Rahm huele a una nueva chaqueta verde en el Masters de Augusta
El Masters arranca hoy con Jon Rahm, en su mejor momento desde la chaqueta verde de 2023, entre los grandes favoritos al título.


Si un golfista se reduce a lo que dice su última tarjeta, entonces Jon Rahm es uno de los grandes favoritos para ganar el Masters de Augusta que arranca este jueves. En realidad el vizcaíno, que afrontará las dos primeras rondas (desde las 19:08 de la España peninsular la inicial) junto a Chris Gotterup y Ludvig Aberg, uno de los jugadores del año en el PGA y el prodigio sueco que fue segundo en su debut hace dos años, no ha perdido nunca esa condición desde que se enfundara en 2023 su primera chaqueta verde.
Pero ha vivido más de las rentas pasadas que del presente en las dos ediciones disputadas desde entonces, las que coincidieron con su marcha al LIV y con la acentuación de unos problemas en el swing que, ahora se sabe por sus propias palabras, ya cargaba desde que conquistara el primer Grand Slam del calendario. El que también luce en las vitrinas de Sergio García y Chema Olazábal, los otros dos representantes españoles.
Nada que ver aquella versión de Rahmbo con la que se presenta a este Masters. El barbecho de tres meses entre temporadas le ha permitido corregir esos “malos hábitos” y poner los cimientos de una temporada que se adivina laureada. Por lo pronto ha roto, el pasado marzo en Hong Kong, con la sequía de 539 días que arrastraba en la superliga saudí, ha sido segundo en Riad, Adelaida y Sudáfrica y quinto en Singapur.
"Se siente como volver a casa"
— El Masters (@TheMasters_ES) April 7, 2026
Jon Rahm habló sobre las sensaciones que siente al regresar a Augusta National. #elmasters | @JonRahmOfficial pic.twitter.com/hOyJ2adRGG
Fuera del campo las cosas no han ido tan bien. Al menos en lo tocante a su enfrentamiento con el circuito europeo por las multas que este le ha ido imponiendo desde su cambio de bando en el cisma que divide el golf profesional desde hace un lustro. Pero la batalla legal queda en un segundo plano en Augusta, donde se siente “como en casa”, evadido de todo lo que no tenga que ver con intentar ganar su tercer grande.
El camino no está ni mucho menos despejado. Scottie Scheffler, el número uno del mundo, atraviesa un bache que ya les gustaría a muchos. Su ‘frenazo’ este año consiste en una victoria y tres top-10 sin fallar un corte en seis torneos. El texano, un antihéroe que desviste de purpurina todo lo que hace, que se toma el golf “como un trabajo”, es la antítesis de DeChambeau, la principal amenaza por estado de forma, dos victorias en las dos últimas citas del LIV, todo grandilocuencia.
Por su parte Rory McIlroy defiende corona envuelto en el mar de compromisos de los vigentes campeones y desprovisto ya de la necesidad de ganar para completar el Grand Slam. Y el parte meteorológico anuncia una semana en principio libre de precipitaciones, algo poco habitual en Augusta y que endurecerá las condiciones, lo que siempre sonríe a los mejores. No todos, pero muchos caminos parecen conducir a la chaqueta verde en dirección Barrika.
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