Cardinals 40 - Buccaneers 7

Los Cardinals enseñan a los Buccaneers su jerarquía

El equipo de Arizona completó un encuentro impresionante hasta desquiciar a Jameis Winston, que concluyó con cinco pérdidas de balón.

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Los Cardinals enseñan a los Buccaneers su jerarquía
Norm Hall AFP

Hay una cosa que se llama jerarquía y que es consustancial a toda actividad humana. La conferencia nacional de la NFL no es ajena a ello. Y en esta conferencia la jerarquía marca que los Arizona Cardinals son unos aspirantes a todo y que los Tampa Bay Buccaneers son un equipo joven en ascensión, que aún debe pulir sus defectos adolescentes para llegar al nivel de los primeros. No parecía que esos fueran los ánimos con los que ambos conjuntos enfrentaban el partido de hoy, pero la jerarquía ha quedado reestablecida.

Los Cardinals han pegado un puñetazo en la mesa de la conferencia con su triunfo por 40 a 7 ante los Buccaneers. Por si alguien les daba por muertos tras su derrota contra los Patriots. O por si había que insistir en que son un equipo en cuesta abajo. Pueden serlo, claro. Pero, por si acaso, este partido nos devuelve la imagen de los imperiales Cardinals de Bruce Arians.

La abultada paliza se fraguó en el segundo cuarto. En él, los de Carson Palmer anotaron 24 puntos por ninguno de los de Jameis Winston. Es más, éste demostró que su talento es monumental, desde luego, pero aún queda mucho que aprender. Comenzó a tener poco cuidado con el balón, y eso es una muerte segura en un estadio tan complicado como el de la universidad de Phoenix en Arizona. Dos intercepciones y un fumble se sumaron a sus estadísticas en esta fase del partido que, a la postre, sería definitiva.

Porque Palmer, buscando a Fitzgerald, Floyd y John Brown, fue engordando la distancia en el marcador hasta hacerla insalvable.

Sin embargo, los grandes héroes fueron los hombres de la línea defensiva, con Calais Campbell a la cabeza. Ellos fueron los que, zampándose a la línea ofensiva de los Buccaneers, pusieron en constante presión a Winston. Además, éste perdió una de sus muletas más apreciadas, Doug Martin, haciendo del juego de carrera una sombra de lo que podía haber sido.

A pesar de esa presión, el QB encontró a Mike Evans en notables ocasiones. El receptor vivió una noche para aprender mucho en un duelo de kilates frente a Patrick Peterson. El CB sacó lo mejor del WR y sumó una brillante intercepción, amén de dejar caer otra. Encontró Winston a Evans, decía, para 70 yardas porque ambos tienen talento élite en esta liga. Pero la constancia, el trabajo firme, la concentración y el movimiento continuo de cadenas estaba en el otro lado. Y eso requiere años, experiencia y, eso, jerarquía.

Ante la imposibilidad de que el ataque de Tampa Bay funcionase por los medios estándar, el segundo tiempo comenzó con el equipo abusando de los screens, en especial a Humphries. Pero sí abusas de algo en esta NFL frente a un cuerpo técnico experimentado, vas a ser cazado. Y lo fueron. Uno de esos screens sirvió para que Cooper lograse su segunda intercepción y la retornase para touch down.

Ahí se acabó todo. De hecho, Drew Stanton jugó por Carson Palmer casi diez minutos del último cuarto.

Palmer acabó, aún así, con unos brillantes 18 pases completados de 31 intentados, 308 yardas y 3 touch downs. Winston, por su parte, con cinco pérdidas de balón. Incluso Roberto Aguayo, el kicker de Tampa, falló un field goal de 45 yardas.

Y es que los Arizona Cardinals sacaron de sus casillas a los Tampa Bay Buccaneers y les demostraron que, al menos de momento, en la escala de poder de la conferencia nacional ellos están en la cima y sus rivales no.