EL ANÁLISIS DE TOKIO

Tokio: yenes y solidez frente a la radiación de Fukushima

Presenta su candidatura con el el presupuesto asegurado más un un fondo de contingencias de 200 millones de euros y el legado de 1964

La periodista Christel Takigawa, el director de Tokio 2020 Naoki Inose , y Christel Takigawa, medallista nipón en esgrima.
JUAN MABROMATA
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
Madrid Actualizado a

Tokio, como Madrid, también persevera en la carrera olímpica. En Copenhague cayó en tercera ronda con 20 votos y su techo fueron los 22 de la primera. Su baza es que en un panorama de crisis, su solidez financiera es un aval. Debe invertir unos 3.430 millones de euros, que ya han asegurado en un banco, y disponen de un fondo de otros 200 para contingencias. Su primer ministro, Shinzo Abe, cantará las bondades de su economía en el Hilton Puerto Madero. “Los Juegos estarían en unas manos seguras”, predica Tsunekazu Takeda, presidente de su Comité Olímpico.

de sus yenes, juega el Pero en contra recuerdo del terremoto y el tsunami que en marzo del 2011 reventó la central nuclear de Fukushima, a 200 km de Tokio. El gobernador de la ciudad afirma que los niveles de radiación “no son en absoluto diferentes a los de Nueva York, Londres o París” después de las recientes fugas. Por si acaso, en la versión inglesa de su web acaban de instalar un comparador de niveles de contaminación nuclear respecto a otras grandes ciudades.

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En su contra podría jugar también que a las grandes cadenas de televisión no les cuadran sus horarios y que Asia organizará los Juegos Asiáticos en Nanjing (2014) y los de Invierno en Pyonyang (2018). Pero su proyecto es compacto y con 28 sedes en el centro contrarrestarían la clásica frialdad nipona.

El Estadio Nacional de Kasumigaoka (80.000 espectadores) ya avanza con los planos de la iraní Zaha Hadid y pase lo que pase acogerá el Mundial de Rugby 2019. Se hará, con una cubierta retráctil, sobre la base del Olímpico de Tokio 1964. Además de este recinto, los Gimnasios Nacional o Metropolitano, el de sumo Kokugikan o el Budokan de judo forman parte de ese legado. El COI advirtió de la complicación “por el poco espacio disponible” alrededor.

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