La entrevista

Iván Raña: “Entreno la cabeza para habituarla a la agonía”

Fue pionero del triatlón en España: campeón del mundo en 2002 y quinto en los Juegos de Sydney y Pekín. Y mañana es uno de los favoritos en el Mundial de Ironman de Hawai.

Iván Raña: “Entreno la cabeza para habituarla a la agonía”

—Fue sexto en su debut el año pasado. Ahora, algunos le dan favorito número uno. ¿Lo siente también así?

—¡Bufff! Nos conocemos todos, pero pocos dicen exactamente lo que piensan. Viendo los resultados, soy uno de los aspirantes. Pero hay más triatletas con opciones reales de ganar. Estar entre ese grupo ya está muy bien. Para los alemanes será Jan Frodeno, en Australia Luke Mckenzie... Cada uno tira para casa.

—¿Qué aprendió de la experiencia del año pasado?

—Sé cómo es el recorrido, y sé que es más duro de lo que creía en un principio. El ritmo es muy alto y simplemente un día regular te deja fuera de carrera. La hidratación y la comida es superimportante. Los días previos hay mucho movimiento, prensa, patrocinadores... Eso te merma bastante si no lo paras.

—Por cierto, ¿qué desayuna uno antes de un ironman?

—Lo que desayunaba de pequeño: pan. Aunque es difícil encontrar de calidad como antes.

—¿En un ironman, especialmente Hawai, es casi tan importante la cabeza como el físico? ¿Cómo se vence al dolor?

—Cuando entrenas, no sólo mejoras tu cuerpo, tu cabeza también puede entrenarse para habituarla a la agonía. Llega un momento en el que todos van vacíos y entonces es cuando si estas motivado, sigues. En Hawai, además, sabes que no habrá un momento de relax.

—¿Cómo ha sido su preparación para mejorar en la bicicleta, el sector que peor se le dio en 2013? (Luego, en la maratón, hizo el segundo mejor tiempo: 2h:47.54) ¿Con tiradas muy largas?

—Haber sido ciclista (fue profesional en 2009 con Xacobeo) me ha ayudado, pero más a entender la forma de correr en bicicleta. En el plano físico, Hawai y una carrera ciclista no tienen nada que ver. Aquí no vas a rueda: se trata de hacer una escapada en solitario de 180 km a tope, llegar con calambres y empezar una maratón. Sí hice todos los días tiradas largas, pero lo específico de rodar en cabra (la bici de crono) y estar más fuerte de tren superior para aguantar la posición vino con los entrenos de triatleta. Tengo más base y soy más resistente.

—Frente a gente muy alta, con cuerpos hechos a medida para una crono en bici, usted es ligero (1,74 m y 65 kg). ¿Dónde está su fortaleza, su ventaja?

—En intentar ser más duro que ellos. Pueden ir más rápido en algún tramo, pero cuando van pasando las horas o entra el viento de lado o de cara nos igualamos. Creo que en potencia relativa debo ser de los más fuertes (peso-potencia). Y luego está la técnica, saber correr o saber pedalear.

—Hay otros españoles como Víctor del Corral o Eneko Llanos con opciones...

—Víctor está muy fuerte y si llega al grupo de delante será un tío a tener en cuenta para el podio, donde ya ha subido Eneko.

—¿Se gana mejor la vida ahora con las largas distancias que cuando competía en olímpica?

—Más o menos igual. En olímpica gané un Mundial y eso te posiciona. Pero las normas de espacios (en los trajes) no dejan crecer a los triatletas. En larga hay más libertad y eso ayuda a las marcas.

—Va a tener a Javi Gómez Noya por allí. ¿Le vendrá bien sentir su aliento? Tras Río, igual se vuelven a ‘pegar’ en ironman.

—(Se ríe) Sí anima, sí. Y dice mucho de lo bien que prepara las cosas. No me importaría hacer algún doblete con él como en el pasado...

3,8 km a nado, 180 en bici y maratón

Mañana (sobre las 18:45 en España) comenzará el triatlón más mítico, el de la isla más grande de Hawai: Kailua-Kona. Allí en 1978 se inició el reto de nadar 3,8 kilómetros, hacer 180,2 en bicicleta y acabar con los 42,195 de una maratón: más de ocho horas compitiendo. Raña comenzó en la distancia olímpica (1,5-40-10) y ha evolucionado a la larga. Este año deslumbró en Klagenfurt (7:48:43) El paisaje volcánico de Kona, con el viento azotando, lo hace durísimo. El belga Van Lierde aspira a revalidar.