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BÁDMINTON

"La Carolina Marín perfecta es calma, fuerza y alegría"

La bicampeona mundial y su equipo analiza la importancia del plano psicológico y mental en su preparación de cara a los Juegos Olímpicos de Río.

"La Carolina Marín perfecta es calma, fuerza y alegría"
RAFA APARICIO DIARIO AS

"La Carolina Marín perfecta es calma, fuerza y alegría”. Así se definió la propia Carolina cuando su técnico, Fernando Rivas, le pidió que lo hiciese tras visualizar varias imágenes de sus partidos. Ese es un ejemplo de los ‘ejercicios’ con los que la doble campeona mundial trabaja el aspecto mental de cara a la que será su gran cita del año: los Juegos Olímpicos. En un plan de trabajo que comprende dos y tres sesiones diarias de entrenamiento físico y táctico, el psicológico también cuenta con una importancia mayúscula. Y para explicarlo, la jugadora y su equipo recibieron a AS en el CAR de Madrid para hablar de ese trabajo mental y la búsqueda de los tres pilares en los que debe apoyarse:

CALMA. “Carolina no es la misma que hace dos años. Ha madurado, vive una etapa concreta de su vida, ya no es la 30ª del mundo sino la 1ª... Lo que necesita ahora no es lo mismo que lo que necesitaba entonces”, analiza Fernando Rivas.

La calma es parte fundamental y en esa línea va la incorporación en el plano psicológico (antes en manos de Pablo del Río) de Juan Carlos Álvarez Campillo, experto en coaching deportivo: “Lo que diferencia al bádminton de otros deportes es la inmediatez, todo ocurre muy rápido. Mi trabajo es intentar que nada la descentre del plan que le ha marcado el equipo”.

Carolina Marín, durante el pasado Open de Indonesia.

Carolina lo confirma: “Cada vez que acabo un punto me repito el plan a seguir”. “En todo partido hay que gestionar al menos una crisis”, matiza Rivas, que pone un clarificador ejemplo para explicar la velocidad a la que ocurre todo: “En el Mundial 2013, Carolina cayó con Intanon cuando en el tercer set iban empatadas. De repente se descentró y la tailandesa le metió seis puntos...¡en 39 segundos!”. Cualquier distracción puede costar un partido. Y en el bádminton hay muchas: “El otro día fuimos a ver jugar a Nadal. ¡Los jugadores de tenis no sacan si oyen un murmullo! Invito a cualquiera a que vea cómo es un partido de bádminton en Indonesia: 9.000 personas chillando”.

FUERZA. Lo que parece claro es que Carolina Marín está sometida a una exigencia tremenda. “En los torneos hay cuatro chinas, cuatro japonesas, tres tailandesas... de un nivel enorme. Cuando Carolina gana a una, luego viene otra, y luego otra... ¿Que este año no ha ganado cinco torneos? ¿Que ‘sólo’ ha conquistado el Europeo? Lo primero y básico es que no se puede ganar siempre. Y lo que la gente no sabe es que ha tenido problemas en el hombro, en el pie, en el sacro... ¡Y lo que logró en 2015 sólo lo han conseguido cuatro jugadoras en la historia! Este año hemos priorizado”, explica su técnico.

Anders Thomsen, ‘mano derecha’ de Rivas, interviene: “En Dinamarca me preguntan cómo una española, en un país sin tradición, logró llegar a la cima. Lo que ocurre es que allí, como también pasará multiplicado en China, un entrenador que ha creado a 10 campeones mundiales, con el 11º no hace nada nuevo”. Rivas bromea: “Aquí, al empezar de cero, hemos innovado lo que nos daba la gana”. Algo que Álvarez agradece: “Integramos el aspecto psicológico en el entrenamiento. No es que en otros deportes no se haga, pero sí que en muchos es algo puntual, sólo cuando el jugador se encuentra mal”.

ALEGRÍA. “Nuestro trabajo va encaminado a reforzar su mejor versión, visualizar momentos favorables y recuerdos memorables que le transmitan confianza para que se sienta bien”, añade Álvarez. Algo que debería ayudarla a gestionar la presión de ser favorita al oro olímpico. “¿Qué presión?”, responde Rivas: “Es un orgullo que nuestra jugadora tenga opciones. Pero lo único que nosotros podemos controlar es que el proceso hasta llegar allí sea perfecto. Analizar todo, las derrotas y las victorias. Y que gane o pierda se sienta arropada. Somos un equipo”.