Atletismo | Blanca Hervás visita AS

“Antes no me veía como una atleta profesional”

Blanca Hervás (23 años) visita AS tras su fabuloso mundial indoor saldado con una plata en el relevo mixto, un bronce en el femenino y un sexto puesto individual.

Blanca Hervás, en su visita a AS.
Rafa Payá
Redactor de Más Deporte
Nació en Madrid (1976). Licenciado en Derecho con un master de postgrado en periodismo deportivo. Entró en AS en 2004 en Más Deporte para pasar a motor (15 años) y en 2020 regresó a poli donde hace atletismo, golf, deportes olímpicos... Ha cubierto deportes de motor (F-1, MotoGP, Fórmula E...), europeos y mundiales de atletismo, y eventos de golf.
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Blanca Hervás Rodríguez (Madrid, 30 septiembre de 2002) visitó AS con sus dos medallas mundiales en relevos en la mano y su sexto puesto individual en la cabeza. “No nos han dado caja y están un poco ya reventadas de llevarlas a un lado a otro”, dice sobre sus trofeos. La velocista de 174 centímetros y zancada prodigiosa vestida de plasticidad y elegancia ha hecho un campeonato sublime corriendo cinco 400 a un nivel superlativo, como demuestran sus resultados. “En mi cabeza nunca existió una versión tan optimista de lo que ha sucedido. No lo había ni soñado, ha venido todo rodado. A lo tonto he sido sexta a nivel individual y me llevo dos medallas en relevos”, confiesa con humildad. Y apostilla: “Incluso mi entrenador me decía: ‘Me preguntan qué estoy haciendo para que te recuperes. Y les digo que no lo sé ni yo’. A mí también me ha sorprendido mi rendimiento”.

En una entrevista previa al viaje a Torun, este medio tituló: “Soñamos alto en los relevos”. Dicho y hecho. Los dos en el podio. “Sí, sí. Lo vi. Obviamente sabía que teníamos potencial para conseguir cosas importantes porque confío plenamente en el grupo de relevos”. Estará que no se puede ni mover, ¿no? “Qué va, lo que estoy es feliz, orgullosa y nada cansada a nivel muscular; lo que tengo es falta de sueño. Me está sorprendiendo mi cuerpo. En mis años en EE UU me acostumbré a correr cuando no podía más. Aunque estés en el suelo muerta si te falta una serie por hacer, la tienes que hacer. Igual todo eso lo estoy notando ahora”. La ‘fría asesina de la recta final’ empezó en el atletismo en el club de Majadahonda tras volar en el patio colegial. “Soy de Valdemarín, de Aravaca, pero Majadahonda está a diez minutos y empecé allí con 8 añitos. Elegí atletismo porque me encantaba correr, aunque en mi casa nunca ha habido ningún atleta profesional. Me gustaban todos los deportes y aunque lo que más he hecho es esquí también practiqué voleibol, tenis, pádel, natación, gimnasia rítmica... Y en el atletismo también hice de todo: cross, velocidad, combinadas, triple... hasta que me centré en el 400. Con 16 años hice 53.87 y me fichó la Universidad de Miami”.

“Antes no me veía como una atleta profesional”
Blanca Hervás, en AS.Angela Paramo

Su estancia en la casa de los Hurricanes le sirvió para sacarse el título de Bachelor of Science in Communications (media management), pero no fue tan mala como ha quedado en el imaginario popular. Lo explica Blanca: “Yo no lo pasé mal en EE UU, ni me maltrataron ni nada parecido. Para mí fue una experiencia que repetiría una y otra vez. Volvería a firmar ese contrato y me volvería a ir allí pasando por todo tal cuál lo viví. Sin eso, igual no sería la atleta que soy ahora. Partiendo de esa base sí es verdad que en lo deportivo los resultados no fueron acorde con los que tengo ahora. Era otra forma de entrenar, otra forma de enfocar la salud mental por así decirlo. Depende de la personalidad de cada uno porque igual a otra persona ese método tan exigente le encaja. A mí no me funcionaba, soy muy casera, de estar en familia, mi entrenador es como mi segundo padre, necesito sentir que me transmitan confianza... Si eso me falta soy muy inestable. Si no llego a un buen estado me entran dudas”.

