ESCALADA

Escalada hacia Tokio

Alberto Ginés, extremeño de 17 años, persigue la plaza olímpica a Tokio 2020 esta semana en el Prepolímpico que se disputa en Toulouse (Francia).

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Escalada hacia Tokio
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Alberto Ginés (17 años) es la gran baza que tiene la delegación española para estar presente en escalada en los Juegos de Tokio del próximo verano. Será el estreno de este deporte en una cita olímpica y el extremeño sueña con estar presente. Esta temporada, la primera que disputa entera entre la élite, se proclamó subcampeón de Europa en dificultad. "Es mi primer año absoluto y nunca imaginé esto, hay que estar satisfecho", destaca. Natural de Cáceres, desde hace dos años reside en el CAR de Sant Cugat, aunque se desplaza a Barcelona la mayoría de tardes a entrenar.

"Empecé a escalar con tres años con mi padre, que lo tenía como un hobby. En algunos casos entrenaba hasta en almacenes, como podía, hasta que empecé a competir a los 12", cuenta. A medida que avanzaban los años, aumentó el número de horas de práctica y su gusto por este deporte… hasta el punto de estar luchando por ir a unos Juegos. "Es el sueño de cualquier deportista. Prefiero pensar que es muy difícil, por si no lo consigo, pero lo daré todo". Su gran actuación esta temporada, con otro brillante papel en las pruebas de Copa del Mundo (plata en dificultad), le dio billete para el Preolímpico en Toulouse. Este jueves serán las clasificatorias y el sábado, las finales. Los seis primeros tendrán plaza en los Juegos.

En Tokio la modalidad que estará presente será la combinada. Esto es: dificultad, velocidad y búlder. "Hay que intentar ser fuerte en todas. La dificultad es mi fuerte, en bloque (búlder) voy cada vez mejor y velocidad es la más nueva", dice. David Maciá, su entrenador con el que lleva seis años, también es el seleccionador nacional. "Para mí ya escomo un amigo, incluso un familiar", destaca Alberto. 

Actualmente cursa segundo de Bachillerato y luego quiere estudiar Fisioterapia. "Me motiva", dice The fighter (el luchador), su apodo en las competiciones. "No tengo presión, prefiero llamarlo ambición", concluye este aficionado de la música rap. Una escalada sin frenos.