SALTO CON PÉRTIGA

Lavillenie salta 6,16 y bate el récord mítico indoor de Bubka

Lo consiguió en Donetsk, la ciudad donde su antecesor también había establecido la plusmarca mundial de pértiga en 1993 con un salto de 6,15.

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Donetsk tuvo que ser. En la ciudad de la pértiga, el feudo de Sergey Bubka, el ucraniano vio cómo su récord mundial de 6,15 metros, colosal, pasaba al baúl de los recuerdos por un centímetro.

Ataca el listón a nueve metros por segundo

Sergey Bubka y Renaud Lavillenie son dos genios de la pértiga. No han coincidido en el tiempo, pero sí en los cielos. El ucraniano, antes soviético, se llegó a elevar por encima de 6,15; el francés le ha añadido un centímetro más a esa medida. Lavillenie tiene 27 años, nació en Barbezieux-Saint Hilare, mide 1,77 (altura relativamente pequeña para un pertiguista) y es el actual campeón olímpico, último lujo de la escuela francesa de perchistas. Tiene un hermano menor de buen tono. Lavillenie sénior es muy rápido y tiene una técnica inmensa, esencial para una prueba de delicatessen, como es el salto con garrocha.


Sergey Bubka entraba al cajetín a 9,8 metros por segundo y Lavillenie a esa misma velocidad, aunque a veces la incrementa levemente. El francés utiliza pértigas más duras (fuerza necesaria para doblarlas convenientemente, para simplificar) y eso que las que utilizó Bubka en su momento eran las más poderosas de entonces. Lavillenie puede volar aún más alto. Lo hará.

El autor del magnicidio fue un francés llamado Renaud Lavillenie, que ya venía amenazando con que iba a asaltar el Palacio de Invierno del zar. Hace muy, muy poco, había superado 6,08 metros, a sólo siete centímetros del Everest de la pértiga. Puede parecer poco, pero es mucho. Ahora ya no es nada.

Lavillenie superó el listón de fibra de vidrio colocado a esa medida. Y lo hizo a la primera, a lo campeón. Comenzó el concurso en 5,81 y siempre a la primera tentativa superó 5,86 y 5,91. A la tercera saltó 6,01 (momento de crisis, usual hasta en los mejores pertiguistas) y a la primera esos 6,16 que le convierten en el atleta que es capaz de volar más alto.

Por cierto, el récord en pista cubierta estaba (y está) más alto que al aire libre. Bubka sigue teniendo la plusmarca outdoor, en 6,14. Otro objetivo para el francés. Cuando llegue el verano.

El de Lavillenie no es un récord cualquiera, porque ha dejado fuera de las listas a un mito, a uno de los más sobresalientes atletas de la historia y al mejor pertiguista de todos los tiempos, todavía por encima del francés, aunque él haya volado más alto. Pero aún no ha saltado más de seis metros como el que pasea por el parque y no ha sido seis veces campeón mundial.