Wolfenstein II: The New Colossus
Wolfenstein II: The New Colossus
Carátula de Wolfenstein II: The New Colossus

Wolfenstein II: The New Colossus, análisis Switch

Sergi Blanch motenai

¿Vale la pena en formato portátil? Rendimiento y novedades II en esta plataforma.

Ha pasado casi un año desde que el regreso de William J. Blazkowicz se materializara en nuestras consolas y PCs en un excelente The New Colossus que conquistó los corazones de los fans de los juegos de disparos en primera persona. Su ritmo, su jugabilidad sin fisuras, su preciso control y su puesta en escena le llevaron a obtener una calificación de excelente en nuestra página, además de coleccionar elogios casi unánimes en todo el mundo. Siguiendo los mismos pasos que precedieron a Doom, la gente de Panic Button ha colaborado con MachineGames y Bethesda para intentar trasladar al máximo la misma gratificante experiencia de matar nazis al formato híbrido de Nintendo, ayudando de paso a rellenar parte del hueco existente a día de hoy en el catálogo de la consola nipona en cuanto a shooters se refiere. Y podemos decir que gran parte de la experiencia Wolfenstein ha llegado intacta pero los compromisos que se han tenido que tomar no pueden dejar indiferentes a todo el mundo si lo comparamos con las otras versiones sobremesa.

Y es que recientemente hemos podido comprobar como algunos juegos, al ser llevados a Switch, adquirían una nueva dimensión. No solamente ganaban enteros por el factor portátil (el ya clásico meme de poder “jugarlos en el lavabo”) sino que la filosofía de poderlos disfrutar durante muchos pequeños ratos en lugar de un único rato largo, se adapta perfectamente a la realidad de muchos jugadores y resulta en una situación de win-win para todos.

Sin embargo, no es el caso de Wolfenstein 2. Los sacrificios efectuados para que el núcleo del juego llegue lo mejor posible a la consola son, en el caso de los usuarios menos exigentes, muy obvios; y en el caso de los usuarios más exigentes con el género y la franquicia, casi insalvables. No es ni de lejos The New Colossus un juego mutilado hasta el punto de ser injugable, especialmente para el gran público, pero sí un título que enseña las costuras actuales del hardware de la máquina a todos los niveles y que demuestra que hay todavía camino para mejorar en el campo de los ports de otras plataformas. Switch es todavía una consola muy joven y hay tiempo para que los desarrolladores aprendan a usar su potencial al máximo, especialmente en modo portátil.

Si alguien quiere conocer a fondo más detalles de la aventura de BJ Blazkowicz, le invitamos a hacerlo leyendo el análisis original del juego, porque gran parte del corazón de Wolfenstein sigue aquí. No obstante, la versión que tenemos entre manos y sobre cuyas diferencias versa este texto, presenta algunas desventajas con sus hermanas mayores cuya severidad a la hora de juzgar su importancia queda en manos del usuario.

Resolución dinámica

Para empezar, la principal y más notable diferencia reside en su aspecto técnico; The New Colossus utiliza una resolución dinámica que se mueve entre los 720p y los 360p, escalando hacia arriba y abajo dependiendo de la carga gráfica del momento. Cuando la consola está conectada al dock, la resolución tiende a moverse mayormente por la parte alta de esa horquilla; pero cuando la utilizamos en modo portátil, muy frecuentemente observamos como la consola se asienta cómodamente en esos 640x360 píxeles que parecen sacados de las especificaciones técnicas de otras épocas. Incluso en momentos de baja resolución o en los de aparentemente tranquilidad, no es raro ver como algunas texturas se cargan muy tarde y no sabemos si eso es responsabilidad de la optimización, de la máquina o del motor ID Tech 6. A todo eso se le suma un muy acentuado “motion blur”, que en ocasiones nos ha provocado alguna sensación incómoda al jugarla en el transporte público y que nunca habíamos experimentado hasta este momento.

El otro problema técnico que salta a la vista es la tasa de refresco; ahí ya no estamos ante una cuestión estética sobre si el juego se ve mejor o peor, sino directamente en un aspecto que incide de manera muy directa en la forma en la que se experimenta un título de estas características. Por lo general, lo ideal sería tener la mayor tasa de refresco posible en todos los juegos; pero hay algunos en particular (acción, lucha, carreras, shooters…) que se benefician más de un framerate estable y alto. Wolfenstein 2 en Switch no alcanza los 60 FPS de otras plataformas, pero muchas veces tampoco llega a los 30 estables, sino que hay bastantes ocasiones en los que hay caídas en mitad de la acción que entorpecen su jugabilidad. Esto es especialmente notorio en formato portátil, mientras que cuando la consola está conectada al soporte tenemos la sensación de que se suaviza esta circunstancia.

