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España arranca la Liga Mundial con derrota en Barcelona

España arranca la Liga Mundial con derrota en Barcelona

Los subcampeones de Europa el pasado verano cayeron (5-7) ante el conjunto heleno, muy fuerte en defensa. Un 0-3 de salida, losa imposible de levantar.

España comenzó con mal pie su andadura en la Liga Mundial al caer (5-7) en Barcelona contra Grecia, que fue un muro en defensa y estuvo muy acertada desde las posiciones cercanas en una gran primera parte de los hombres de Theodoros Vlachos.

Los griegos sorprendieron a los subcampeones de Europa con un 0-3 a los cinco minutos de iniciarse el partido. En ataque, España no encontró lanzamientos claros ante la buena defensa en 'pressing' de su rival, que también supo parar a Del Toro y Tahull en la boya.

Mallarach, el mejor de España con tres goles, abrió el marcador para los locales, pero las paradas de Zerdevas y el 1-4 que Gounas puso a dos segundos del final del primer cuarto dieron mucha confianza a Grecia, que en el segundo llegó a tener cinco goles de ventaja (1-6).

España no tenía fluidez en su juego y perdía demasiados balones en ataque ante un rival mucho más consistentes a ambos lados de la piscina. Alberto Munárriz dejó el marcador al descanso en 2-6 en la única vez que España pudo batir a Zerdevas en todo el cuarto.

La selección española mejoró en la segunda cuarto, pero los cinco goles de ventaja que tuvieron de nuevo los helenos tras otro gol desde los dos metros de Skoumpakis convirtieron la remontada en un imposible 2-7 (min. 18).

El equipo de David Martín empezó a funcionar en el tercer tiempo con Felipe Perrone y Blai Mallaranch resolviendo las jugadas de ataque para reducir la ventaja a tres tantos (4-7). Los rechaces de la defensa griega y los palos en los minutos finales del cuarto evitaron que la diferencia menguara.

Grecia optó en el último cuarto por alargar sus posesiones jugando lejos de la portería española y lanzando lo justo. Dani López Pinedo dejó su portería a cero en el último cuarto, mientras que Emmanouil Zerdevas hizo lo propio bajo los palos griegos, convirtiéndose en el jugador decisivo para que España ni tan solo pudiera optar el empate.

Blai Mallarach anotó el definitivo 5-7 cuando ya no quedaba tiempo para nada y España encajó una derrota en su primera aparición tras lograr la plata en el Europeo.