La ‘fuerza’ de PS Vita

La división de las consolas Playstation está levantando la moral a SONY en estos momentos difíciles. Playstation Vita tiene la gran misión de convertirse en un sistema portátil clave utilizando toda su fuerza, pero no será un camino fácil.

Shigeru Miyamoto explica en una entrevista a la revista inglesa Edge que no considera a la nueva consola de Sony, PS Vita, una plataforma con suficiente “fuerza” para atraer a los usuarios de las consolas portátiles. Las ventas de la portátil de la compañía japonesa no son las esperadas, y en territorios como Japón cierto es que Nintendo 3DS le está superando claramente. Aunque Miyamoto, en este caso, seguramente no está echando la vista a más allá de corto plazo. Porque fuerza, Vita, la tiene.

PSP fue la primera iteración portátil de Sony, que intentaba comer terreno donde había –y hay- una dictadura clara infligida por Nintendo, primero con la gallina de los huevos de oro, Gameboy, y después con Nintendo DS y su éxito sin precedentes. Este panorama no impidió que Sony consiguiera colocar millones de su consola portátil, hacerse con parte del terreno de las consolas de mano y asomar la cabeza, aunque fuera tímidamente comparado con las grandes ventas de la consola con doble pantalla de Nintendo.  El primer paso de PSP y sus errores más o menos detectados son necesarios para entender el sino de PS Vita.

Entre prensa, analistas y usuarios se llegó a la conclusión más o menos aceptada –con matices- de algunos de los problemas que tuvo PSP a la hora de competir con una consola que se abrió de puertas a todo tipo de jugadores: tradicionales y también nuevos y ocasionales. La portátil de Sony tenía un problema en los argumentos que esgrimía. Potencia técnica sin parangón en el terreno de las consolas de mano, pero un software que no conseguía desmarcarse. No de Nintendo DS, sino de las plataformas de sobremesa. Mucho producto similar a lo que podíamos jugar en las consolas mayores; seguramente espectaculares resultados para una portátil, pero poco atractivos si se comparaba con las mayores. ¿Realmente la gente quería jugar en una portátil a lo mismo que en sobremesa? Buena parte sí, pero el éxito de la competencia radicaba precisamente en lo contrario.

Que no se me mal interprete. Hay auténticas obras imprescindibles en PSP, juegazos que tutean a cualquiera. Y los grandes juegos lo siguen siendo sean propuestas de sobremesa en portátiles o sean propuestas únicas para una plataforma. Pero sí es cierto que la comparación con las consolas grandes dolía, aunque hubiera propuestas propias y personales de PSP también de gran nivel. Sony aprendió de eso y quiso dar un salto mayor con PS Vita, una consola que hereda las grandezas de PSP pero quiere ofrecer un terreno nuevo que abarque nuevas experiencias.  Esas que parecieron desecharse con el ‘mucha potencia’ de PSP.

“Es obvio decir que es una máquina a la última a nivel tecnológico y se pueden hacer grandes cosas con ella, pero no veo realmente que la combinación entre el software y este hardware consiga hacer un producto fuerte”. Es la escueta respuesta de Miyamoto en el último número de Edge, donde solo habla de Vita en esa pregunta y donde añade que no está asustado sobre si la consola de Sony vende mejor o peor, simplemente no está atento a lo que concierne a ella.  Miyamoto erra al decir que no es un producto con fuerza, y precisamente en su propia declaración está la clave: el software.

Que de momento PS Vita ha seguido una estela similar al camino de PSP es una obviedad. Uncharted, Ninja Gaiden, Marvel vs Capcom, Mortal Kombat, Ramyan Origins… son algunos de los grandes juegos del escaso catálogo inicial con el que cuenta la consola, y son en muchos casos o ports o propuestas similares a lo que hemos visto en consolas sobremesa. Son, en definitiva, juegos hechos para marcar músculo. Para decir “eh, mira la potencia que tiene que puede tutear a consolas como 360 o Playstation 3”. Pero PS Vita no es solo eso. O puede no ser solo eso. Dependerá del software, de la apuesta que hagan las compañías. Tanto Sony como las third parties.

La nueva consola de Sony trae dentro de sí una serie de propiedades que abre un mundo interesante de propuestas. La pantalla táctil frontal equipara posibilidades con el stylus de las portátiles de Nintendo; la pantalla táctil posterior es otra opción que abre muchas más posibilidades de las que tenía PSP. A esto se le añaden las cámaras incorporadas y el juego que pueden dar. Son elementos que de momento sirven de extra, pero que son algo más: son la puerta a nuevas experiencias imposibles en PSP y que pueden competir de tú a tú con lo que ofrece la competencia… salvo por el 3D y la doble pantalla claro. Pero son concesiones de Sony a ese error de solo mirar a ofertas de sobremesa en portátil. Por eso, PS Vita sí tiene una gran fuerza, pero falta que se quiera explotar.

Naturalmente, si las compañías solo se dedican a sacar propuestas de gran calado técnico y de muchas similitudes con las consolas mayores, esa fuerza se diluirá. Pero la premisa es interesante y, como siempre, el software decidirá. Incluso en un terreno como el público hardcore y los juegos de corte más tradicional, PS Vita tiene más fuerza a priori que Nintendo 3DS. Aunque sea solo por la inclusión de un segundo stick que no se quiso meter en la consola de Nintendo y que se intenta apañar con un artilugio-add on de lo más controvertido: el circle pad. PS Vita ha querido potenciar lo que era PSP (de ahí la potencia técnica, el doble stick) pero también apostar por nuevas experiencias con las cámaras y las dos partes táctiles de la consola. Fuerza sí tiene, Miyamoto. Le falta lo que todos sabemos: juegos que lo demuestren. Cuando lleguen, seguramente Nintendo sí estará al tanto de lo que haga o deje de hacer PS Vita. No podrá ser de otra manera.