BALONMANO | CAMPEONATO MUNDIAL

El futuro asoma

Cinco de las Guerreras del Mundial no han cumplido aún los 25 años y esperan ser pieza clave para España y clasificarse para los Juegos Olímpicos de París 2024.

Granollers
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Eli Cesáreo y Carmen Campos chocan las manos durante un partido de las Guerreras de España en el Mundial de Balonmano Femenino.
J. L. RECIO /RFEBM

En el repaso a la actuación española en el Mundial, en caliente y con la decepción por el zarandeo de Dinamarca a España en la lucha por el bronce, José Ignacio Prades fue franco: "No estamos al nivel de Noruega o Dinamarca". No hay duda, ahora mismo no, y sin embargo casi medio equipo del que ha disputado el Mundial peleará por clasificar a las Guerreras para los Juegos Olímpicos de París sin haber celebrado los treinta años.

Hoy, precisamente, cumple los 20 Paula Arcos, la más joven de la Selección, un comodín en la primera línea, que juega en las tres posiciones. "Ahora me interesa mejorar, por eso salí de casa para actuar en Guardés que me ofrecía esa posibilidad y que mostró mucho interés en ficharme", dice.

Eli Cesáreo, pivote de 22 años, se ha hecho un sitio en el equipo, en ataque y en defensa. No es un descubrimiento porque desde hace tiempo se sabe que es un diamante, y de hecho estaba becada en la Residencia Blume de Barcelona antes de salir al Aula de Valladolid y ahora en el Bera Bera. Además, en la posición de pivote también están la catalana Kaba Gassama (24) y la vasca Ainhoa Hernández (27), y una cuarta, Lysa Tchaptchep, que ayer cumplió 20 años y ahora juega en el Vipers noruego, de la élite europea.

Más juventud

Carmen Campos y Jennifer Gutiérrez juegan en el extranjero, en Francia y Alemania, lo que se traduce en una mejora física evidente. Ambas de 26 años, Carmen es la futura central de las Guerreras, y Jenny ya se ha ganado la titularidad en el extremo izquierdo.

Maitane Echeverria sólo tiene 24 años y en este Mundial se ha asentado en el extremo derecho porque puede ejecutar varias funciones, y en este momento la defensora más solvente. Laura Hernández, que apenas ha jugado, tiene 24 años, y se va abriendo paso, aunque la del Bera Bera aún es sólo una posibilidad.

Para el seleccionador Prades "lo importante es que se mantengan los proyectos de la Federación con las jugadoras jóvenes para que haya más cantidad entre las que elegir", como tienen otras selecciones que puede cambiar media plantilla entre dos campeonatos. Como es el caso de Rusia, que dejó a una decena de jugadoras fuera del Mundial de entre las que disputaron los Juegos Olímpicos, aunque algunas ya anunciaron que necesitaban un descanso momentáneo.