El destino del Dragon: Los tres reinos
El destino del Dragon: Los tres reinos
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El romance de los tres reinos

Francisco Alberto Serrano faserranoacosta

Con El destino del Dragón me he enfrentado a sentimientos contradictorios. Mi primera impresión era de que se trataba de una nueva versión de Age Of Empire sin nada de especial, pero pronto me di cuenta que tenía los suficientes elementos innovadores

Con El destino del Dragón me he enfrentado a sentimientos contradictorios. Mi primera impresión era de que se trataba de una nueva versión de Age Of Empire sin nada de especial, pero pronto me di cuenta que tenía los suficientes elementos innovadores como para desmarcarse de la alargada sombra del juego de Microsoft, aunque compartan elementos comunes.
Cuando ya superó la prueba del clónico, le cogí algo más de respeto y empecé a evaluarlo como juego por méritos propios y debo decir que me ha causado una buena impresión, aunque determinados fallos, sin duda motivados por la inexperiencia del grupo chino novel Overmax, hacen que el producto no sea tan brillante como hubiera podido serlo sin que eso no le quita para que sea un juego divertido y recomendable para los amantes de los RTS.

Lo primero que hay que dejar claro, aunque es una cosa que ya he hecho, es que El Destino del Dragón no es Age of Empire, aunque pueda parecerlo. Bien es cierto que de él toma su base, pero, con un estilo marcadamente oriental, en vez de partir de la nada se ha cogido un modelo occidental y se ha intentado mejorar incorporando una serie de novedades que le dan al juego un carácter propio. Tampoco deja de ser cierto que si te gusta Age of Empire seguramente te va a gustar El Destino del Dragón porque comparten una cierta esencia.

Básicamente, el juego no se diferencia demasiado con otros RTS a primera vista: Tienes tu pueblo, creas aldeanos, los mandas a por recursos, los traen, haces barracas, construyes ejercito y matas a los malos, que es la "apasionante" temática que muchos RTS comparten hoy en día. Esta primera impresión queda borrada cuando llevas jugando un rato.



Descripción general:
Uno de los aspectos más destacables es el papel que desempeña la gestión de tu imperio. Aquí no se trata de conseguir recursos para obtener unidades y eliminar al enemigo, sino que lo primero de todo es conseguir una administración de recursos óptima porque de no ser así tu campaña está abocada al fracaso. Podríamos poner de ejemplo a los aldeanos, que pasan de ser meros recolectores de recursos para convertirse en el pilar fundamental de tu reino. Si mandamos a un obrero construir una granja, este construirá la granja, pero cuando esté terminada no producirá absolutamente nada debido a que se necesitan aldeanos dentro de la propia granja para producir. También se necesitará un taller donde tengamos aldeanos que hagan de cocineros y preparen la comida que les llega desde las granjas. Además son los encargados de recoger recursos como madera o metal, pagar impuestos y son la base para crear el ejercito ya que un soldado es fruto de entrenar a un campesino. Con todo esto parece obvio que Overmax ha querido dar una enorme importancia al pueblo. Da igual lo buen estratega que seas, sin tu pueblo no eres nadie.

La gestión también ocupa un hueco importante en El Destino del Dragón pues no solo se trata de construir edificios, hay que controlar los impuestos, asegurarse que haya comida y bebida para mantener la moral de las tropas alta, controlar los niveles de consumo y producción ya que, al contrario que otros juegos, los recursos no solo se gastan en crear nuevas unidades o edificaciones, sino que tu propia población requiere de esos recursos para poder vivir, lo que implica que si tienes un numero de unidades demasiado alto y no tienes suficiente personal asignado a tareas de producción alimentaria la gente te abandonará en busca de un líder que pueda satisfacer sus necesidades. Un aspecto que me ha llamado especialmente la atención es la introducción de desastres naturales, lo que añade un elemento más de intranquilidad a tu gestión: saqueo de ladrones o plagas son algunos de los males que pueden surgir en tu población en cualquier momento. Reaccionar rápido y bien será clave para subsanar los desaguisados que estos desastres naturales pueden provocar.

El tema de los ejércitos se ha tratado de una forma absolutamente realista. Para empezar los soldados no aparecen mágicamente cuando has construido la instalación pertinente, si no que son el resultado de someter a entrenamiento a los aldeanos. Son capaces de responder a varios parámetros lo que incide en su forma de luchar. El cansancio y el hambre serán los resultados que se reflejen en tus hombres si los envías a saco contra la ciudad enemiga, encontrando así una muerte segura a manos de las más frescas y mejor alimentadas unidades enemigas. Hay que fabricar carros de apoyo para poder tener alimentados a nuestros hombres y tener un buen almacén con comida y bebida para la mantener alta la moral y contenta la barriga de tus tropas en caso de asedio.

