Colapso total de Malinin: octavo en su debut olímpico
El ‘dios de los cuádruples’ queda lejos de las medallas entre lágrimas tras protagonizar un programa desastroso.


Era el momento más esperado, como mínimo, de la primera semana de los Juegos. El ‘momento Malinin’. El show del ‘dios de los cuádruples’, llevado por primera vez al gran escaparate olímpico en esta edición. El programa corto del lunes fue el aperitivo y quedaba el libre, el plato fuerte, en el que el estadounidense de padres uzbecos saca a pasear todo el repertorio que le ha convertido en la gran atracción de Milán-Cortina, incluido ese cuádruple axel que ningún otro fue capaz de aterrizar hasta su irrupción y ese mortal hacia atrás que ha rescatado del ostracismo solo para decirle al mundo que él está por encima de cualquier convención, de cualquier frontera trazada hasta ahora en su deporte. No este viernes, en el que protagonizó un colapso que le perseguirá durante un tiempo y se quedó sin un oro que parecía cantado. Peor aún. Sin medalla alguna. A un abismo de ellas. Octavo con 156,33 puntos (casi 82 menos que en el récord del mundo firmado a finales del año pasado).
En lo que mejora la parte artística, el debe que le atribuyen los entendidos, entre ellos el multimedallista español Javier Fernández, ‘Súper Javi’, Malinin lleva el apartado técnico a horizontes inexplorados. Estos días han desfilado por el Ice Skating Arena de Milán personajes de la talla de Novak Djokovic o Simone Biles, lo que da una idea de la dimensión que ha adquirido su patinaje. Para muchos ha entrado en la categoría de cosas que hay que ver antes de morir. En la hoja de ruta entregada a los jueces de forma previa a la final, lo que se conoce como PPC (Contenido del Programa Planificado), para que sepan a lo que atenerse, figuraba el cuádruple axel, nunca visto en unos Juegos, reservado durante el corto. En total tenía planeados siete saltos de ese tipo. Algo así como “pónganse el cinturón de seguridad”, les vino a decir. E hizo valer el aviso, pero por motivos bien distintos a los previstos.
El elemento más esperado no llegaría a aparecer en un ejercicio desarrollado al son de la banda sonora de la película Le bal des folles, el Smell of the sea de Alan Mayer y el Code Duello de Power House y Sergiu-Dan Muresan, que arrancó con una estruendosa ovación del pabellón. De los siete cuádruples que planeaba solo saldrían bien el flip, el primero que intentó, el lutz y el toeloop, este en combinación con triple flip. Por el camino erró intentando el axel, el loop, un nuevo lutz y el salchow. Llegó a la parte final de la rutina con la cara totalmente desencajada. Era perfectamente consciente de que el oro ya se le había escurrido entre los dedos, probablemente el podio al completo. Terminó porque no le quedaba más remedio, pero la sensación que transmitía era de estar en otro sitio, totalmente ido. “No me lo puedo creer”, repetía ‘Súper Javi’ en la retransmisión televisiva. Ni él ni nadie.
😱 No lo parecía, pero es humano
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) February 13, 2026
❌ Ilia Malinin se queda sin medalla después un programa libre lejano a su mejor nivel y es octavo en Milano Cortina
🏅 Mikhail Shaidorov, nuevo campeón olímpico#MilanoCortina2026 pic.twitter.com/Z1FOC3vF7k
El episodio no es ni más ni menos que la constatación de que Malinin, en el fondo, es un ser humano como otro cualquiera. Uno capaz de alcanzar la perfección por momentos en una pista de hielo, pero que siente y padece al fin y al cabo, y que no es ni mucho menos inmune a la presión que ha sido depositada sobre sus espaldas en los últimos meses. La misma que ha ‘roto’ anteriormente a deportistas de la más alta alcurnia, sin ir más lejos Simone Biles en Tokio 2020.
Su desgracia fue la gloria para el kazajo Shaidorov, otro que aterriza cuádruples como el que saca la basura al rellano. En este libre incluyó el lutz, el toeloop, el flip y el salchow ya en la primera parte de su actuación, un par de ellos combinados con triples. Con música de Dimash Kudaibergen, paisano suyo, marcó 198,64, la mejor nota de su carrera, y con los 92,84 del corto se fue hasta 291,58 en total (también tope personal) para hacerse con el oro que nadie vio venir. Le siguieron los japoneses Yuma Kagiyama (176,99 para 280,06), que ya fue plata en Pekín 2022 y bronce en el anterior Mundial, y Shun Sato, bronce con un 186,20 para 274,90. Su condena, aunque bien poco les importara con las medallas al cuello, es que este día se recordará más por lo que no hizo Malinin que por lo que hicieron ellos.
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