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Santa Cruz anuló a Rivera y espera el reto para unificar

Crónica del Leo Santa Cruz vs Rivera: WBA del peso pluma

Leo Santa Cruz retuvo el Mundial WBA del peso pluma al vencer por decisión unánime (triple 119-109) a Rafael Rivera. Dominó de principio a fin.

Había avisado Leo Santa Cruz en la previa que no podía fiarse ni un ápice de Rafael Rivera. El aspirante estaba ante la oportunidad de su vida e iba a vaciarse para lograr la victoria. Así fue. Rivera plantó cara al campeón, fue siempre al frente y ofreció una pelea intensa... pero Santa Cruz tiene más calidad y se reflejó en cada asalto, donde el monarca WBA del peso pluma dominó con claridad. Retuvo su Mundial por decisión unánime (triple 119-109) y dio un paso a la unificación. O no, porque sobre el ring el mexicano dejó un claro órdago a los otros tres campeones de la división (Gary Russel, Josh Warrington y Óscar Váldez). "Me gustaría unificar. Me da igual el rival. Si la posibilidad no se da, subiría de categoría", espetó. El guante está lanzado, sólo queda quien lo recoja.

En cuanto a la pelea sólo fue en una dirección, la que puso Santa Cruz. Todo se puede resumir en los datos, que son demoledores. El campeón lanzó 1.273 golpes de los que conectó 334 (26% de acierto), mientras Rivera intentó 805 y llegó con 151 (19%). Es decir, el aspirante esperó su oportunidad, estuvo menos activo y falló más. Mucho ímpetu, pero trabajo sencillo para Santa Cruz. El campeón metió un ritmo alto desde el primero momento viendo que Rivera se quedaba agazapado. Buen número de manos y los dos asaltos lo sumó sencillos.

Desde el tercero comenzó a llegar con duras manos, lo que comenzó a pasar factura a partir del sépitmo al aspirante, que pareció bajar un punto. Seguía presionando, pero eso le iba bien a Santa Cruz. Con todo perdido, Rivera apretó en los dos últimos rounds y Santa Cruz le entró al juego, porque ambos acabaron con un brutal intercambio en el que el campeón arriesgó demasiado. No tenía necesidad, pero quiso dar espectáculo y sabía que su rival no le podía hacer daño, aunque el riesgo siempre existe. Victoria trabajada, pero sencilla. Tiene calidad para retos mucho mayores, y a por ellos va Santa Cruz.