Esa incertidumbre la está borrando de un plumazo su entrenador, Julio Rifaterra (tío-abuelo de Celia, promesa del salto de altura). “El 100% de mi mejora de estos años es por él, en todos los sentidos. Físicamente me ha pulido porque en EE UU había cosas que no trabajaba y mentalmente me ha devuelto la confianza, las ganas de hacer atletismo. En EE UU era trabajo y obligación, pero no era la pasión que siempre había sentido desde niña haciendo atletismo. Los martes, que era el día de series duras a morir, me despertaba y pensaba: ‘Ostras, es que no quiero ir’. Ahora muero contenta porque voy a mejorar. Esa pequeña diferencia mental la ha conseguido Julio”, explica la atleta que tiene la mejor marca española de siempre en 300 con 36.53... que por fin ha conseguido tener perro: “Llevo toda la vida pidiendo uno y por fin lo he conseguido. Lleva un mes en casa y estoy enamorada de ella. Tuca ha salido hasta en el Telediario con su camiseta de España en Barajas”.

“Antes no me veía como una atleta profesional”
Blanca Hervás charla con los redactores de AS.Angela Paramo

Blanca reconoce, sin nombrarlo, haber sufrido el síndrome del impostor con una reflexión muy interesante llena de autenticidad y humildad. “En el aeropuerto de vuelta de Torun hablaba con Paloma (Monreal, directora de prensa, comunicación y marketing de la RFEA). Me dijo algo que me hizo darme cuenta de lo que me estaba pasando. Yo antes no me veía como una atleta profesional, sino como una persona normal que hacía atletismo porque le encantaba. Competía al máximo nivel, pero pensaba que no era una deportista de élite; para mí esos eran los ídolos que veía por la tele. Son los deportistas famosos los que no trabajan. En mi cabeza la opción era graduarme y ponerme a trabajar. ‘Eres olímpica, pero no eres nadie. Tú te pones a trabajar’, me repetía. De repente llegó lo del oro en el Mundial de relevos en China, me vi en todos los medios y pensé: ‘¿Cómo de incompatible es esta vida?’. Si casi no duermo, estoy trabajando y aún así me quedé a cinco centésimas de ir a Tokio 2025... ¿qué habría pasado más descansada? Decidí que quería esas cinco centésimas ¿Qué tengo que hacer? Acabas de firmar un contrato con New Balance para el ciclo olímpico entero, vives en casa con tus padres, tienes un boom de patrocinios... Tienes todas las herramientas para dedicarte hasta Los Ángeles 2028. Date la oportunidad. Y aposté por ello. Hablé con mi jefe en Grand (agencia de diseño estratégico), que es un santo y me dio todas las facilidades. Paloma me dijo: ‘Blanca, es que eres deportista de élite. Es que te lo tienes que creer. Vas a tener toda tu vida para trabajar’. Esa frase es muy fuerte para mí, porque no me veía así”.

El año pasado, en su mano pasó la meta el testigo del oro en el 4x400 femenino en los World Relays y el pasaporte a los Mundiales de Tokio del relevo mixto. Un éxito de las ‘Golden Bubbles’, ese relevo largo femenino que se ha convertido en referencia y que en Torun se colgó el bronce planetario. “Son el perfecto espejo de lo que decía de disfrutar. Es correr con mis amigas. Con las que convivo en concentraciones, nos llevamos bien, nos reímos, competimos juntas... Es fabuloso”. Igual que lo es su imagen volando en las rectas finales... pese a que ella no ve elegante su correr: “Siempre me lo dicen y nunca sé qué decir. Me hace mucha gracia y lo agradezco infinitamente. Peor sería que me dijeran que corro horroroso, imagínate (ríe). No pienso cuando corro, es mi forma natural. Yo más que elegante diría suelta, gasto menos energía y voy más fácil. Mi entrenador siempre me dice: ‘pies, pies, pies’. Intenta hacer la fuerza con ello porque si empiezo a tirar de todo el cuerpo sé que lo pagaré al final. Dan la salida y tiro con el tobillo. Si me descontrolo creo que me caería al suelo. Tengo que ir muy colocada y cómoda”.

