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GIMNASIA

Diego Hypólito y su confesión: "Oculté mi sexualidad para lograr éxitos en el deporte"

Diego Hypólito celebra su actuación en potro durante los Mundiales de Gimnasia de Tokio 2011.

YOSHIKAZU TSUNO

AFP

El gimnasta brasileño relató en una carta abierta en UOL los duros episodios por los que atravesó antes de hacer pública su homosexualidad.

Diego Hypólito ha realizado esta semana una confesión que le da más mérito si cabe a su trayectoria deportiva, en la que suma la plata en suelo lograda en los Juegos Olímpicos de Río en 2016 y el oro mundial en suelo en 2005 y 2007.

En una carta abierta publicada en el portal brasileño UOL bajo el título 'Quero falar uma coisa' (quiero hablar una cosa), Hypólito cuenta por los diversos que ha pasado antes de hacer pública su homosexualidad y cómo intentó ocultarlo para que no repercutiese en su trayectoria deportiva. "'Quería hablar una cosa contigo'. Tenía 19 años cuando mandé ese mensaje de móvil a Michel Conceiçao, en la habitación que compartimos en el alojamiento de la selección brasileña en Curitiba. Yo estaba en la litera de arriba y Michel estaba en la de abajo. 'Ya sé que lo que es', me contestó. Mi corazón se heló. Pero seguí. 'Creo que soy gay'. Recordarlo así suena divertido. ¿Creo? Pero fue en esa época cuando empecé a tener la certeza de que lo era. Michel era era querido por todos, un tipo muy divertido y popular, Y abiertamente gay. Por eso me sentía a gusto para abrirme con él. Esa misma noche me llevó a un baile gay pese a que estaba prohibido salir de noche en la selección. Fui disfrazado con gorra, gafas oscuras y capucha. Eso se repetiría los años siguientes, era ridículo. Mis amigos libres y sueltos y yo lleno de ropa, sudando y girando la cara cuando alguien me miraba. Moría de miedo de que me descubrieran".

Hypolito también narra las dificultades que pasó para contárselo a su familia mientras debían hacer frente a problemas como la falta de comida y de suministro de luz. "Fui criado en la iglesia y tengo un tatuaje de Jesús crucificado en el brazo. Tenía vergüenza porque en mi cabeza ser gay era ser un demonio, un ser maldito que vive en pecado. Cuando tenía 10 años un entrenador le dijo a mi madre que cambiase mi educación para que no me convirtiera en gay. Cuando pasé a entender mejor mi sexualidad, el mayor problema era cómo contárselo a mi familia. Venía de orígenes humildes y religiosos, nunca lo entenderían. Teníamos problemas en casa, a veces no teníamos para comer y varios meses estuvimos sin luz. ¿Cómo les iba a llevar un problema más?"

Sin embargo Hypólito vio en la gimnasia una forma de cumplir su sueño de lograr una medalla olímpica aunque le supusiera un duro precio en su vida personal. "Pasé por la soledad al no poder compartir mis dilemas de ser una persona gay. Todo el mundo tiene la impresión de que hay muchos gays en la gimnasia, no es así. Todo el mundo se burlaba de mi. Tenía el sueño de lograr una medalla olímpica y para alcanzarlo tenía que esconder quién era. Sabía que, sí salía del armario públicamente perdería patrocinios y mi carrera se vería perjudicada. Mi felicidad era la gimnasia. Oculté mi sexualidad para lograr éxitos en el deporte. Y lo logré, ¿verdad? Una plata olímpica, dos títulos y tres medallas mundiales y otras 69 en copa del mundo. Me caí dos veces en dos Olimpiadas, una de cara y una de culo y tuve pánico antes de Río 2016. Realicé mi sueño y me convertí en un ejemplo de superación para muchos. Pero odio mentir. Unos meses antes un periodista de UOL me preguntó si era gay. Respondí que no. Eso fue pésimo para mí. Desde entonces pedí a mi asesor de prensa que evitase ese tipo de preguntas".