HOCKEY

El Club de Campo: "El gen competitivo se transmite"

Coghen ganó en Europa en el año 1989 y su hija lo hace ahora.

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El Club de Campo: "El gen competitivo se transmite"
DIARIO AS DIARIO AS

En 1989, el Club de Campo femenino era un equipo pionero. "En esa época los padres decían que el hockey era un deporte de chicos, pero ya no es así", cuenta Mercedes Coghen, medallista de oro olímpico en Barcelona 1992, que ganó con el Club la Copa de Europa B. Han pasado 30 años, y el conjunto madrileño logró en Rochester (Inglaterra) el EuroHockey Trophy, en el que juegan las descendientes de aquella generación que abrió camino. Por ejemplo, está la hija de Coghen, que es Beatriz Figar, y también la de Pilar Márquez, que es Marta Zorita.

"El hockey es un deporte muy de familia, y con ese espíritu de competición sí que se ha transmitido el gen competitivo en una disciplina tan técnica como esta. El Club de Campo tiene una escuela femenina muy buena y trabajada", explica Coghen, que cuenta cómo más hijas de compañeras también están vinculadas al hockey hierba del Club de Campo: las de Lucía Sunyer, Natalia Dorado, Belén Marcos, Rocío Rengifo...

"Una vez me llamó un señor extranjero, porque estaba asombrado por la cantidad de medallistas que hay por generaciones. Un hermano mío fue plata en Moscú y yo luego oro. Pero, por ejemplo, hay otras sagas como los Amat, los Fábregas... que dan grandes jugadores", relata Coghen, que dice que el hockey es "universal": "Si tú te pierdes en el mundo, en Australia, me iría a un club de hockey, allí seguro que te acogen y, con suerte, te dan hasta trabajo".

Coghen, exjugadora de hockey hierba.

Otra hija de Coghen, Mónica, también aspira a jugar en el equipo grande del Club de Campo. Tras un accidente en febrero, ha vuelto y ya está con las chicas de Primera División.

El Club de Campo tiene "una sensación de grupo muy arraigada": "Pasaba como en 1992, que estábamos cuatro de la Sele­cción. Y ahora es similar, las chicas que juegan con España tienen un contrato, están más profesionalizadas, y algunas de las de casa son totalmente amateurs, pero se les exige lo mismo. Tiene mucho mérito, porque al final se hacen muy amigas. Si ves los vídeos, te das cuenta del buen rollo que hay".

Aquel Club de Campo de 1989 ganó, además de la competición europea, la Copa y la Liga, el único trofeo que le falta a la generación de 2019 para reeditar el triplete 30 años después... El hockey hierba, un deporte familiar que una escuadra madrileña encarna a la perfección.