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Toronto tiene prohibido subestimar a los Texas Rangers

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Toronto tiene prohibido subestimar a los Texas Rangers

Toronto tiene prohibido subestimar a los Texas Rangers

Peter Llewellyn

USA Today Sports

Después de ganar su división, contra todo pronóstico, ¿aún nos pueden sorprender más los texanos en las series contra los Blue Jays?

Si a principios de Spring Training nos hubieran dicho que los Texas Rangers iban a terminar la temporada regular como campeones de su división por primera vez desde 2011 probablemente hubiéramos argumentado que los Angels y los Mariners disponían de unas plantillas más preparadas para dar un paso al frente y llevarse la AL West. Pero, al mismo tiempo, los Rangers tenían muchas papeletas para convertirse en la gran sorpresa de la temporada, dejando atrás la desastrosa campaña de 2014.

¿Y por qué no iba a ser así? El slugger Prince Fielder y el abridor Derek Holland se encontraban, al fin, libres de lesiones, Rougned Odor parecía un segunda base con proyección, Yu Darvish, el ace japonés, se había consolidado en la liga consiguiendo su tercer All-Star en tantos años en la liga y otro lanzador, el mexicano Yovani Gallardo, llegaba a Arlington procedente de Milwaukee en un traspaso con los Brewers a principios de año.

Poco duraría este argumento, pues el día 13 de marzo, aun en pretemporada, se hacía oficial que Yu Darvish tenía que a someterse a la famosa Tommy John surgery y que no se le esperaba de vuelta hasta principios de la próxima temporada. ¡Esto ya parecía una maldición! En 2014, Prince Fielder, la nueva adición que llegó para ser el hombre más importante en ataque, terminó jugando solamente 47 partidos bateando un mediocre .247 con tres home runs por culpa de una lesión en el cuello que no paró de molestarlo. Este año, como no podía ser de otra manera, era el turno del hombre más importante en la rotación... ¡Muchísimas gracias Dioses del béisbol! 

Una rotación sin Darvish se haría notar y mucho, tal y como demostraba la clasificación el día 31 de julio. El día en que se cerraba el mercado de traspasos, los Rangers se encontraban estancados en la tercera posición de la División Oeste, por detrás de los Angels y los sorprendentes Astros, con un balance de 50 victorias y 52 derrotas. Podría haber sido peor, pues tan solo Gallardo parecía un lanzador fiable y el ataque no terminaba de arrancar. Mientras tanto, los otros dos equipos parecían jugar en otra liga y la distancia de siete partidos parecía insalvable.

Sin embargo, algo sucedió aquel preciso día que cambió totalmente el rumbo de la temporada de los de Arlington. Me estoy refiriendo, como no podría ser de otra forma, a la llegada de Cole Hamels, estrella hasta entonces de los Phillies y otro verdadero ace, en teoría para ayudar a la franquicia a partir de 2016, cuando se esperaba al starter nipón de vuelta. 

¿Pero por qué esperar? Cole Hamels respondió a la perfección a su papel de líder de la rotación y como si de un efecto dominó se tratara, toda la plantilla empezó a funcionar mejor. El ataque empezó a manufacturar carreras como no lo habían hecho en todo el año, destacando a Rougned Odor, que hasta tuvo que ser bajado a Triple-A en mayo debido a pésimos números en el apartado ofensivo y a un fantástico Shin-Soo Choo, que no paraba de decepcionar desde su llegada a Texas en 2014. La misma rotación recibió ayudas puntuales con algunas buenas actuaciones de Colby Lewis y Derek Holland y el bullpen se ha convertido en uno de los mejores de toda la liga, lo cual resulta increíble teniendo en cuenta que hasta el deadline formaba parte de los diez peores. Su ERA desde principios de septiembre ronda los dos puntos básicamente gracias a brillantes actuaciones del cerrador Shawn Tolleson, Keone Kela, Sam Dyson y Jake Diekman, que llegó a los Rangers en el mismo traspaso de Hamels. Con todas las piezas funcionando a la perfección, los texanos terminaron la temporada con 88 victorias y 74 derrotas (38-20 desde julio), suficiente para ganar la división con una ventaja de dos victoria sobre los rivales estatales, los Houston Astros. 

Estos Rangers tienen momentum, tienen “mojo” como diría mi apreciado Dani García. Han terminado la temporada regular jugando realmente bien y se ríen constantemente de las predicciones hechas en abril. No tienen que demostrar nada a nadie pero eso no les quita la ganas de revancha por los años 2010 y 2011, cuando llegaron a las Series Mundiales. No os olvidéis, octubre le debe una a los Texas Rangers. ¿Continuarán sorprendiéndonos?

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