Bidasoa Irún Bidasoa Irún
24
FIN
19
Orlen Wisla Plock Orlen Wisla Plock

BALONMANO | CHAMPIONS

Al Bidasoa le faltaron dos goles para seguir en la Champios

En un partido sin ritmo, el equipo vasco remontó en la segunda mitad, pero desperdiciò demasiadas ocasiones de goles claros

Final doloroso para el Bidasoa.

El Bidasoa se quedó a las puertas de la remontada; le faltaron dos goles para meterse en los octavos de final de la Champions ante un Wisla Plock que se hizo pequeño a medida que pasaron los minutos, que llegó a Irún con su colchón mullido de la ida (32-25), fue capaz de mandar en la primera mitad (10-12), y acabó tirando de veteranía para que en la recta final no hubiese partido: 24-19.

El primer párrafo es simplemente informativo de lo que representa el marcador para los dos equipos. Contar por qué pasó todo lo que ocurrió en el encuentro es prácticamente imposible. De una parte, es factible que el choque de los vascos, malo, se pueda explicar por la ansiedad, por el querer brillar y brindar una jornada épica y heroica, que quizá algún psicólogo deportivo podría desentrañar; también se podría encontrar alguna explicación en el poco ritmo que tuvo el encuentro, con las exclusiones interminables: antes del primer minuto Odriozola iba castigado al banquillo; y antes del minuto cinco ya se sumaban las dos primeras de las 14 que hubo a lo largo de la hora de encuentro. ¡14! Una cifra exagerada para un choque no tan duro  en el que los jugadores acabaron por perderle el respeto a dos árbitros daneses, cargados de ideas predicadoras de buen comportamiento más que de desaparecer del plano principal para que el foco fuese de los verdaderos protagonistas.

No estoy diciendo que los árbitros decidiesen el partido, sino que embrollaron el choque. No fueron culpables los daneses de que los jugadores del Bidasoa desaprovecharan al menos seis uno contra uno claros ante Stevanovic; tampoco lo fueron de las pérdidas de balones de los dos equipos, alguna tan dolorosa como el saque lateral del Bidasoa en el momento culminante que corta de espaldas y sin mirar un polaco. Que jugadores tan fiables como Rodrigo Salinas u Odriozola no estén en sus números explica por qué le faltaron esos dos tantos al equipo de Jacobo Cuétara.

También se puede sacar otro apunte: el Wisla no es superior en juego. Un equipo que domina la primera mitad, que mina la moral del cuadro que tiene que remontar, no puede pasar apuros de ningún tipo para salir airoso. Tampoco fue el mejor día de Mindegia, el central español de los polacos, que controló a los suyos tirando de a brida cuando era necesario, pero no brilló con en el partido de ida, donde fue el mejor y el héroe. Y si me apuran, la explicación monda y lironda de que el Bidasoa haya dicho adiós pasa por la baja del central Jon Azkue, el mejor de los vascos en Polonia, y este sábado en la grada viendo el partido de calle, con la camiseta histórica de hace un cuarto de siglo.