“Antes no me veía como una atleta profesional”
Blanca Hervás muerde sus medallas.Angela Paramo

Tras explicar que decidió no tatuarse los aros olímpicos porque a su abuelo “le horrorizaba y le veía decepcionado conmigo” y prefirió hacerse un colgante que lleva “casi siempre”, Hervás reconoce que está haciendo sus pinitos en la moda: “La semana pasada me invitaron a la ‘Fashion Week’ con Pedro del Hierro, y me dio una rabia porque la moda me encanta, pero estaba en Torun. La verdad es que me cuesta verme ahí porque yo soy deportista y si eso me abro puertas en otros sitios, yo feliz, pero sé cuál es mi prioridad. Después de Tokio me metí en una agencia de publicidad, THE TEAM, y sí que con ellos estoy notando que me van abriendo opciones en el campo de la moda, que me encanta. El otro día estuve haciendo un reportaje que aún no se ha publicado”.

Blanca reconoce que no le gusta la opción de dos finales en 400 metros porque “perjudica a las mejores y al público que en vez de ver una final en 50 segundos acaba durando 20 minutos, y revela que tuvo la opción de no correr el relevo mixto para estar descansada para la final individual: “Me dieron la oportunidad de decidir, algo que agradezco mucho, y elegí correr tras hablarlo con mi entrenador. Vas a correr la final individual más feliz con una medalla en el bolsillo, me dijo. Mi premio en individual ya era correr la final y como encima logramos la plata pues lo disfruté mucho. Eso sí, ninguna de las finalistas a las que me enfrenté estuvieron en el relevo. De hecho estaba programada la ceremonia de premiación del relevo mixto a las 17:00 y les dije: ‘Oye, que yo corro la final individual a las 20:00’. Y la cambiaron a después”. Y, por último, desgrana el boom del 400: “Ha habido una explosión en los últimos años, tanto en categoría masculina como femenina, no sólo en España; aunque uno de los más importantes sí que ha sido el nuestro. Se está corriendo muchísimo en general en el 400 y el nivel ha crecido de forma importante. En la parte doméstica estamos viendo que hay que pelear mucho para poder formar parte y eso nos está retroalimentando. Si una corre mucho, las otras tienen que hacerlo por narices, estás en carrera. En la final de Nacional el año pasado, Paula (Sevilla) cogió la calle libre con una loca... y todas detrás. Además hay más profesionalidad en todo. Recuerdo que cuando yo llegué Aauri (Bokesa) nos repetía la suerte que teníamos y que aprovecháramos las oportunidades”.

“Antes no me veía como una atleta profesional”
Blanca toca el colgante con los aros olímpicos.Angela Paramo

OBJETIVOS PARA 2026.

El Mundial de relevos (2-3 de mayo) y los Europeos de Birmingham (10 al 16 de agosto) son las dos cruces en el calendario. Así los ve Blanca: “Nos concentramos en Sant Cugat el 11 de abril. Estaremos una semana, luego volvemos otra a casa para irnos a Sudáfrica y después a Botsuana. Es un gran objetivo porque defendemos el título del año pasado en China y porque es clasificatorio para los Mundiales al aire libre de Pekín el próximo año. Para Birmingham me toca asimilar que he logrado ser un gran atleta de relevos y que quizá también puedo serlo en la prueba individual. Y a nivel europeo es más accesible por lo que aunque no me gusta mucho ponerme objetivos pienso que es real pensar que puedo pelear por un gran resultado”.

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