TELEVISIÓN

La obsesión de Carolina Marín

Llega 'Puedo porque pienso que puedo' (Amazon Prime Video), la serie que se adentra en la carrera obsesiva hacia el triunfo de Carolina Marín. La campeona charla con AS.

La obsesión de Carolina Marín
Amazon Prime Video

"Era una niña muy competitiva. Quería ganar, ganar y ganar”, cuenta Gonzalo Marín sobre su hija Carolina en Puedo porque pienso que puedo, la serie documental que estrena este viernes Amazon Prime Video y que ofrece una mirada interior al mundo dominado por el entrenamiento hasta la perfección y el gen obsesivo por la competición de la campeona onubense. “A ver si todo va a ser entrenar, entrenar y entrenar”, le dice su abuela en tono cariñoso. “Quiero ser la mejor en todo”, sentencia la protagonista en la serie.

Un viaje vital estructurado en cuatro episodios que incluye los altibajos tras la grave lesión de rodilla en Yakarta y el fallecimiento de su padre y fija como meta omnipresente los Juegos de Tokio. "Han sido los años más duros de mi carrera, pero llegaré más fuerte, Quiero ir a por esa medalla de oro”, cuenta Marín a AS.

El pulso y las dudas.

Puedo porque pienso que puedo recoge también la relación profesional que mantiene Marín con su entrenador Fernando Rivas. “No conozco a una persona tan controladora”, dice la jugadora. “La exigencia es algo innegociable. El único camino para lograr grandes objetivos. Aunque no lo entienda, deportistas como Carolina no tienen el tiempo para tener una vida cotidiana porque entonces se convierten en gente cotidiana y la gente cotidiana no suele ganar las medallas de oro”, responde el preparador. “Aunque no lo parezca sigo siendo humana”, replica Marín entre risas en la charla con AS.

Asoma a la vez el pulso de la campeona consigo misma para volver a ser la ganadora de siempre. Entre medias, los miedos y nervios que surgieron en su reaparición en Vietnam. “¿Volveré a ser la misma de antes? Son muchas dudas las que te vienen a la cabeza, pero a día de hoy ya no las tengo”, confiesa.

Fernando Rivas, entrenador de Carolina Marín, en un fotograma de la serie de 'Puedo porque pienso que puedo'

Una recuperación contrarreloj y las cámaras.

La serie incluye también la recuperación exprés de Carolina Marín de su rodilla derecha. Un camino que inició, cinco días después de la operación, sentada con la pierna en alto y una raqueta y un volante en la mano. “Han sido siete meses y medio dedicándole unas diez horas diarias. Ahora la rodilla es casi la mejor parte de mi cuerpo”, cuenta con una sonrisa. Y después largas sesiones en el CAR, Sierra Nevada... "Han sido los entrenamientos más duros de mi vida", remata.

Y mientras tanto rodaje  y horas de grabación de cierta dificultad por los momentos los momentos más duros de la recuperación y la pérdida de su padre. "Al principio me sentí muy extraña. No estoy nada acostumbrada a entrenar con cámaras o que me sigan en los partidos. El equipo se portó genial. Han entendido cada una de las situaciones. Es cierto que ha habido algunas cosas que preferíamos que no se grabasen porque necesitábamos ese espacio para nosotros. Ha sido fácil trabajar con ellos. Jamás imagine que pudiera tener mi serie documental", admite.

Carolina Marín compite la próxima semana en Dinamarca en el World Tour Super 750. Será una gran prueba para comprobar el momento en el que se encuentra tras los meses de parón competitivo a causa de la pandemia del coronavirus. El plan de juego marca Tokio. Y volver a hacer historia.

Carolina Marín en el inicio de su recuperación cinco días después de la operación de la rodilla