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NATACIÓN

Villaecija, adiós a una de las grandes de la natación española

Villaecija, adiós a una de las grandes de la natación española

Rodolfo Molina

Diario AS

Con 16 medallas internacionales, la nadadora del CN Sabadell se despide recordando "los buenos momentos" en sus 17 años en la elite: "Si volviera a nacer, haría lo mismo".

De Mari Paz Corominas, pionera de la natación femenina española a finales de los 60, a Mireia Belmonte han pasado innumerables nadadoras, pero entre ambas ninguna ha tenido tanto impacto como Erika Villaecija (sin contar a Nina Zhivanevskaya, rusa que empezó a competir con España después de los Juegos de Atlanta 1996 y fue bronce olímpico en Sidney 2000). La vecina del barrio de Horta de Barcelona (1984), que adquirió la convicción de ser nadadora viendo por televisión los Juegos de Barcelona '92, se convirtió de 2002 a 2010 en el icono de la natación en una época en la que comenzaban a sucederse los primeros éxitos del deporte femenino.

Villaecija, licenciada en Psicología y siempre alumna de Joan Fortuny, su inseparable técnico, por quien vertió sus primeras lágrimas en su despedida. "Has sido mi segundo padre, me has enseñado a luchar y a creer en mí. Esto se acaba pero a ti te he ganado para siempre", comentó tras 17 años en la elite. Junto a ella, técnicos, familia y nadadores que han compartido durante estos años sus grandes momentos. El mundo de la natación y del deporte catalán la despidió con todos los honores para "una de nuestras mejores deportistas".

La barcelonesa desarrolló una carrera volcánica, con cuatro participaciones olímpicas (2004, 2008, 2012 y 2016), tres diplomas (destaca su quinto puesto en Atenas) y 16 medallas internacionales, como el doble campeonato de Europa en 2004 y el oro mundial en piscina corta en 2010, en el que Mireia Belmonte se colgó la plata en un emocionante 800 libre. Esa victoria supuso un cambio de tendencia y una catarsis para Erika, quien hizo su discurso con ese oro bien agarrado en la mano. "Después de 2008 pensé en dejarlo, pero mi hermano me animó a seguir", resumió Villaecija. Regresó con más fuerza que nunca y logró su éxito más notorio. Después de aquello, la fondista se centró en aguas abiertas, y en los Juegos de Londres 2012 se convirtió en la primera mujer en alternar piscina con esa especialidad.

El "ejemplo" fuera del agua y sus más de 80.000 kilómetros

"Conocí a Erika antes de ser profesional, en el CN Sant Andreu y antes en el Hospitalet. Compartí habitación con ella y vi con mis ojos su pasión por este deporte. Es algo que llevas innato. Ella es un ejemplo para todos", comentó la medallista mundial Jessica Vall. "Erika no me ha llegado tarde a un entrenamiento, incluso ha venido con el brazo enyesado. Es un ejemplo de disciplina y dedicación. En la historia de la natación española solo Mireia Belmonte ha ganado más", comentó Joan Fortuny, su técnico. La nadadora había recorrido más de 80.000 kilómetros antes de los Juegos de Río 2016 y desde que era profesional.

Al margen de sus éxitos, Villaecija tiene dos espinas: el quinto puesto en los Juegos de Atenas en los 800, su opción más seria de medalla olímpica, y los dos cuartos puestos del Mundial de Montreal en 2005. “Sí, me queda esa espina porque soy exigente, pero prefiero quedarme con lo que he hecho”, declaró. Dos podios que se le negaron, aunque desde 2004 a 2018 solamente Mireia Belmonte ha conseguido nadar una final olímpica.

Competidora nata, nadará por última vez la próxima semana en el Nacional de piscina corta de Barcelona, donde de nuevo se tirará a la piscina en pruebas variopintas, para disfrutar y hacer "lo que siempre me ha gustado". Atrás queda una carrera exitosa, porque "si volviera a nacer haría lo mismo". Con el tiempo se le dedicarán más homenajes, como la insignia de oro de la RFEN y la Cruz de Sant Jordi de la Generalitat.