¿Arte o entretenimiento?
A través de la reflexión de la creación artística intento esclarecer si los videojuegos pueden ser considerados como arte. Lo que hoy parece una forma de entretenimiento puede que en un futuro sea una expresión más de arte.
Para muchos la pregunta si los videojuegos son arte o simple entretenimiento no tenga mucho interés, pero lo que hoy me preocupa, y es tema de mi artículo de opinión, puede ser que en un futuro sea centro de discusión entre críticos de arte y que de una vez se decidan a elevar a la categoría de octavo arte una creación humana que hoy nos divierte. Por esta razón me atrevo a pensar en voz alta, para afirmarme en la opinión que los videojuegos son un entretenimiento y además una manera más de expresión artística.
El cine es un entretenimiento y está considerado como el séptimo arte, sería muy fácil decir que los videojuegos, que comparten muchas de los procesos de creación con el mundo del cine, se podrían considerar pues como el octavo arte. Pero si lanzo de entrada esta sentencia y no argumento ningún razonamiento más, sería muy fácil que mi teoría fuera invalidada y toda mi evidente demostración se fuera al traste.
Vayamos pues más allá, según el historiador del arte Raymond Stites el proceso que lleva a la creación de la obra de arte es 'un sentimiento, nacido de una inspiración, captado en una intuición, y vertido en una expresión'. De acuerdo con esta definición y poniendo como ejemplo videojuegos como Black& White, o cualquier otro, podemos decir que alguien como Molyneaux tuvo la inspiración que sirve de punto de partida, que unida a la intuición o el conocimiento provoca en el artista una emoción profunda que es indispensable para la creación de la obra o en este caso el videojuego, a su vez esta emoción se traduce en un sentimiento que debe ser estéticamente expresado por medio de los materiales adecuados, en este caso un programa informático.
Quizás os parezca demasiado filosófico pero la creación de un videojuego también comparte estos procesos y en definitiva cualquier cosa que surja de la parte más interior del ser humano para presentarse de alguna manera ante sus congéneres. Ernst Gombrich, uno de los más reconocidos historiadores del arte, decía que 'el milagro del arte no es la posibilidad del artista para crear una ilusión de realidad, sino que enseñándonos un mundo visible de nuevo, nos ofrece la ilusión de investigar el terreno invisible de la mente'. ¿De alguna manera esto mismo no lo hacen los videojuegos? Los videojuegos no solamente nos ofrecen una ilusión de realidad, que en definitiva es lo que muchos creadores buscan cuando los fabrican, además, y por ser creaciones humanas, podemos con ellos conocer el interior mismo del que los construye o incluso nuestros propios e internos procesos mentales.
También se ha dicho que el arte es el ensueño hecho realidad, el sueño del hombre que cobra forma material. Nunca una definición del arte ha estado más cerca de definir lo que en sí es un videojuego, pongamos otra vez Black & White como ejemplo, el sueño del hombre es convertirse en un dios, en un ser divino, con este videojuego te puedes abstraer del mundo y convertirte en eso. O bien, si cambiamos de ejemplo, ser alguien más terrenal, un piloto de F1, el jugador de fútbol que nunca seremos o el marine que nunca nos atreveremos a encarnar en la realidad.
En la Edad Media aquellos artistas que decoraban con pinturas los ábsides de las iglesias románicas eran considerados artesanos, fue ya en el Renacimiento cuando el artesano fue erigido a la categoría de artista y su producción considerada arte. Quizás en el futuro lo que hoy nos planteamos como una pregunta se convierta en una afirmación indiscutible, en la que los videojuegos sean considerados sin discusión una nueva forma de expresión artísitica.
Ya en el 97 Mario Vargas Llosa se quejaba en un artículo titulado 'Caca de Elefante' sobre la evolución del arte moderno y las exposiciones en bienales y galerías de arte, como las del artista Chris Ofili que monta sus obras con bases de excrementos solidificados de elefante. Según Vargas Llosa ya no existe un criterio objetivo que permita calificar o descalificar una obra de arte, todo puede ser arte y nada lo es. Se quejaba de que por encima de la pericia técnica debe haber una actitud, en el que el todo vale y a cualquier precio para conseguir un objetivo no esté por encima de todo. La defensa que Vargas Llosa hace de Seurat, el pintor puntillista por excelencia que dedicó dos años de su vida a pintar 'Los bañistas de Asniéres', es una exaltación del trabajo de la creación artística, como fuente autosuficiente de placer y realización del espíritu. ¿Quién se atreve a negar que algo así no ocurra en el mundo del videojuego?
Evidentemente no todos los creadores de videojuegos llegan a tan altos estadios de la creación artística, tampoco lo hacen muchos otros que exponen sus obras en museos y galerías de arte, pero sí es cierto que un grupo aceptable se lo toman muy en serio y llegan a niveles superiores que merecen el calificativo de obra de arte.