pues jugablemente nos hallamos ante una propuesta idéntica y sin demasiados alicientes para el que ya catara el original (más allá del paso del tiempo y la actualización gráfica).

No hay mucho que repasar lo que a la banda sonora se refiere, pero lo mejor es curarse en salud y evitar que este texto protagonice algún vídeo tóxico. La música en Go Vacation es un mero acompañamiento genérico, siempre desenfadada y emulando ritmos tropicales o propiciando la relajación. Es anecdótica porque, quizá, nunca quiso ser nada más que un fondo olvidable.

CONCLUSIÓN

Este es el perfil de party game que Nintendo Switch necesita. Tiene el potencial integrador de Wii Sports, de ser uno de esos títulos que reúnen a las familias en un mismo salón y generan experiencias intergeneracionales. Quizá brille más ahora que en el catálogo de la híbrida no abundan los juegos de fiesta, más allá de 1-2 Switch, algún indie y el siempre cumplidor Mario Kart 8 Deluxe. Go Vacation es significativo en pos de ampliar el mercado y captar a quienes no acostumbran a relacionarse con el medio videolúdico, un claro ejemplo de que Nintendo no se ha olvidado del público casual. Que la híbrida exprima todo su potencial depende ineludiblemente del mimo a su catálogo y la diversidad del mismo. Es ahí donde brillan videojuegos como Go Vacation, que comprenden y se adaptan a las características del hardware y apuestan por el multijugador social. En una industria dominada por el online, no abundan las propuestas interesantes en el juego local. Nintendo Switch aúna lo mejor de las sobremesa y las portátiles porque, ante todo, busca ser una consola acogedora. Pese a que el marketing ha virado hacia un target más joven, ello no implica que la empresa de Kioto prescinda ni del público infantil ni de los más mayores. Go Vacation, como 1-2 Switch u otras propuestas similares, dotan a la máquina del equilibrio que no hallaron sus predecesoras. Son experiencias pensadas en plural, válidas para todos los públicos en el sentido más estricto de la expresión. Go Vacation llega en el mejor momento, sobre todo en uno en el que es más sencillo no castigar en exceso sus limitaciones. En cualquier caso, se trata de una propuesta amena y más que correcta que satisfará a los que busquen una excusa para volver a intercambiar raquetazos con sus abuelos. Felices vacaciones.

LO MEJOR

  • Enriquece el catálogo casual de Nintendo Switch
  • Actualización audiovisual necesaria
  • El mundo semiabierto lo hace interesante para un jugador
  • Larga duración por su gran cantidad de minijuegos

LO PEOR

  • La mejora gráfica es modesta
  • Jugabilidad demasiado plana en algunos minijuegos
  • Sin novedades, un calco de la versión de Wii en lo jugable
7

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.