LONDRES 2012 | FÚTBOL FEMENINO

Estados Unidos se venga de Japón y gana el oro olímpico

Estados Unidos logró el oro olímpico por cuarta vez en fútbol femenino al vencer en una trepidante final a Japón, que vendió muy cara la derrota.

Carli Lloyd celebra el gol.
LUIS ACOSTA
Aritz Gabilondo
Redactor jefe
Aritz Gabilondo (San Sebastián, 1980) es redactor jefe de fútbol internacional de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, empezó su carrera en El País y desde 2002 trabaja en AS. Ha cubierto Mundiales, Eurocopas y Juegos Olímpicos para este diario. Es comentarista de fútbol internacional en Cadena Ser, Movistar+ y Mediaset.
Londres Actualizado a

Estados Unidos logró el oro olímpico por cuarta vez en fútbol femenino al vencer en una trepidante final a Japón, que vendió muy cara la derrota. No hubo tiempo para la contemplación y las dos selecciones salieron de entrada decididas a por el título. Estados Unidos fue la que encontró premio antes. En su primer acercamiento con peligro, Lloyd empujó una excelente maniobra dentro del área de Alex Morgan, encumbrada ya por méritos propios en el nuevo icono del fútbol femenino.

El tanto envalentonó a Japón, intensa como los miles de aficionados que han seguido a su selección y a la masculina hasta tierras británicas estos días. Ogimi pudo empatar casi al instante y por partida doble, aunque sus remates se toparon con otra de las estrellas norteamericanas, la portera Hope Solo. En la segunda de las oportunidades el balón impactó incluso en el larguero, que también repelería luego otro remate envenenado de Kawasumi. Parecía claro para entonces que a Estados Unidos no le importaba replegarse a la espera de un error atrás de las asiáticas. Y llegaron.

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En el más sonado, Iwashimizu despejó hacia su propia portería y el balón impactó en el poste. A continuación, Heath lanzó desde lejos para poner a prueba los palpables nervios de Fukumoto. Ya en el segundo tiempo, las Yanks evidenciaron de nuevo su enorme pegada con el gol de Lloyd que ponía más tierra de por medio. Pero ni con esas se rindió Japón. Una excelente jugada acabó con un balón suelto que aprovechó Ogimi para acortar distancias. Era el gol necesario para meter de nuevo el partido en una coctelera. Quedaba tiempo. Había final.

Por eso las japonesas subieron aún más de revoluciones y se lanzaron sin reservas a por el empate. Ocasiones hubo para ello. Wambach despejó a córner cuando ya se cantaba el gol y el runrún continuó cada vez que Solo tenía que intervenir, como en un mano a mano decisivo que le sacó a Iwaguchi. Pero el tiempo se le fue agotando a las campeonas del mundo y con él sus opciones. EE UU saboreó de nuevo el oro olímpico, el cuarto de su historia, y se tomó la revancha de lo sucedido en la final del Mundial hace un año.

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