TAEKWONDO

Sparring en casa

El taekwondista Raúl Martínez está confinado en Girona, donde se prepara con su esposa, Malen Bonilla. Estará en los Juegos de Tokio 2021.

Sparring en casa

Raúl Martínez (Elche, 1991) es una de las tres esperanzas olímpicas del taek­wondo nacional, deporte que ilusiona de cara a los Juegos de Tokio. Por primera vez serán tres representantes los que defiendan la magnífica cosecha de metales de Londres 2012 (un oro –Joel González– y dos platas –Nico García y Brigitte Yagüe–) y Río 2016 (una plata –Eva Calvo– y un bronce –González–). Ahora el porcentaje de opciones al podio aumenta, porque habrá una bola extra entre los aspirantes. Además, al tridente integrado por Jesús Tortosa (-58 kilos), Javier Pérez Polo (-68 kilos) y Raúl Martínez (-80 kilos) se pueden sumar dos mujeres.

Martínez sufrió hasta el final para alcanzar su meta de ser olímpico. Su billete para Tokio lo logró en el Grand Prix Final de Moscú, el pasado 6 de diciembre, después de competir siete meses con dos tercios del aductor roto, un músculo fundamental en el taekwondo. Para entrar por ranking, Raúl Martínez necesitaba que Seif Eissa no lograra medalla, y el egipcio perdió en el punto de oro por el bronce. Raúl, junto a sus compañeros de Selección, sufrió aquel combate en la habitación del hotel. El desvelo mereció la pena y los tres colegas de la Blume se montarán juntos al avión que les llevará a Japón.

El confinamiento ha pillado a Raúl Martínez en Girona, localidad donde su mujer, Malen Bonilla, tiene residencia. La pareja se casó en diciembre, con la alegría del acceso a Tokio en la lista de bodas. "Estaba todo pensado y salió bien", sonríe Raúl. A los dos, además del matrimonio, también les une el deporte. Ambos se conocieron cuando eran cadetes en la Selección. Juntos, aunque no revueltos, fueron campeones de España de la categoría, con 15 años. Y también juntos se colgaron el bronce en el Europeo de ese curso. En júnior, Sub-21 y sénior ella siguió compitiendo en el ámbito nacional, mientras que él puso el punto de mira en el calendario internacional.

Raúl y Malen forman pareja desde hace once años y el encierro ha provocado que ella haya tenido que ponerse el dobok. "Ha vuelto para ayudarme a aguantar los golpes. Es un pilar fundamental en la preparación", explica el ilicitano. La diferencia de estatura y peso se nota, tanto que "Malen tiene la espalda destrozada, pero está decidida a hacer el camino hasta los Juegos". Los días en casa se reparten en tres sesiones: una física, otra de una hora de estiramientos y la última de técnica en dupla. Para completar el trabajo se valen de "garrafas y botellas de agua, y una mochila cargada de troncos para simular peso".

Estudio. Al margen del deporte, el confinamiento deja lugar para el contacto telemático con la familia y para avanzar en los estudios de Medicina. El tiempo, hasta en los momentos de crisis, pasa muy rápido y pronto llegará la hora de confirmar el trabajo de casi 20 años, desde que comenzó a formarse en el Gimnasio Jayán: "No firmo otra cosa que no sea el oro".

Tortosa, Martínez y Pérez Polo

Tres amigos de la residencia blume

Jesús Tortosa (21), Javier Pérez Polo (23) y Raúl Martínez (28), dos madrileños y un ilicitano, son amigos de muchos años de entrenamientos en la Blume. Lograron algo histórico: meter al máximo permitido de tres luchadores masculinos (hay cuatro pesos) para Tokio. Sólo España, Corea del Sur y Rusia llevarán tres hombres. Además, dos chicas disponen aún de la vía del Preolímpico continental, suspendido en abril.