Control en modo portátil

El último de los grandes problemas que le hemos visto a esta versión de Switch es el control: los joycons no fueron diseñados con este tipo de juegos en mente y se nota. Mientras que en Splatoon el rendimiento es sorprendentemente notable, cuando nos llevamos la consola de paseo notamos un extra de dificultad para conseguir llevar el punto de mira hacia donde nos interesa.

Para alguien que ya ha terminado la campaña desde dos plataformas distintas en los niveles de dificultad más altos, el tercer o cuarto modo más difícil se nos hizo muy cuesta arriba, incluso a pesar de un poderoso efecto imán que se ha añadido al apuntado para intentar hacernos las cosas un poco más fáciles. Cuando desencajamos los mandos de la consola nuestro rendimiento mejora y especialmente al usar el mando Pro, con el que al fin podemos disfrutar de la experiencia que nos quiere ofrecer Wolfenstein 2 en su plenitud. Obviamente estamos hablando de un desembolso adicional importante en caso de no poseerlo y de casi renunciar a la portabilidad de la consola, pero honestamente en este tipo de juegos es donde merece más la pena porque es donde más notaremos la diferencia.

Wolfenstein II: ¿Vale la pena esta versión de Switch?

Si podemos obviar los inconvenientes de más arriba, el usuario encontrará en The New Colossus una experiencia muy convincente; el argumento, con su correspondiente elenco de personajes y dos líneas temporales sigue estando ahí. Destacamos como otras veces el magnífico trabajo del apartado sonoro y del doblaje de los actores, eso sí, en inglés, que hacen un papel estupendo. También se ha mantenido el diseño de niveles que, sin tener la verticalidad de Doom, siguen brillando a gran nivel. Es posible que alguien note algunos “trucos” si ha jugado a las versiones de Xbox/PS4/PC que han empleado los diseñadores (muros donde antes no había nada para reducir la distancia de dibujado, algunos cambios en el comportamiento de armas, etc.) pero nada que reste esencia al juego de MachineGames.

Wolfenstein sigue siendo una aventura sólida y repleta de acción, enemigos imposibles y una jugabilidad muy sólida. Wolfenstein sigue teniendo pistolas, ametralladoras, armas láser, perros robot, enemigos en armaduras gigantescas y escopetas de todos los tamaños. Wolfenstein sigue teniendo varias aproximaciones a un encuentro para que el usuario decida su estilo de juego. Wolfenstein sigue ofreciendo la satisfacción de matar nazis de mil formas distintas y eso es algo que no va a pasar de moda.

CONCLUSIÓN

Siendo claro, a menos que para nosotros la portabilidad resulte un elemento imprescindible, si tenemos la opción de jugar a este juego en cualquier otra plataforma recomendamos encarecidamente hacerlo. Mientras que otros títulos no solamente no se resienten sino que ganan enteros al pasar a Switch, no es el caso de Wolfenstein 2: The New Colossus. El severo downgrade técnico, sumado a un control poco optimizado, penaliza demasiado la experiencia tanto si es en comparación con las otras versiones como si se tiene en cuenta como un juego destinado para esta consola per se. También extraña de que esta conversión llegue a precio full retail y sin incluir las expansiones, en un agravio comparativo frente a los usuarios multiplataforma que gozan de un juego a precio reducido y con todo el contenido incorporado en el paquete. Con todo, Wolfenstein sigue siendo una experiencia que merece ser jugada; un título que puede abrir las puertas a la llegada de otros en el futuro, esperemos que en todavía mejores condiciones.

LO MEJOR

  • Uno de los grandes FPS de esta generación, en formato portátil
  • Sigue siendo una experiencia que merece la pena ser jugada
  • Con el mando Pro el control se muestra en toda su plenitud original

LO PEOR

  • Downgrade técnico evidente
  • Control poco optimizado en formato portátil
  • Que llegue meses más tarde sin las expansiones
7.5

Bueno

Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.