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Madrid coloniza la élite del rugby nacional

Cuatro clubes femeninos y dos masculinos de la región estarán en Primera esta temporada. El número de licencias casi se ha duplicado en ocho años.

Madrid coloniza la élite del rugby nacional
INMA FLORES DIARIO AS

Hablar de rugby es hablar de Madrid. No en vano será, un año más, la Comunidad que más equipos aporte a la élite del rugby nacional. Serán seis en total. En la Liga Iberdrola femenina, Cisneros, Sanse Scrum, Olímpico de Pozuelo y CR Majadahonda, la mitad de los ocho participantes. En la División de Honor masculina repite Cisneros y aparece Alcobendas. Dos de 12, los mismos que Cantabria, País Vasco y Cataluña y uno menos que Castilla y León, otra plaza fuerte que ha dominado la competición en la última década con VRAC y El Salvador.

Madrid, que brilló en el siglo pasado con 17 títulos repartidos entre Arquitectura (9), Canoe (4), Cisneros (2) y CAU (2), empieza a recuperar el terreno perdido con la llegada del nuevo milenio. Alcobendas, el único equipo de la región que ha conseguido ser campeón nacional desde el año 2000 (lo consiguió en la 2001/2002) junto a Canoe (en la 2008/2009), ganó la Copa el año pasado por primera vez en su historia y Cisneros, un club de espíritu formativo muy ligado a la Universidad Complutense, aguanta estoicamente en la máxima categoría ante equipos con más recursos. Canoe, CAU, Industriales de Las Rozas, Liceo Francés y Hortaleza aguardan su momento en División de Honor B.

En el ámbito femenino ha habido más constancia. Siete títulos de nueve (conquistados por Alcobendas, Majadahonda, CEU y Getafe) bajo la denominación de Campeonato de España, otros cuatro durante el periodo de Copa de la Reina (Liceo Francés y UCM) y tres desde que echó a andar la División de Honor femenina en 2010.

Estos últimos en las vitrinas de Olímpico de Pozuelo, dos de ellos seguidos antes de que el CRAT de A Coruña rompiera la racha la temporada pasada, en la que las chicas del Omega recularon. Su lugar lo ocuparon, sin embargo, Majadahonda y Cisneros, los mejores equipos en la fase regular, que pincharon inesperadamente en los playoffs cuando todo hacía presagiar una final madrileña. Este año volverán a estar entre los aspirantes.

No sólo de sus principales clubes vive la región. En total hay 38 repartidos por el territorio con equipos en casi todas las categorías, otros cuatro sólo con escuela y uno exclusivamente femenino: Geológicas. Las licencias aumentaron cerca de un 5% en 2018, el último año del que hay datos, respecto a 2017. De 8.788 a 9.250. Es casi el doble que hace ocho años y se mantiene un ritmo de crecimiento constante. Sin prisa pero sin pausa.

Cisneros (M)

Un año después de su 75 aniversario, Cisneros afronta otra temporada con su filosofía intacta, la de un club formativo y fuertemente ligado al ambiente universitario a través del colegio mayor homónimo. Guillermo Marín, el nuevo capitán del equipo masculino añade un toque cholista a ese espíritu: “Hay que ir partido a partido”. Marín es consciente de que las bajas de Guillermo Domínguez y Richard Stewart son importantes, pero confía en las incorporaciones procedentes de la cantera: “Nos van a aportar hambre”. Para este año pide evitar la parte baja de la tabla y, si es posible, “llegar a los playoffs”.

Alcobendas

“Al rugby de Madrid ya le va tocando un trofeo”, aseguraba a este diario Tiki Inchausti antes de la final de la Copa del Rey el pasado abril. Fue dicho y hecho. Su equipo se proclamó campeón copero días después por primera vez en su historia y confirmó que es la gran alternativa al dominio vallisoletano de VRAC y El Salvador. “Este año tenemos un equipo potente aunque se ha renovado mucho el grupo”, asegura Facundo Munilla, medio melé del club e internacional con España. “Queremos repetir o mejorar la temporada anterior. Siempre nos entrenamos para intentar ganar más títulos”, cuenta ambicioso.

Sanse Scrum

Ejemplo de eficiencia, el Sanse se fusionó en 2010 con el Scrum RC y no se han bajado de la Liga Iberdrola femenina desde que subieron en la temporada 2013/2014. “Estos últimos años han sido muy duros por tener que jugar el playoff de descenso y las expectativas son no volver a eso”, afirma Marina Galán, capitana de un equipo que este año ha perdido todo un referente como la internacional Lourdes Alameda, que se ha marchado a Francia. “Personalmente, tengo la ambición de llegar a playoffs”, confiesa Galán, aunque cree que la Liga volverá a estar apretada. “No sabría decir un favorito, iremos viendo”.

Majadahonda

Si uno pregunta a otros equipos, le dirán que el Majadahonda es uno de los bloques más cohesionados de la máxima categoría femenina. Pero por unas o por otras, no terminan de coronar su regularidad con un título. En las cuatro últimas temporadas siempre han acabado la fase regular entre los tres primeros y el objetivo es terminar de rematar ya la faena. Lo cuenta María García, uno de los futuros más prometedores del rugby femenino actual: “Queremos ganar la División de Honor. Tenemos la espinita del año pasado y yo creo que esta temporada vamos mejor preparadas. Tenemos mucho compromiso”.

Olímpico de Pozuelo

Dos títulos seguidos, en la 2016/2017 y la 2017/2018, dieron paso a un año pasado en el que Olímpico de Pozuelo coqueteó con jugar la promoción de descenso. Amanda Prado, capitana desde hace tiempo ya, no quiere que se repita esa situación. “Hay que volver a estar en lo más alto, ser competitivas día tras día y partido tras partido”. Este año ha vuelto al club Sabina Hurtado, una jugadora importante en el panorama nacional, pero han salido fuera del país Isabel Rico, capitana de la Selección española, y María Ahís. Un golpe que se solucionará con cantera: “Somos un club grande y van subiendo chicas propias, tenemos esa suerte”, celebra Prado.

Cisneros (F)

“Tenemos un equipo un poco diferente al del año pasado”, arranca Alba Vinuesa, hija de rugbiers y clave en el femenino de Cisneros, único club que tiene a sus dos equipos sénior en el primer nivel. Las chicas volvieron a la élite hace dos años y han tardado una temporada en meterse entre las mejores de la Liga Iberdrola. Este año “subirán muchas jugadoras de la cantera” y Vinuesa no quiere hablar de favoritismos porque cree que la competición liguera va a estar “muy igualada”. “Vamos a pelear por estar en lo más alto, pero lo importante ya no va a ser ganar o perder sino demostrar todo lo que estamos trabajando”.