Otra aspecto destacable es la manera de tratar el tema de la caballería ya que los caballos son unidades independientes de modo que cualquier unidad puede montarse o desmontarse de él, un detalle que puede parecer irrelevante, pero que aporta bastante realismo y da un nuevo factor estratégico con el que jugar.

Hay que reseñar el leve pero efectivo toque de RPG que se le ha dado al juego con la inclusión de héroes. Hay tres bandos a elegir, cada uno con su líder correspondiente y unos pocos héroes. Estas unidades especiales tienen la capacidad de realizar proezas, conjuros mágicos que les otorgan ventajas contra sus rivales. A medida que se va avanzando se adquiere experiencia lo que hace que sus habilidades suban y sus poderes también lo que les permite realizar nuevos conjuros. La magia no es demasiado espectacular, ni siquiera en sus niveles más altos, pero son un factor estratégico a tener en cuenta que puede desequilibrar las batallas. A lo largo del juego y una vez que tengas los medios suficientes se puede crear una taberna a la que irán los paladines más relevantes de todo china, siempre y cuando tu reputación esté a la altura, algo que se consigue ganando batallas y teniendo comida y bebida en abundancia.

Pero, a pesar de que todo lo dicho suena realmente bien, El Destino del Dragón no está exento de fallos, que de no haberse producido estaríamos hablando de un juegazo. Uno de los principales es el de la I.A, que no es muy afortunada que digamos. Un ejemplo de esto lo encontramos cuando lanzamos el conjuro de bola de fuego en la entrada de una edificación. Más que una bola de juego se trata de incendiar mágicamente una pequeña área. Con esto se consigue que todos los aldeanos enemigos que salgan mientras perdure el conjuro morirán irremediablemente nada más salir. Lo malo de esto es que la computadora no intenta hacer nada por evitarlo, así que mientras nosotros destrozamos la ciudad ellos pierden toda posibilidad de reacción, con lo que obtenemos una victoria facilona a costa de un fallo que se debería haber evitado, algo que no es bueno para ningún juego. Esta tendencia se repite a lo largo del juego, aunque no de forma demasiado continuada ni demasiado marcada, así que aunque se trata de un fallo grave, no llega a ser crítico y no afecta demasiado a la jugabilidad del título.

Otro aspecto que, no es que no me haya gustado, sino que puede no gustar a los amantes de los RTS salvajes y rápidos. El Destino del Dragón es más reflexivo que la mayor parte de los RTS y requiere tener algo de paciencia para resolver las misiones. No tiene el desenfreno de Starcraft o el magistral tempo de Age of Empire, que los hacen idóneos para la partida multijugador. Con esto quiero decir El Destino del Dragón es bastante discreto a la hora de hablar de modos multijugador. Es divertido, se pueden jugar partidas muy buenas, pero le falta algo que no hace que se desarrollen de la manera que lo hacen los clásicos. Si eres muy amante del modo multijugador y te gustan los RTS rápidos, mi consejo es que no adquieras El Destino del Dragón, por lo menos hasta que no salga una versión económica. Si solo eres amante del modo multijugador, sí sería más recomendable aunque no sea el mejor exponente del género. Si pasas de modo multijugador y te gustan tanto los RTS como otros juegos de estrategia más lentos, El Destino del Dragón es una buena compra sin lugar a dudas.
 


Audio/Vídeo:
Ni los gráficos ni la música ni los efectos sonoros van a entusiasmar a nadie, pero cumplen perfectamente con su cometido y no desentonan, de hecho se pueden encontrar algunas cosas brillantes, como es la enorme capacidad para manejar muchas unidades en pantalla. Hasta la fecha no he visto ningún RTS en el que haya tantos objetos moviéndose y eso aporta un gran dinamismo al juego. Por ejemplo, las ciudades son auténticamente bulliciosas pues el numero de aldeanos que andan de acá para allá es muy grande y da un auténtica sensación de estar en una pequeña ciudad feudal.
Las unidades se ven bastante pequeñas, pero eso es un precio lógico que hay que pagar si se pretende manejar tantas unidades. De todas formas esto no supone ningún defecto ya que están muy bien definidas y perfectamente animadas.

La música sigue el mismo camino sobrio pero funcional de los gráficos. Melodías típicamente chinas que no gozan de una gran brillantez ni consiguen emocionar al jugador pero acompañan bien al juego y no se hacen pesadas, cosa que también podría decirse de los efectos de sonido.



