SNOWBOARD

Queralt: “He decidido seguir porque el snow es mi vida”

Tras pasar por una terrible y conmovedora situación personal por la muerte de su pareja y entrenador, la subcampeona del mundo regresa a la nieve.

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Queralt: “He decidido seguir porque el snow es mi vida”
Rodolfo Molina Diario As

—¿Qué representó para usted la medalla de plata en el halfpipe del Mundial de snowboard de Kreischberg (Austria), la primera de España en un Campeonato del Mundo?
—Representó mucho para mí, porque después de muchos altibajos en competiciones y entrenamientos era un resultado que estaba buscando desde hacía mucho tiempo. El estar en el podio me motivó mucho para seguir progresando.

—¿Está usted a un peldaño del título mundial absoluto. ¿Logrará subirlo?
—Creo que la plata del Mundial era un resultado que ya tocaba. El trabajo que se había hecho concordaba con este resultado, incluso mejor si hubiese ido de otra manera. No me queda ninguna duda de que para el próximo Mundial (Sierra Nevada 2017) lo podré mejorar.

—¿Y quitarse la espina de los Juegos Olímpicos en la que será su cuarta presencia?
—No es sólo una, tengo dos clavadas en los dos últimos. Por eso los Juegos Olímpicos de 2018 en Pyeongchang (Corea del Sur) son mi objetivo, y por lo que todas mis decisiones y mis entrenamientos están enfocados hacia estos y, con suerte, también hacia los siguientes. Es la competición más grande no sólo para mí sino para todos los riders y la que te da más reconocimiento; por esto se ha de llegar en el momento justo y con el mejor nivel competitivo.

—En un final de temporada excepcional a nivel deportivo con las medallas de plata en el Mundial y en la Universiada de Sierra Nevada llegó el golpe más duro de su vida a nivel personal, con el fallecimiento el 26 abril pasado de su compañero sentimental y entrenador, Ben Jolly, con sólo 29 años y a causa de un tumor cerebral. ¿Le ha cambiado la vida?
—Totalmente. Mi vida ha dado un giro total porque además fue algo que ocurrió en sólo un mes y aún no he reaccionado del todo a lo que eso supuso. Hice una parada de desconexión total de seis meses en los que no me vi capaz de reflexionar y de plantearme lo que iba hacer en el futuro.

—¿Y cómo lo superó?
—Aún no lo he superado del todo, pero en un momento sentí las ganas de probar de subirme de nuevo a la tabla y la sensación fue positiva. Unos días después vi que es aquí donde me encuentro bien, que este deporte me ha llevado donde estoy y a ser quien soy. Es mi vida y es lo que más me gusta hacer.

—Ha cambiado usted de Nueva Zelanda a Suiza como base de sus entrenamientos. ¿Cómo le va?
—Fui a entrenarme a Suiza porque estoy probando cosas, mirando qué vía escoger y me estoy creando un camino y una trayectoria que sean los mejores para mí. He esta probando y entrenando con el equipo suizo porque ahora mismo no tengo a nadie como entrenador y debo tomar una decisión al respecto. Si tengo algo muy claro ahora es que quiero estar cerca de mi casa, y estando en Suiza lo estoy.

—¿Cómo se plantea la temporada?
—Con tres premisas básicas: progresar, mejorar y trabajar. Dar lo mejor de mí en el mundo que más quiero, el de la nieve y la montaña, y poder llegar a lo más alto.