Una terrible caída en el descenso acaba con la carrera de Vonn
La estadounidense se va al suelo en el tramo inicial de Tofane y dice adiós a los Juegos y al esquí de competición entre gritos de dolor.


De repente, se hizo el silencio. Y lo único que se escuchó fueron los alaridos de dolor de Lindsey Vonn. Rota. Una imagen desgarradora, que marcará la hemeroteca de estos Juegos de Milán-Cortina 2026. El milagro, ese intento de competir tras romperse el ligamento cruzado de la rodilla izquierda hace una semana en Suiza, terminó en desgracia este domingo. Sus lágrimas fueron la de toda la comunidad olímpica. Los rostros de su hermana y su padre, que seguían el descenso desde el graderío ubicado a los pies de la mítica Olympia delle Tofane, reflejaban perfectamente lo que acababa de ocurrir: el final de la vida deportiva de Vonn.
Arreciarán las críticas, se le tildará de imprudente. Pero cualquiera que haya deseado algo con todas sus fuerzas puede ponerse en el pellejo de Vonn. Y entenderla. Necesitaba estar en estos Juegos, los quintos de una gloriosa carrera demasiado a menudo interrumpida por las lesiones. Por amor al deporte que le convirtió en una figura conocida por todo el globo, en una de las mujeres más influyentes del planeta, se reconstruyó, con titanio y unas técnicas robóticas nunca antes empleadas, la rodilla derecha, la que más daño había sufrido a lo largo de su trayectoria. Y volvió con 40 años. Y volvió a ganar, llevando su cuenta de victorias en Copa del Mundo hasta las 84.
💔 LA CAÍDA DE LINDSEY VONN.#MilanoCortina2026 pic.twitter.com/jBPRHbnr9e
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) February 8, 2026
Todo iba a pedir de boca hasta el pasado viernes, cuando se fue evacuada en helicóptero de las pistas de Crans-Montana tras una nueva caída que le destrozó el cruzado izquierdo. “Mientras tenga opciones, lo intentaré”, dijo en una frase que podría formar parte de alguno de esos anuncios motivacionales que tanto les gustan a las marcas deportivas. Lo intentó. Se machacó en el gimnasio contrarreloj. Marcó buenos tiempos en los entrenamientos. Tuvo los arrestos de ponerse este domingo en la portezuela que da paso a las imponentes rampas de Tofane. Un escenario que habría encogido a cualquiera con la mitad de la mochila mental que ella lleva años cargando.
Vonn, no. Vonn se lanzó hacia la historia. Entró al Schuss, la ‘lanzadera’ de Tofane, el primer tramo en el que hay que ganar la máxima velocidad posible para afrontar los siguientes segmentos, más técnicos. No pasó de ahí. En una curva a izquierdas se desequilibró, perdió el control de los esquíes y deslizó sobre su rodilla izquierda. Acabó rodando de forma violenta hasta unos metros más abajo. “¡Dios mío! No puedo, no puedo”, se le escuchó antes de que Tofane se convirtiera en un funeral, solo interrumpido por la ovación del público, el sonido de las hélices de los helicópteros que iban a asistirla y el llanto desgarrador de una leyenda que arriesgó, luchó y, por desgracia, perdió.

Adiós a una de las grandes deportistas de siempre
Es el triste final de una de las figuras más importantes de la historia de este deporte, que llevó con asiduidad a las páginas de los grandes medios durante más de un cuarto de siglo. Nacida en Saint Paul, en la fría Minnesota (EE UU), es una de las seis mujeres con victorias en las cinco disciplinas de la Copa del Mundo. Sus vitrinas incluyen 20 Globos de Cristal (tope histórico junto al austriaco Hirscher y cuatro más que su paisana Shifrrin), tres medallas olímpicas (oro en descenso en Vancouver 2010) y ocho mundiales (campeona en descenso y super gigante en Val-d’Isere 2009).
Su celebridad trascendió las pistas, y fue habitual en las páginas de la prestigiosa Sports Illustrated y protagonista de un documental de HBO Max en 2019 con motivo de la que entonces era su última temporada en activo. En 2007 se casó con el esquiador profesional Thomas Vonn, del que se divorció en 2013, y posteriormente protagonizó con el golfista Tiger Woods uno de los romances más sonados de la pasada década. Se le calcula una fortuna en torno a los 14 millones de dólares. Mucho dinero para un deporte que no deja de ser de nicho. Pero Vonn no ha sido una esquiadora más, ha sido mucho más que eso.
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