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Las guerreras ya son de oro

WATERPOLO

Las guerreras ya son de oro

Las guerreras ya son de oro

MICHAEL DALDER

REUTERS

El equipo español se cena a Australia (8-6) y logra el primer Mundial de su historia, después de la plata olímpica obtenida en Londres.

Estas chicas son de oro. Ya lo fueron en Londres, aunque se quedaron con la plata. Y lo seguirán siendo muchos años, una época, porque esta generación está llamada a marcar una de las páginas más brillantes del deporte español. En este Mundial de Barcelona han dado un paso más, han impuesto su hegemonía sobreponiéndose a cualquier situación. Bañaron a Estados Unidos, campeona olímpica, gracias a un recital ofensivo (9-6). Remontaron a Hungría después de ir perdiendo 9-12, a base carácter y talento (13-12) y ahora se han cenado a Australia, una selección superada por la Selección española y por las circunstancias (8-6).

La piscina Picornell ya tiene el oro que se le debía en aquella trágica final de los Juegos del 92 en la que la Selección masculina cayó ante Italia. Y desde el primer minuto que lo pudo saborear, cuando Jennifer Pareja ganó la primera posesión para España y, poco después, Maica García marcó el 1-0. Australia no podía con la defensa española, una maraña de manos alzándose cerca de la portería, un bosque para las poco atinadas lanzadoras aussies. Fallaron la primera superioridad y fue un preludio de lo que vendría después.

España seguía a lo suyo. Laura López puso el 2-0 y las de Oca llevaban dos superioridades aprovechadas. Maica hacía estragos en la defensa australiana. Arancini encontró el camino del gol (2-1) pero las guerreras siempre estuvieron por delante. Pareja, de un lanzamiento exterior marcaba el 3-1 y McGhie recortaba distancias (3-2). Las superioridades marcaban y en ese terreno España parte con ventaja por su gran defensa. Andrea Blas hizo el 4-2 poniéndole el broche a su magnífico torneo. Webster intercambiaba golpes y marcó el 4-3 aprovechando otra superioridad, pero Tarragó, con la ayuda de la portera Wakefield, hizo el 5-3 antes del descanso.

España iba como una moto de agua, sobre todo en defensa. Las españolas, más pequeñas pero más ágiles, imponían su velocidad para llegar a todo. Laura López, que en vez de un brazo tiene un martillo, hizo el 6-3 pero Southern volvió a meter de nuevo a las australianas en el choque con el 6-4. El tercer cuarto no fue el mejor de las de Oca, como ocurrió en semifinales. Se obstruyeron en ataque y erraron tres superioridades, pero le mantuvo con ventaja su defensa y Laura Ester, inconmensurable cuando le tocó estarlo, mejor portera del torneo.

El último cuarto fue más tenso y el reloj corría a favor de las españolas. Al 7-4 de Maica, Lincoln contrarrestó con el 7-5. Y el tanto que resultaba ya insalvable para las oceánicas era el 8-5 de Jennifer Pareja, de penalti, nombrada mejor jugadora del Mundial. Y la eclosión llegó a falta de 3 minutos. Penalti a favor de Australia. Los 4.000 espectadores comenzaron a retumbar y Laura Ester, nombrada mejor portera, lo detuvo. Sus gritos y los del público rompieron los audímetros. Poco importó lo que ocurrió después. El oro se meció sobre esa mano y el grito de campeones retumbó en una piscina cuyos cimientos ya absorbieron la derrota en la final de los Juegos del 92.

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