Kilian Jornet alcanza la cima del Everest en apenas 26 horas

MONTAÑISMO

Kilian Jornet alcanza la cima del Everest en apenas 26 horas

Kilian Jornet posa en la cima del Everest tras alcanzar la cima después de una ascensión de 26 horas sin cuerdas fijas ni oxígeno artificial.

Twitter @SummitsofMyLife

El aventurero realizó la ascensión sin ayuda de oxígeno y cuerdas fijas para concluir su proyecto personal de Summits of my Life
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"La montaña te enseña que no somos nada, y una vez lo sabes, eres capaz de todo”. Con esa filosofía que tiene como referencia, Kilian Jornet, a sus 29 años, afrontó su reto: ascender al Everest sin apoyo, sin cuerdas fijas y sin oxígeno artificial. Y el ultramaratoniano sabadellense, en su exploración de los límites humanos, no sólo lo logró, sino que ascendió hasta los 8.848 metros de altitud de su cima en 26 horas, registrando un nuevo récord de velocidad en la cara norte del techo del mundo. A una expedición clásica le lleva cuatro días...

Kilian, que había pasado dos semanas en el Cho Oyu (8.200) aclimatándose, arrancó a las 22:00 desde el último lugar habitado de esa zona, el antiguo monasterio de Rongbuk, a unos 5.100 metros de altitud. Desde allí recorrió más de 15 km por la morrena del glaciar hasta el campo base avanzado (a unos 6.500 metros de altitud) en poco más de cuatro horas y media. Descansó dos horas, porque lo más duro estaba por llegar y porque la única oportunidad de hacer cima era “llegar fresco a los 8.000”. Reemprendió la marcha a las 4:30.

Dos horas más tarde alcanzó el campo 1 (7.000 m) y poco después veía una cara conocida, la de Sebastian Montaz-Rosset, videocámara de la expedición que grababa imágenes de su ascenso. Pero también comenzaron los problemas físicos. “Hasta 7.700 metros me encontré muy bien, avanzaba según el planning, pero a partir de ese punto me he empezado a encontrar mal, supongo que por un virus estomacal”. A los 8.300 tuvo que parar 15 minutos: “Cada pocos metros tenía que detenerme ya fuera con vómitos o con calambres”. También vivía momentos irrepetibles: “Vi una puesta de sol espectacular y, finalmente, a medianoche llegué a la cima”.

Habían pasado 26 horas y a continuación arrancaba el descenso, que concluía cuando alcanzaba el campo base avanzado, 38 después de que arrancara su aventura. Una hazaña que se suma a su proyecto más personal, Summits of my life (cimas de mi vida), que ha llevado a este corredor de montaña y esquiador por varias de las cumbres más representativas del planeta. En 2012 arrancó en el Mont Blanc. Y ayer le llevó al techo del mundo.

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