“El problema era mío... y he descubierto la solución: retroversión de cadera”
Eugenio Cáceres (34 años) viene de volar en el Nacional (8,19) merced a un cambio de posición en la batida. “Corro a la misma velocidad que con 20 años”, dice.

Eusebio Cáceres (34 años) fue una grandísima promesa júnior con dos medallas mundiales (plata y bronce) y el oro europeo. En categoría absoluta las cosas se fueron torciendo por las lesiones y diversos factores que aun así le llevaron a ser medalla de chocolate en Juegos, Mundiales, Europeos... En Múnich 2022 su cabeza dijo basta. Pensó incluso en dejarlo todo, pero tras una vuelta a los orígenes se unió al mago del pasillo de saltos horizontales, Iván Pedroso, en su aldea mágica de Guadalajara. Ahora, el ‘saltamontes de Onil’ ha regresado a casa y parece haber encontrado por fin la pócima definitiva. Su final es el domingo (19:12 horas).
-Qué gusto da ver a Eugenio Cáceres otra vez en forma antes de una gran cita importante. ¿Qué idea tiene para Torun?
-Quiero ver que soy capaz de saltar mucho otra vez, brincar con todo lo que sea capaz y ver si consigo aplicar esa técnica que estoy haciendo ahora que me viene perfecta para no tener problemas de lesiones y saltar muy lejos. Eso sí, este cambio es muy nuevo, lo he descubierto entre comillas muy recientemente y me ha faltado tiempo para perfeccionarlo. Pero esto es un Mundial, final directa y hay que ir con todo. Eso sí, no me atrevo a decir qué saldrá porque sé hacia dónde voy, pero aún tengo que mejorar y perfeccionar lo que ya he hecho.
-¿En que consisten esos cambios y ese descubrimiento del que habla?
-Llevo toda la vida entrenando con muy buenos entrenadores y al final todos con sus técnicas iban hacia el mismo sitio. Eso significa que el problema era mío. Es tan simple y a la vez tan complicado porque es problema de espalda que se me va acentuando con el tiempo. La novedad hace que tenga que forzar una posición muy incómoda para mí en prácticamente toda la carrera y el salto, que es como una retroversión de cadera muy acentuada y exagerada, pero en el momento en el que lo consigo, no choco en la tabla y logro sacar saltos muy limpios.
-Y todo esto ha llegado con 34 años y tras regresar a su casa a vivir y entrenar, aunque sigue a las órdenes de Iván Pedroso. ¿Esa tranquilidad y experiencia es lo que le ha hecho llegar a esta situación?
-A ver, me ha servido sobre todo porque estaba viendo que el problema era mío. Todo el mundo tenía la misma idea y que el problema del salto era mía. Recuerdo que desde pequeñito he tenido mucha batida y parecía que llevaba 12 o 13 años que la había perdido, que basaba todo solo en correr, en ser muy rápido. Últimamente he tenido mucha introspección y he tenido tiempo para revisar casi todos los saltos de mi vida mi vida, y parece que he dado con la tecla. A ver cómo funciona, pero ahora estoy viendo que todas las enseñanzas de mis entrenadores eran perfectas y que era yo el que debía arreglar el problema.
-En Valencia, hace menos de tres semanas, voló hasta 8,19 y lo que más sorprendió es que pese a a ser un saltazo no se alegró excesivamente. ¿Cómo lo explica?
-Cuando salté no sabía que era tan largo, simplemente sabía que era bueno. Y noté que no había conseguido hacer bien del todo eso que te comentaba antes, que choqué un poco en la batida y sabía que podía haberlo hecho mejor. Cuando salió la medición obviamente me puse muy contento pero tengo esa sensación, esa ambición, de que todavía tengo bastante más por sacar.
-Esa ambición y esa fe de la que habla siempre ha sido inquebrantable en usted. También en los momentos menos buenos. ¿Podemos decir que estamos ante el Eusebio Cáceres de siempre?
-Creo que sí, aunque quizá no ahora en este Mundial. Tengo que perfeccionar los cambios y ver exactamente hasta dónde puede mejorar. Quizá el mejor se vea en verano en Birmingham. Eso sí, te digo que tengo unas sensaciones que no tenía desde hace mucho tiempo de meterme en el pasillo y saber que voy a saltar sin problema, que no voy a chocar, que no me voy a hacer daño, que simplemente tengo que correr y forzar un poco la posición... Por tanto, sí que creo estar en el mejor momento, en mi mejor versión, porque además sigo corriendo igual que si tuviera 20 años, no he perdido velocidad.
-Esa tranquilidad que muestra ante esta cita imagino que le quita presión...
-La verdad es que nunca he sentido presión porque la gente espere que puedo hacer lo que yo también pienso que puedo. Todo lo contrario, lo siento como apoyo e ilusión. Tengo esa sensación de que puedo perfeccionar, pero voy a dar todo lo que tengo en este momento pese a estar aún un poco verde. Una vez que esté en competición en lo único en lo pensaré es en ir a por todas.
-Usted que llevas muchos años en la Selección, ¿qué ha cambiado en España para que todos los atletas que vienen a un Mundial lo hagan con grandes objetivos?
Noticias relacionadas
-Es cierto que yo empecé muy prontito y he visto pasar a muchísima gente. Siempre he tenido la sensación de que todo el mundo va a por todas, pero sí que es verdad que en los últimos tiempos quizá nos lo estamos creyendo un poco más. Antes parecía más difícil llegar a un Mundial o unos Juegos y sacarlo todo. Se dependía mucho de los Europeos, o ese era el tipo de comentarios que se oían, y todo eso parece que ha desaparecido y que se va por todas en cada campeonato. La gente tiene mucha ambición y ya no tenemos límites para tratar de sacar lo máximo en todos los sitios.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

Rellene su nombre y apellidos para comentar