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ATLETISMO | RETO 1:59

¿Quién es Kipchoge? El filósofo de la maratón derriba el muro

El keniano, de 34 años, es un hombre tranquilo y meticuloso. Corrió en 1h59:40 la maratón en el reto 1:59. Aunque no se convalide como récord, es el primero que baja de dos horas.

A Eliud Kipchoge le llaman ‘el filósofo’. Tiene ese sobrenombre en la campamento de entrenamiento de Kaptagat, porque mientras otros jóvenes están enganchados a su teléfono móvil o de bromas, Eliud está siempre tranquilo, observando, leyendo… Por eso, este keniano, de 34 años, es diferente y acaba de entrar en la leyenda al romper la barrera de las dos horas con su 1h59:40 sobre 42.195 metros, la distancia de la maratón, aunque no será homologado como récord mundial. Tampoco importa demasiado, la plusmarca también es suya (2h01:39 en Berlín 2018).

Al contrario que otros kenianos de grandes éxitos y corta vida deportiva, Kipchoge lleva en pie de batalla casi dos décadas. Su primera gran irrupción fue en la pista, en los Mundiales de París 2003, cuando en los 5.000 metros se coló con una medalla de oro en el duelo de Bekele contra El Guerrouj, las indiscutibles estrellas del fondo. Kipchoge era una aparición espontánea, nada hacía presagiar que fuera algo duradero, más cuando su carrera en el anillo de 400 metros no terminaba de despegar. Era un error, comenzaba una leyenda que se comenzó a fraguar cuando pasó al asfalto. Ganó 11 de 12 maratones.

Su debut en la maratón se produjo en Hamburgo, en la primavera 2013, con una victoria en 2h05:30. En septiembre de ese 2013 fue a Berlín y le tumbó Wilson Kipsang, la estrella del momento, que hacía el récord mundial (2h03:23). Eliud se quedó en unos buenos 2h04:05, y, desde entonces, jamás volvería a perder una carrera…

La planificación con su entrenador y amigo Patrick Sang fue metódica. Dos maratones por año. Todas ganadas. En 2014 se llevó Rotterdam y Chicago (mientras Kimetto hacía récord en Berlín con 2h02:57), en 2015, Londres y Berlín, en 2016, Londres y el oro olímpico en Río… En 2017, Kipchoge se embarcó en el primer gran experimento, con el proyecto Breaking2. Su marca comercial le había diseñado un calzado especial, unos condiciones idóneas en el circuito de Monza en el que tendría liebres permanentes y avituallamiento móvil. No homologable como récord, pero todo para bajar de 2h00. Se quedó en 2h00:25.

Tras aquello, Kipchoge se concienció en hacer el récord mundial de maratón, el homologado. Y en Berlín 2018 lo hizo de manera brutal, con 2h01:39 y reduciendo a papilla el 2h02:57 de Kimetto. Así que, con una buena oferta económica sobre la mesa, sobrevoló sobre su cabeza el reto de volver a bajar de las dos horas. Con otro gigante comercial, esta vez desde la química, Kipchoge eligió el parque Prater de Viena, el 12 de octubre, en un recorrido de 9,6 kilómetros prácticamente llano. Igual, con liebres permanentes, avituallamientos… Y esta vez bajó de dos horas: 1h59:40. Histórico.

En la meta, Kipchoge se acordó de Roger Bannister, de cuando rompió los 4 minutos en la milla en 1954. “Quería demostrar que el ser humano no tiene límites”, decía el keniano, que entró en meta rodeado de sus liebres, que son muchos sus hombres de confianza en el campamento de Kaptagat. Allí, en el parque Prater, estaban Bernard Lagat, Augustin Choge, Erick Kiptanui, Victor Chumo, también los hermanos noruegos Ingebrigtsen, que se quisieron apuntar a la gran fiesta de Kipchoge, que fue recibido por su mujer y sus tres hijos. En Eldoret (Kenia), centenares de miles de personas salieron a festejar el éxito del ídolo.

Ahora a Kipchoge se le abren nuevos retos. Uno es romper esa barrera de las dos horas en una maratón comercial, otro es enfrentarse a Kenenisa Bekele, que por fin despuntó en maratón con 2h01:41 (Berlín 2019) y también queda la posibilidad de que ese duelo se dé en la maratón olímpica de Tokio 2020. Dudas y horizontes. Lo que es seguro es que en pocos días volverá a Kaptagat, a hacer kilómetros, a estar tranquilo y comer ugali. El filósofo Kipchoge.