Las hermanas Campbell: todo empezó en el lago Malawi
Después de ganar el oro en el 4x100 libre, ambas nadadoras pasan a las semifinales de los 100. Cate hizo récord olímpico (52.78).


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Apenas se imaginaban las hermanas Campbell (Cate y Bronte) cuando nacieron a principios de los 90 en Malawi, uno de los países menos desarrollados de África, con una esperanza de vida de entre 43 y 45 años y un índice de contagio del VIH del 14% de la población, que acabarían siendo dos de las mejores velocistas de la natación de 2012 a 2016 y candidatos a copar a medalla de estos Juegos Olímpicos de Río. De hecho, ya poseen el oro con récord del mundo incluido en los 4x100 del primer día de natación en esta Piscina Olímpica de Río y este mediodía se han metido con grandes marcas en las semifinales de la prueba individual: Cate hizo (52.78, récord olímpico) y Bronte (53.71).
Cate nació primero, en 1992, mientras que Bronte lo hizo dos años después, justo cuando se celebraron las primeras elecciones democráticas en el país africano. Ambas aprendieron a nadar en el lago Malawi, el tercero más grande de África y el noveno del mundo, un paraje bello pero peligroso, donde habitan cocodrilos e hipopótamos, circunstancia que “aterraba” a Bronte, en palabras de Cate.
La familia Campbell era una privilegiada en Malawi, alejada de la pobreza y las enfermedades. Los Juegos Olímpicos de Sidney, en 2000, cautivaron a Bronte y Cate, y la familia decidió dejar su país de origen y irse a Brisbane (Australia). El comienzo de su carrera acuática. Desde entonces, ambas empezaron una sana competencia que perdura y que las hace mejor, alternándose los últimos años en los podios.
Cate, la mayor, ya fue medallista en Pekín 2008 (con 16 años) y Londres 2012 en las pruebas de 50 libre (bronce) y 4x100 libre (bronce y oro), mientras que Bronte ha seguido su estela y fue triple campeona mundial en Kazán, en 2015, en el 50, el 100 y el 4x100 libre. Ambas le dedican sus triunfos a su hermano pequeño Hamisch, de 17 años, quien sufre una parálisis cerebral y que se comporta como un niño de tres años, imposible valerse por sí mismo debido a su deficiencia. “Hay cosas peores en la vida que perder”, comentan ambas.
Su historia se traslada ahora a Río, donde quiere hacer historia y emular a los hermanos Brownlee en Londres 2012, quienes compartieron el oro y la plata en la prueba de triatlón. Ambas contarán con rivales de entidad en ambas disciplinas, como la sueca Sarah Sjöstrom, la gran amenaza.