Guión:
El Destino del Dragón se desarrolla en una de las épocas más apasionantes de la historia universal: El romance de los tres reinos, un turbulento periodo chino del siglo XIV en el que tres poderosos señores lucharon por el trono del dragón tras la muerte del emperador. Esta batalla es para muchos expertos militares una de las más brillantes de la historia de la humanidad desde el punto de vista táctico además de una gran fuente de leyendas, mitos y relatos heroicos. El hecho de tratarse de un grupo chino el responsable de este producto seguramente ha incidido en que el tema se haya tratado con rigurosidad y buen hacer.
El objetivo del juego es el de encarnar a una de las tres fuerzas que participaron en ese conflicto y llevar a nuestras tropas a la victoria, a través de diferentes misiones que varían según el bando en el que estemos, nada que no se haya visto antes pero tampoco hay que pedirle peras al olmo.


  
 
Jugabilidad:
La jugabilidad es realmente buena, aunque hay ciertos detalles que afean un poco este apartado. En primer lugar está el tema de la I.A, que debido a sus lagunas facilita o complica el juego, afortunadamente no llega a ser desastrosa y afecta solo un poco a la jugabilidad.
Otro aspecto que incide en este apartado, es el numero de unidades que hay presentes y la cantidad de aspectos que hay que tener en cuenta. Las batallas pueden resultar excesivamente caóticas, algo que debería ser así pues las batallas reales son verdaderamente caóticas, pero a la hora de hablar de juegos, es bien sabido que intentar buscar la realidad extrema puede abocar al desastre para la jugabilidad. No es así en El Destino del Dragón pues se puede jugar bien en toda la partida, aunque estos momentos le restan algo.

Salvo estos dos aspectos, la jugabilidad general del juego es bastante buena y resulta muy agradable tanto por sistema de control, como por la curva de dificultad.
 
 
Estrategia y trucos:
No me hace excesiva gracia dar estrategias para un RTS ya que cada uno debería desarrollar la suya propia. Lo que si haré es dar un consejo: no intentéis hacer ataques masivos sin cabeza. Si te dedicas a acaparar unidades y las lanzas sin más a la conquista de las ciudades enemigas obtendréis un bonito cementerio. Esto se debe a que todas las ciudades están por defecto amuralladas sólidamente, lo que da ventaja siempre al defensor. Si este tiene un buen batallón de arqueros os machacará sin remedio. Atacad por diversos focos, utilizar a los líderes efectivamente sin poner en riesgo sus valiosas vidas, haced uso de las máquinas de asedio y tened siempre una buena defensa en tu propia ciudad antes de lanzar un ataque ya que hay varios enemigos y no puedes atacarlos a todos a la vez.
Estos trucos o consejos son los que había disponibles el 03/05/01 Si no encuentras lo que buscas, pasa por la sección de TRUCOS.


   
 
Comparándolo con...:
Obviamente, Age of Empire, el juego carece del fabuloso tempo del juego de Microsoft que lo hace tan especial para partidas multijugador, aunque en modo Single Player debo decir que me gusta más el juego de Overmax. Esto se debe a que soy muy amante de juegos como Civilization o Sim City, con lo que los elementos introducidos de gestión, planificación y mantenimiento de tu imperio me ha convencido. El Destino del Dragón es más pausado y reflexivo que AoE, lo que no significa que sea más divertido, algo que va en función del tipo de jugador que seas. 
 
Gestión de recursos muy trabajada.
Ligeros pero efectistas toques de RPG.
Detalles excelentes como los desastres naturales que enriquecen el juego.
Bien balanceado en todos sus aspectos.
Buen modo Single Player.  
 

Enlaces o Links:
Eidos: www.eidos.com 
 
Manual:
Bien cubierto, aunque sin destacar por nada. Cumple perfectamente su misión y resulta completo y agradable a la vista. Mediante su ayuda y la del tutorial aprender a jugar es cosa de niños.  
 
Equipo necesario:
Pentium II 300 (o equivalente).
64 Mb RAM (128 MB es lo recomendado para jugar con soltura en Red).
340 Mb de espacio libre en disco duro.
T. Gráfica SVGA de 8 Mb compatible con DirectX7.
DirectX7.
Módem 56,6 kbps.
T. Sonido compatible con DirectX.
CD-Rom x8.
 

LO MEJOR

  • Bien balanceado en todos sus aspectos.
  • Buen modo Single Player.
  • Detalles excelentes como los desastres naturales que enriquecen el juego.
  • Gestión de recursos muy trabajada.
  • Ligeros pero efectistas toques de RPG.

LO PEOR

  • A la historia le falta algo de emotividad, no tiene la fuerza de Starcraft.
  • Algo caótico en algunos momentos.
  • Algunos fallos considerables en la I.A.
  • El modo multijugador no es del lo mejor que hay.
6.5

Correcto

No es lo último ni lo más original, tampoco cuenta con la mejor ejecución, pero puede divertir si te gusta el género. Bien, pero mejorable.