DESAYUNOS OLÍMPICOS

"A la natación se nos exige mucho por nuestra historia"

Fernando Carpena, Maica García, Sara Saldaña y Nicolás García Boissier hacen repaso de sus deportes en los Desayunos Olímpicos de AS.

"A la natación se nos exige mucho por nuestra historia"
JAVIER GANDUL DIARIO AS

Al hablar de la natación olímpica y de los deportes que se engloban dentro de la Federación Española (RFEN), no sólo hay que pensar en la modalidad clásica, sino en la multitud de disciplinas que se desarrollan bajo su paraguas, tan dispares como un deporte de equipo y pelota como el waterpolo, uno coreográfico como la natación sincronizada, la espectacularidad de los saltos, la peculiaridad de las aguas abiertas... Deportes muy distintos con un hilo, como reflexiona la waterpolista Maica García, boya del CN Sabadell y la Selección: "Lo que tenemos en común es que todos se practican en un medio que no es el propio del ser humano, el agua. Requiere muchas horas de entrenamiento estar en forma y cualquier pausa en la preparación la notas casi de inmediato, porque cuando vuelves te pesan los brazos, sientes que no avanzas… Un enorme sacrificio que no haríamos si no nos mereciera la pena".

Un esfuerzo que ha convertido a estos deportes que dirige la RFEN en parte clave de los éxitos españoles en las últimas ediciones de los Juegos, como bien resalta su presidente, Fernando Carpena, y explicó con todo detalle en los Desayunos Olímpicos de AS. "De las 15 medallas de la historia de la natación española, siete se han logrado entre los Juegos de Londres y Río. Por todos esos resultados y nuestra historia, sabemos que se nos exige mucho. Una presión que viene desde fuera, pero que a la hora de nuestra planificación no nos debe afectar, hay que ser realista", analiza. Y añade: "¡Hombre, se nos va a pedir mucho si nuestro rasero es el waterpolo…!".

Y es que es inevitable, a la hora de hacer las clásicas quinielas en los meses previos, contar con las dos selecciones de waterpolo, a pesar de que en Río ni chicos ni chicas lograron medallas. Su trayectoria en los últimos grandes campeonatos les ha devuelto al podio y a convertirse en candidatos a todo. "Hemos dado muchos pasos adelante y este comienzo de 2020 también nos da confianza", cuenta Maica, miembro de una Selección que en este ciclo acumula dos platas mundiales, y un bronce y un oro continental, el conquistado a principio de año en Budapest. "Soy muy optimista por naturaleza, pero vamos a salir a por lo máximo en Tokio, sin miedo a nadie, ni siquiera a las dominadoras norteamericanas. Si no piensas que vas a ganar...".

A estas Guerreras que casi nunca fallan se suma el resurgimiento masculino, con tres platas encadenadas en las últimas citas. Maica señala al exjugador y seleccionador David Martín "como una de las claves del éxito, junto a un grupo cohesionado que mezcla juventud y experiencia". Logros internacionales que repercuten en el ámbito nacional, desde la base, donde la afición de los más jóvenes y las licencias aumentan, hasta las ligas nacionales, como cuenta Carpena: “Se ha generado un positivismo en los clubes, cuyo trabajo es enorme, y cada vez hay una desigualdad menor. La clase media ha subido muchísimo. Jugar en Europa ahora es un objetivo. Si a todo esto le sumamos un patrocinador como Premaat que ha aportado apoyo y visibilidad a las dos competiciones, se logra crecer”.

Mireia abanderada

Y en ese repaso, se llega a la piscina olímpica, donde aparece el gran nombre de la natación española, Mireia Belmonte. Su rendimiento, debido a una temporada en la que ha tenido que afrontar varios problemas físicos, se presenta como una incógnita. A eso se suma un último Mundial sin grandes resultados. Nombres como los de Hugo González, Manuel Martos, Joan Lluis Pons "y por qué no Jessica Vall o Marina García" aparecen en las esperanzas de tener buenas actuaciones en el futuro. El Open de España, que servirá de selección para Tokio, debe aportar mucha luz.

En el caso de Mireia, su nombre también es relacionado con otro de los debates abiertos, el del abanderado, ahora que el COI ha animado a que sean dos: un hombre y una mujer. Ahí Carpena no se moja: "Dependerá del Ejecutivo del COE". Si la badalonesa es elegida, lo vivirá con orgullo "siempre que no interfiera en la competición".

También surge en la conversación el caso del inacabado Centro Acuático de Madrid anexo al Wanda, del que el presidente es optimista. "Tanto Ayuntamiento como Comunidad están abiertos a propuestas", revela. "Eso quiere decir que no se hará nada en su lugar y se destinará al agua".

Volviendo a las diferentes modalidades que han acostumbrado al deporte español a los éxitos, un buen ejemplo es la sincronizada, ahora llamada natación artística, una disciplina en plena renovación. Sin leyendas como Gemma Mengual u Ona Carbonell, las nuevas generaciones beben de aquellas pioneras. Es el caso de Sara Saldaña, joven de 19 años del club AD Sincro Retiro. "Debemos tenerlas como referencia. Soy de esas chicas que veían en YouTube los videos de Gemma Mengual y Andrea Fuentes y me decía: 'qué guay'. Ona Carbonell sigue viniendo a los entrenamientos. Todo lo que podamos aprender de ellas…", cuenta esta nadadora que forma parte del dúo ya clasificado para Tokio (el equipo, ausente en Río, aún lo debe lograr).

Saldaña y sus compañeras representan como nadie este deporte tan sacrificado en el que entrena "ocho horas" y saca "tiempo para estudiar". "Somos un equipo unido dentro y fuera de la piscina. Entrenamos juntas, y luego estudiamos. Nos motivamos unas a otras". Tienen claro que su carrera deportiva raramente les dará para vivir toda la vida. Maica, a sus 29 años, es licenciada en Publicidad, hace un máster y ha abierto un salón de belleza.

"Yo quiero terminar la carrera de ingeniería naval. Cuesta, pero no lo pienso dejar", asegura Nicolás García Boissier, saltador de trampolín canario del Real Canoe. Su caso es singular en una disciplina que sigue creando saltadores a pesar de la falta de instalaciones, 2ya que sólo hay cinco o seis en España".

La amenaza del coronavirus

Con esos inconvenientes, el reto del saltador de 24 años es lograr plaza para Tokio y continuar la meritoria tradición de que España esté representada en este espectacular deporte y que sólo se cortó en Río. Para ello debe lograr plaza en un Preolímpico... cuya fecha está en el aire. Porque si hay ahora mismo una amenaza a los sueños olímpicos de los deportistas, ese es el brote de coronavirus. No sólo está afectando a la preparación de los atletas, sino a los procesos clasificatorios, como ya ha ocurrido en aguas abiertas.

"No sé si se puede llegar al caso de que asistan a Tokio más deportistas de los previstos por no haberse podido celebrar los preolímpicos, parece difícil", se reflexiona mientras nadie quiere ponerse en el peor escenario posible: que los Juegos no se celebren en la fecha prevista. "Un aplazamiento ya genera trauma", apunta Carpena. "Creo que hasta junio hay tiempo para que se ataje el problema. En todo caso, quiero pensar que hablaríamos de un cambio de fechas, nunca de una cancelación", abrocha Maica en lo que parece ser la postura lógica del deportista. Ellos mejor que nadie saben el tremendo esfuerzo que han realizado en los últimos cuatro años para cumplir su sueño en unas modalidades tan sacrificadas... y que tantos éxitos han proporcionado al deporte español.