WATERPOLO

Diez años con Miki Oca

El seleccionador femenino de waterpolo cumple una década en el cargo. Ha ganado siete medallas internacionales y la RFEN quiere renovarle.

Miki Oca
Alexander Hassenstein DIARIO AS

Después de que la Selección femenina de waterpolo acabase novena en el Mundial de Roma en 2009, Joan Jané decidió reunirse con la Real Federación Española de Natación (RFEN) y rescindir bilateralmente el contrato como seleccionador. Fernando Carpena había llegado un año y medio antes a la presidencia y consultó a Rafa Aguilar, director técnico, quién podía ocupar ese cargo a dos años y medio de los Juegos de Londres. "No hubo terna. Salió el nombre de Miki Oca. Tenía una gran relación con él y conocíamos su trabajo en Ondarreta Alcorcón. No hubo dudas", explica el presidente.

Con Miki todo siempre es "muy fácil". Entró en el despacho, dijo que era un "honor y una responsabilidad, no habló de dinero y solo pidió que le dejaran trabajar. En enero de 2010 fue presentado y este 31 de diciembre, diez años y mil éxitos después, acaba contrato. "Cuando expire el proceso electoral, ahora en diciembre, queremos renovarle. Tendremos más margen para plantearle más de un año", detalla Carpena.

Miki Oca había sido un extraordinario waterpolista, campeón y subcampeón olímpico, y en 2004 reemprendió su carrera como técnico en el Ondarreta Alcorcón. En la campaña 2005-06 hizo historia al ser el primer club no catalán en ganar una Liga. También alzó dos Copas de la Reina. Oca se hizo un nombre en los banquillos. "Todo empieza por el trabajo diario. Hay que estar comprometidos, ser un equipo y creérselo", cuenta el seleccionador, que desde el primer día le inculcó eso a las chicas.

En estos diez años, su Selección ha ganado medallas a puñados (plata olímpica, dos oros y un bronce europeos y un oro y dos platas mundiales), pero el camino no ha sido fácil. Oca lo ha transitado con maestría. En 2011, España finalizó undécima en el Mundial y se puso en duda la continuidad del madrileño. Seis meses después clasificó a sus "guerreras" para los Juegos. "No hay milagros, hace tiempo que las cosas se hacían bien, comenzando por las categorías inferiores. Con técnicos cualificados y jugadores comprometidos todo era posible", reflexiona.

Hasta 2015, España fue el mejor equipo del mundo. Ganó la plata en Londres, el oro en el Mundial destruyendo a Estados Unidos y el oro en el Europeo. Pero en Kazán y Río no pasó de cuartos. En ese trance se produjo el traumático adiós de Jennifer Pareja. "Hay que pensar siempre en el equipo y en el mañana", sintetiza Oca, una filosofía que le ha ayudado. "Nunca pone problemas, busca soluciones", resume Carpena.

El seleccionador incluyó a jóvenes como Paula Leitón, Bea Ortiz o Judith Forca y en el ciclo de Tokio ha vuelto a convertir a España en potencia, con dos subcampeonatos y un bronce y oro europeos. "Vamos siempre a ganar, pero con los pies en el suelo", comenta. Su filosofía es tan natural como su magnetismo con sus jugadoras, que destacan "su liderazgo".

Durante estos años Oca, que sigue residiendo en Madrid, viaja por temporadas al CAR de Sant Cugat, es asiduo a las piscinas para seguir la evolución de las internacionales y está en contacto permanente con Rafa Aguilar. Paso a paso ha llegado a la cúspide con el equipo femenino y, lo más difícil, ha sabido mantenerse una década.

De Boadilla a cortar troncos en la Casa de Campo

Miki Oca nació en Boadilla en 1970. Junto a su hermano, empezaron a nadar en el polideportivo del club del pueblo. Enclenque, el menor de los hermanos Oca dio el estirón y empezó a mostrar unas habilidades para el waterpolo que le llevaron a entrenar con Mariano García en el Centro de Tecnificación de la Federación Madrileña. Allí conoció a otros internacionales futuros, como Toto Garcia, Chava Gómez o Jesús Rollán.

Miki Oca da explicaciones a sus jugadoras en un descanso.

Apasionado, disfrutaba de los entrenamientos salvajes incluso los fines de semana, cuando acudían a la Casa de Campo a cortar troncos con hachas cuando apenas tenían 12 y 13 años. Otros tiempos. Empezó como profesional jugando en el Alcorcón hasta que en 1988 dio el salto a Cataluña, donde por aquel entonces estaban los mejores conjuntos de waterpolo. Pero cuando se retiró del waterpolo en 1997, siempre siguió arraigado a Madrid, donde actualmente reside.

De niño, su padre le llevaba al Vicente Calderón, así que su corazón late rojiblanco. Aunque su vida profesional se desarrolla principalmente en Barcelona, tanto como jugador como ahora entrenador, Oca siempre ha querido mantener su residencia en Madrid.