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Surfistas contra la contaminación del agua: “No queremos que muera otra niña por esto”

El movimiento Surfers Against Sewage y el testimonio de una madre reavivan la lucha contra los vertidos de aguas residuales en las costas del Reino Unido tras décadas de polémica ambiental.

Surfista con un excremento hinchable detrás
Surfers against Seawage
Marc Fontrodona
Responsable editorial AS Acción
Nació en Barcelona en 1989. Se licenció en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona. Es el responsable editorial de AS Acción, el vertical de action sports del diario AS creado en 2016. Especialista y practicante de muchas de estas disciplinas, lleva contando historias de action sports desde hace más de una década.
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La contaminación del agua en las costas británicas vuelve al centro del debate tras el estreno de Dirty Business, una serie documental de Channel 4 que denuncia décadas de vertidos de aguas residuales en ríos y playas del Reino Unido. La producción ha recuperado uno de los episodios más trágicos vinculados a este problema: la muerte de Heather Preen, una niña de ocho años que en 1999 contrajo E.coli tras entrar en contacto con aguas contaminadas en la localidad costera de Dawlish.

Su madre, Julie Preen (ahora Julie Maughan), ha decidido volver a contar públicamente la historia para evitar que se repita. “No quería que suavizaran nada. La gente piensa que el E.coli es solo un problema estomacal, pero es una toxina que puede matar”, explicó tras asistir al visionado privado del documental.

Heather enfermó después de caminar por un aliviadero de tormentas (CSO) desbordado, una infraestructura que libera aguas residuales cuando el sistema de alcantarillado se satura. Pocos días después, la infección terminó con su vida. “Ver a tu hija pasar por eso es lo peor imaginable y no había tratamiento posible”, recordó su madre.

Más de dos décadas después, la historia vuelve a resonar entre surfistas y comunidades costeras, que llevan años denunciando el impacto de los vertidos en el mar. Organizaciones como Surfers Against Sewage (SAS) han convertido la calidad del agua en una de las principales batallas del surf europeo, impulsando campañas para exigir transparencia a las compañías de agua y alertar a los bañistas sobre posibles riesgos.

El caso de Heather se ha convertido en un símbolo para el activismo ambiental ligado al surf. “No podemos permitir que otra familia pase por lo mismo”, sostiene Julie, que colabora desde hace años con campañas de concienciación sobre la contaminación de ríos y playas.

La preocupación no es exclusiva de los surfistas. En los últimos años, informes científicos y análisis independientes han alertado de altos niveles de bacterias fecales en numerosas zonas costeras y fluviales del país, un problema relacionado con infraestructuras obsoletas y la gestión privada del sistema de agua.

Para los activistas, el objetivo no es generar miedo, sino información y presión pública. “Esto no trata de asustar a la gente, sino de darle herramientas para tomar decisiones seguras”, explica Julie. Consultar alertas de vertidos o el estado sanitario del agua antes de visitar una playa se ha convertido en una recomendación habitual.

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Su esperanza es que la historia de su hija impulse cambios reales. “Si su historia provoca una ola de personas exigiendo agua limpia, entonces no habrá sido olvidada”.

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