PIRAGÜISMO | AGUAS BRAVAS

Maialen Chourraut es de oro

La piragüista española, con un tiempo de 98,65 segundos, consiguió la segunda presea dorada tras Mireia. España se coloca decimocuarta en el medallero con tres metales.

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TVE

Juegos Olímpicos, Día 7 en directo

Maialen Chorruat volvió a dar una alegría a España: su segunda medalla olímpica y la segunda medalla de oro española en los Juegos de Río tras Mireia Belmonte. España se coloca decimocuarta en el medallero con tres metales.

La palista ganó la gran final del slalom K1 femenino tras una bajada espectacular y terminó primera barriendo a sus rivales con 98.65 segundos, más de 3 segundos de ventaja para la segunda colocada, la australiana Luuka Jones. En tercero, Jessica Fox.

Era una bajada. La última. Una sola oportunidad dorada de volver a subir al podio olímpico. Por delante 24 puertas, seis de ellas contracorriente. Un desafío que de 100 segundos en donde están invertidos el sudor, sufrimiento, angustias, dolores, lesiones de cuatro años de duro entrenamiento con la misión de igualar o superar el bronce conquistado en Londres, cuando terminó a escazas 97 centésimas del oro.

Maternidad de Maialen Chorruat

En el caso de Maialen hay que añadir la maternidad. El coraje de aliar un durísimo ciclo olímpico con el sueño y realización de ser madre. Madre de Ane, de 3 años, cuyo el padre, Xabier Etxaniz, es también su entrenador y seleccionador nacional. Entonces en estos tres años, Ane fue un integrante más del equipo. Así como Raquel, la cuidadora de la niña, que está siempre presente. Juntos ganaron el oro europeo en 2015 y vinieron a Río para quitarse la espina que tenía clavada de Londres, cuando estuvo a las puertas del oro. Ella se quedó en la Villa. Ane y Raquel, en un apartamento cerca, para poder así convivir todos en familia estos días tan especiales en Río.

Pero el sueño olímpico en Brasil casi se transforma en pesadilla el lunes. Se saltó una puerta en la primera de las dos bajadas de la calificación, terminando última y necesitando un resultado sobresaliente en la segunda para meterse en la semifinal, en el 11º puesto. “Nadie dijo que fuera fácil, y esto me va a hacer más fuerte”, advierte. “Prefería que no quedara primera, para quitarle presión. Ahora sólo tiene que salir a la final a matar”, dijo Xavier Etxaniz antes de la prueba.

La semifinal fue sin sustos. Maialen Chorruaut hizo una bajada sin errores y se clasificó tercera, con un tiempo de 101,83 segundos, a sólo 29 centésimas de la líder, Corinna Khunle, de Austria. Un resultado para ganar confianza para la última bajada. La final. La dorada.

Final esta que sólo dos palistas lograron terminar sin penalización. La australiana Luuka Jones y Maialen Chourruaut. Plata y oro. La única diferencia entre las dos fue el tiempo: 98,65 segundos para la española, 3,17 segundos más que la rival. Una eternidad en aguas bravas. Un logro que sólo se consigue cuando uno consigue la bajada perfecta.

“En este deporte no existe bajada perfecta”, afirmó la guipuzcoana, modesta, con su metal dorado de medio quilo en el cuello. Lo único que relucía más que su sonrisa. Perfecta o no, fue la mejor. Medalla de oro.