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ATLETISMO | MUNDIALES | 110 VALLAS

El jurado de la IAAF rectifica y da el bronce a Orlando Ortega

La nueva reclamación de la Federación Española fue aceptada y Ortega compartirá el tercer puesto con el francés Pascal Martinot.

Orlando Ortega es medalla de bronce mundial en 110 vallas. Llega en Doha tras sufrimiento, disgustos, una carrera entorpecida por McLeod y tres reclamaciones ante el Jurado de Apelación de la IAAF. Fueron una oral y dos escritas. La tercera, con nuevos argumentos, prosperó. Ortega comparte el tercer puesto con el francés Pascal Martinot Lagarde. Una historia que se fraguó demasiado despacio, pero con final muy feliz...

En el rostro del vallista se reflejaba toda la tensión vivida. “Nunca había sentido tanto apoyo en mi vida, y viene del pueblo español”, decía Orlando, de 28 años y plata olímpica, que alcanza su primera medalla en unos Mundiales de la manera más extraña posible. Llegó casi 24 horas después de la carrera en la que McLeod se adueñara de su calle, la 5, y le obligara a desfigurar su fina figura. De posible plata a quinto. Y luego la tristeza, la tensión...

La primera esperanza llegó tras un disgusto, porque tras los hechos, el miércoles por la noche, el jurado de la Internacional (IAAF) no admitía el recurso de Ortega ante la invasión flagrante de McLeod. Sin embargo, sí se aceptaba que el atleta español “había sido impedido”. “Este tipo de incidentes no son inusuales en carreras de 110 metros vallas”, justificaban los jueces para dejar desconsolado a Ortega, que ya sonríe. Fue con un escrito, con tres abogados y nuevas pruebas, que hicieron rectificar al jurado, compuesto por Samuel López (Portugal), Peter Hamilton (Australia), Abby Hoffman (Canadá), Antti Pihlakoski (Finlandia) y Pauline Davis-Thompson (Bahamas).

La mañana del shock, ayer, la prensa española estaba en el hotel Ezdan, pero Ortega no compareció. Se le vio comer una pizza en el Papa John’s con varios atletas de Chipre, donde vive desde el mes de marzo, y andaba taciturno.Lloré mucho, necesitaba aire. Fueron las 24 horas más largas de mi vida.” Sí apareció Pepe Peiró, seleccionador español. Contó que el caso lo llevaron José Luis de Carlos, Carlota Castrejana y la jueza Eva Herrero y lanzó un mensaje para la IAAF: “A lo mejor este es un buen momento para ver que hay algunas lagunas en el reglamento”. Las palabras de Peiró fueron visionarias. Se avecinaba enmienda.

El caso de Ortega había generado un revuelo en España . “No acabo de entenderlo. En unos Mundiales un atleta corre sin hacer nada malo, le para un rival de forma antirreglamentaria y se queda sin una previsible medalla. Como argumento le dicen ‘suele pasar”, decía Ramón Cid, exdirector técnico de España y un sabio del atletismo. Algo iba a cambiar...

Raúl Chapado, presidente de la Federación Española, daba la cara por la tarde. No compartía la decisión del jurado y anunció que había una segunda propuesta. Se pidió repetir la carrera o una medalla. Chapado andaba nervioso, de un lado a otro. Una llamada le llegaba cuando estaba en la tribuna de prensa. Su rostro estaba inquieto aún: “Me parece que va a haber medalla”, decía: “No os lo puedo asegurar, pero me dicen que el recurso ha prosperado”. Orlando Ortega, sin disculpa cara a cara de McLeod, tenía la medalla de bronce, que fue entregada a las 21:40. Un final feliz.