JJ OO | 110 VALLAS

Orlando Ortega, plata, devuelve al podio al atletismo español

Protagonizó una gran remontada que le permitió finalizar segundo con una marca de 13.17. El oro fue para McLeod (13.05). Séptima medalla de España en Río.

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Atletismo en Juegos Olímpicos Río 2016, hoy 17/08/2016 en directo

Orlando Ortega llegó al rescate. España vuelve doce años después a un podio olímpico en atletismo gracias a este superclase nacido en Artemisa (Cuba), que cazó la plata en 110 metros vallas. Lo hizo difícil, como ha sido el lioso idilio triangular entre Orlando, España y Cuba, que hizo que el atleta no supiese que estaría en Brasil hasta el 26 de julio. “Tuvimos muchas emociones”, decía entre sollozos Orlando padre, el hombre que acompañó y entrenó a Orlandito en un período “duro”, que vivió su final feliz en Río.

Tras una semifinal en la que fue ultraconservador, Ortega se plantó en la final nerviosísimo, como confesaría después. “Me jugaba mucho”. Y ese estrés bloqueó su carrera en los primeros 50 metros en los que se quedó muy atrás, pese a marcar el mejor tiempo de reacción de los ocho finalistas (127 milésimas). “El peor enemigo de Orlando Ortega es Orlando Ortega”, había dicho en la previa. Y el lado oscuro de la fuerza se presentó, pero poco...

Como vivaz caribeño de sangre que es, Orlandito vio la luz rápidamente y pronto espabiló, recordó lo peleado y emergió como él sabe. Contrastando con el agresivo jamaicano McLeod, que ganaría el oro (13.05), Ortega sacó su finura exquisita. Con 189 centímetros de altura y menos musculado que sus rivales, corrió sin tocar ni un obstáculo, con sus eficaces tres pasos en los 9,14 metros que hay entre las gigantescas vallas de 1,06, elevándose un metro y medio para hacer su limpio ataque felino y recoger rápidamente su zancada.

Con esas armas hizo como cubano 12.94, como español 13.04 y en Río remontó hasta la medalla de plata en 13.17 superando en el tramo final a los aspirantes franceses Bascou, bronce con 13.24, y Martinot Lagarde, cuarto con 13.29. De los en otros tiempos feroces estadounidenses, no hubo rastro. Allen fue quinto y Ash, descalificado.

Pasada la tensión de carrera, Ortega, de 25 años, agarró la bandera de España, país al que pertenece de pleno derecho desde 2015, y lloró, mucho, muchísimo... Fue la manera de eliminar para siempre la tensión que ha acompañado su vida en el último año, la incertidumbre, la presión de un podio que se daba casi por seguro. Las horas de trabajo psicológico con Orlando padre en Madrid han dado frutos. Los partidos de fútbol del Real Madrid, del que el medallista es fanático, y las discusiones sobre el Barça eran el único consuelo.

Ahora la vida cambia. Orlando y Orlandito podrán sonreir sin tensión en la Blume, con el deber hecho. Gracias a ellos, España vuelve a un podio en atletismo que no llegaba desde Atenas 2004, cuando fue bronce en longitud Joan Lino. Otro nacido en Cuba. Con la de Ortega, España ya lleva siete medallas en Río.