Tearaway

Un colorido mundo de papel da la bienvenida al nacimiento de Iota en la última aventura de Media Molecule. Los creadores de LittleBigPlanet ofrecen en exclusiva para PSVita un concierto de imaginación y originalidad al servicio de las prestaciones táctiles de la portátil de Sony. Probamos las primeras horas de uno de los candidatos a GOTY 2013.

I+C
Un videojuego no es otra cosa que una mezcla homogénea entre imaginación y creatividad, dos sustantivos que suelen ir de la mano. Algunas compañías invierten años en crear un producto que sea exactamente tal y como lo imaginaron en el momento de ser concebido, mientras que otras prefieren emplear herramientas ya existentes para evitar dilatados plazos de producción que con cierta frecuencia acaban en agua de borrajas. Media Molecule puede presumir de ser una de las pocas compañías del sector a las que todavía se le permite probar con nuevas fórmulas creativas bajo riesgo de fracasar en el mercado, un mérito que se atribuye al éxito obtenido con LittleBigPlanet y su reconocido gusto por la excelencia artística y creativa. En un mundo en el que nada sorprende ya, es comprensible que se otorguen ciertos privilegios a los pocos que todavía cuentan con la capacidad de inventar algo nuevo. La industria del videojuego no iba a ser menos.

Tearaway es la primera apuesta del estudio británico más allá de las fronteras de LittleBigPlanet. A diferencia de su primer vástago, Media Molecule ha querido llevar el concepto de la creatividad hacia nuevos territorios mediante la creación de una aventura en tercera persona en la que se reconocen con facilidad las que poco a poco se van convirtiendo en las señas de identidad del estudio.  Utilizando la Papiroflexia como recurso creativo, esta aventura protagonizada por un carismático paquete de mensajería toma prestados elementos de las aventuras tridimensionales más valoradas en el sector sin perder el sentido del humor que tan buenos resultados ha ofrecido al estudio en tiempos pretéritos.

Iota es el nombre del héroe por accidente que toma vida a los pocos minutos de comenzar la partida. Nosotros asumimos el papel de Dios todopoderoso con capacidad para alterar ciertos elementos del decorado, integrando el panel táctil trasero de la portátil con mecánicas de juego ya conocidas pero renovadas para la ocasión.  La misión de Iota (o Atoi, en función del sexo que hayamos escogido para el protagonista) es la de restaurar el agujero que se ha formado en el Sol de la noche a la mañana, una tarea para la cual es imprescindible hacer uso de las funciones específicas que ofrece PSVita. Esta faceta, una de las que más se han comentado como parte de la campaña de promoción del título, trasciende las clásicas barreras de la publicidad para convertirse en una parte fundamental del sistema de juego.

Igual, pero distinto
Todo esto nos lleva a proclamar sin miedo a equívocos que Tearaway es el título que mejor emplea estas características de las que hablamos, ya que las integra en la aventura sin que parezcan introducidas con calzador. Un narrador externo es el encargado de explicar a grandes rasgos cuál es nuestra primera misión, que tendremos que cumplimentar sin prácticamente ninguna habilidad especial. Aunque Iota será capaz de saltar o de convertirse en una pequeña bola (de forma similar a la clásica morfoesfera de Metroid) las primeros compases del juego están destinados a que podamos contemplar el universo que nos rodea. Verde, alegre, repleto de vegetación de todo tipo: es verdaderamente un lugar onírico que se genera a nuestro paso en el que se confunden los ciervos con las ardillas o las flores con los árboles.

El estilo artístico recuerda al visto en LittleBigPlanet. En esta ocasión se ahonda en el concepto del papel y en las distintas formas que se pueden obtener con él, algo en lo que Media Molecule pone especial énfasis. A poco de comenzar a jugar recibimos una cámara fotográfica con la que podemos tomar imágenes que más tarde podemos subir a la red para compartir con otros jugadores. Gracias a ella obtenemos pliegues de papel que podemos descargar desde la página web oficial para recrearnos en la realidad, una forma con la que se trata de acercar el mundo de Tearaway al día a día de los más pequeños de la casa. Después de todo, el sentido de la papiroflexia va más allá de lo meramente estético, en una cualidad que se repite constantemente mientras avanzamos. Es totalmente opcional y su presencia simplemente está llamada a ofrecer más variedad dentro de la aventura.

La cámara sirve también para rescatar el alma perdida de algunos animales que han perdido partes de su cuerpo por culpa de los Yous, nombre anglosajón que se otorga a la raza invasora por cuya culpa ha cambiado el universo de Tearaway. Ellos son los que ponen trabas para poder explorar el mundo a nuestro antojo, pero también los que facilitan el acceso a determinadas áreas del mapeado. La esencia de la aventura no dista en demasía de la que se atribuye por tradición a este género: al descubrir un nuevo libro (sustituto de los ‘mundos’) se abre ante nosotros un gran abanico de objetos que podemos o debemos coleccionar para obtener el 100% del contenido del mismo. Los más destacados son los confetis, moneda de cambio para conseguir nuevos parches con los que vestir a los personajes que pueblan el mundo, así como nuevas características para la cámara fotográfica (lentes con distintas opciones y posibilidades), etcétera.



Los mundos no son necesariamente consecutivos, por lo que no es imprescindible invertir más tiempo del deseado en uno si sus características no son de nuestro agrado. Simplemente podemos pasar al siguiente para continuar con el argumento, que generalmente nos invita a acceder de un punto a otro superando los contratiempos que surgen. Mientras avanzamos recibimos nuevas habilidades que a su vez nos permiten acceder a nuevas áreas. A través del menú principal podemos seleccionar un libro específico para realizar su contenido desde cero sin perder las habilidades que hemos obtenido hasta ese momento o, dicho en otras palabras, para poder destapar los secretos a los que no hemos tenido acceso precisamente por la ausencia de las susodichas habilidades. En este sentido Tearaway comparte la excelencia de los abanderados del género, ya que ofrece argumentos de peso para volver a explorar zonas que ya hemos conocido una vez éstas han sido superadas. 


LittleBigAway
Descubrir un mundo, conseguir todo el material que en él se esconde, ayudar a los animales que conforman su fauna… El esquema no parece especialmente novedoso sobre el papel pero, a diferencia de lo que suele suceder en estos casos, Tearaway se las ingenia para ofrecer un soplo de aire fresco a las mecánicas tradicionales de juego. Esto se consigue mediante la integración de algunos de los conceptos que se presentaron tiempo atrás en LittleBigPlanet. De su peculiar esencia creativa se extrae la posibilidad de personalizar prácticamente todos los personajes que descubrimos a lo largo de estas primeras horas de juego, cambiando parches para mejorar su estética o para conseguir, de manera más o menos similar a lo que sucedía en Scribblenauts, que puedan acceder a zonas de otra manera inaccesibles. Es tan frecuente que un cerdo nos pida ayuda para ser “más guapo” como que una ardilla nos pida “una corona” para portarla con clase a modo de rey.

Así se premia al jugador por conseguir el máximo porcentaje de los escenarios, a través de recompensas que trascienden lo estético. Ese espíritu creativo del que aquí hablamos no se limita únicamente a premiarnos con parches preconcebidos, sino que permite la creación manual de otros dibujando directamente en la pantalla de la consola. Aunque no todos los jugadores cuentan con la misma pericia artística, lo que interesa no es tanto crear algo estéticamente hermoso como divertido u original. El estudio ha insistido en entrevistas o manifiestos que pese a tratarse de una aventura en tercera persona pensada para el disfrute individual, no son pocos los recursos que se han añadido para que los jugadores compartan su personal visión del mundo. Este es probablemente el más destacado, pero no es el único. Sin embargo, descubrirlo es algo que corresponde a cada jugador, en tanto que se trata de uno de los aspectos más sorprendentes del título.



Este mundo es tuyo. Tú decides
Lo comentábamos al comienzo de este texto y lo repetiremos tantas veces como sea necesario: Tearaway es el juego que, con el futurible Invizimals, más y mejor uso hace de las cualidades técnicas de Vita. Incluso diríamos que el primero que consigue mejores resultados al combinar un planteamiento de juego tradicional con la novedad que supone contar con una doble pantalla táctil. ¿Qué pasaría si pudiésemos tocar directamente los elementos que forman el decorado? ¡Incluso si los pudiésemos romper! Aunque la esencia del título no sea exactamente la misma que la de un Mario tradicional, dado que las secciones de plataformas no representan el grueso del juego sino más bien uno de sus segmentos, hay algunos elementos que se asocian con la mascota de Nintendo o incluso con el agradable carisma que desprenden los personajes secundarios.

Así, la primera vía de la que hacemos uso para erradicar la presencia de enemigos en el mapeado consiste en tocar el panel trasero de la portátil para contemplar con sorpresa cómo figura nuestro dedo en pantalla. Sí, son nuestros dedos los que literalmente los desplazan, rompiendo el decorado y permitiendo el paso a un asombrado Iota, convencido de que los dioses están de su parte. Son frecuentes las secciones en las que se hablan de los ‘Yous’ (los tus, es decir, nosotros mismos), y donde se comenta la “aparición de un rostro extraño” que casualmente es el nuestro, capturado a través de la cámara interna de PSVita. Esto nos lleva a sortear peligros mientras recibimos golpes en una imagen tomada segundos atrás, ofreciendo así un sinfín de posibilidades para pasar un rato divertido. Podemos incluso, por poner un ejemplo, sacar una foto de nuestro trasero si así lo deseamos para que se convierta por unos segundos en el antagonista de la partida.



"Hay mucho más, pero…"
Estos elementos se integran con la mecánica de forma sutil y nada atropellada, otorgando un punto de grandeza y de carisma a Tearaway. Potenciado con agradables melodías, la última creación de Media Molecule está directamente llamada a convertirse en uno de los principales representantes de la grandeza creativa del estudio británico. Sobra decir que también en uno de los títulos abanderados de una PS Vita que sigue demostrando que cuenta con un potencial distinto, con el que se abra además un abanico de posibilidades para creadores y, lo que es más importante, también para jugadores. Tras un leve retraso Sony confirmaba tiempo atrás que Tearaway verá la luz en el mercado el próximo 22 de noviembre, en uno de los lanzamientos más esperados para la portátil.

Combinar creatividad con ganas de hacer bien las cosas ha dado resultados magníficos al estudio británico en el pasado, pero con un formato que se asocia a un tipo específico de jugador. En este caso se ha intentado abrir el cerco a través de una aventura en tercera persona que desde su protagonista hasta los secundarios, pasando por los enemigos y por los decorados, rezuma originalidad. Hay mucho, mucho más que descubrir en las horas que están por llegar, pero para ello tendremos que esperar hasta las primeras semanas de noviembre, momento en el que ofrecemos un veredicto final sobre esta deliciosa aventura. Mientras, seguiremos persiguiendo nuestro objetivo: alcanzar el sol.

Tearaway

Media Molecule nos sorprende de nuevo con un mundo mágico que pondrá en tus manos gracias a la tecnología táctil de PlayStation Vita. Conviértete en todo un dios y maneja el destino del mensajero iota y su entorno en Tearaway.

Tearaway