Taekwondo

Medallas a patadas en Londres

Joel González ganó el primer oro masculino para España. Brigitte Yagüe se colgó la plata para redondear su palmarés. Joel ya había ganado dos Mundiales y dos Europeos.

Medallas a patadas en Londres
Jesús Mínguez
Redactor Jefe Más Deporte
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
Londres Actualizado a

A patadas se ganó España dos medallas. Las de Joel González, oro en -58 kilos, y la plata de Bri gitte Yagüe (-49). Entre estallidos de potencia en los petos electrónicos, que se estrenaban en unos Juegos sorteando la arbitrariedad de la que se benefi ciaban los asiáticos, consiguieron la tercera medalla para el taekwondo español tras la de Gabriel Esparza en Sydney 2000. Este arte marcial se había estrenado como deporte de exhibición en Seúl 1988.

Si había que apostar por alguien era por el catalán de 22 años y la mallorquina de 31. Eran dos pesos pesados. Joel González, al que el director técnico de la Federación, Jesús Tortosa, defi ne como "el biotipo perfecto" del luchador, lo había ganado todo en este ciclo olímpico: Mundiales en los años impares (2009 y 2011) y Europeos en los pares (2008 y 2010). Una máquina. Sólo falló en el Preolímpico mundial este año, por lo que se tuvo que buscar la clasifi cación en un Europeo en el que se sumaron Brigitte y Nico García.

El junco de Figueras, flexible y potente a la vez, gana sobre todo por su mente. Por su tranquilidad. Sangre helada en un tatami caliente. Por el camino fue dejando al sueco Uno Sanli (7-6), al australiano Safwan Khalil (5-3) en cuartos y al colombiano Óscar Muñoz en semifi nales (12-2). Las patadas al peto, un punto, los golpes con el puño, otro. Las patadas a la cabeza, tres y las que se ejecutan con giro, un score adicional. Así, como un molino desatado, fue sumando hasta llegar a Daehoon Lee.

Casi KO. El coreano venía de proclamarse campeón del mundo en un peso superior (en los Juegos se reducen de ocho a cuatro). Pero con acciones como un vuelo tremendo, que casi provocó el KO del asiático, avanzó hacia el oro. Su padre, Pedro, no podía creérselo. Joel perdió el temple y se volvió loco con la bandera.

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Antes, Brigitte Yagüe había cedido sólo en el combate por el oro, con la china Jingyu Wu (8-1), campeona olímpica en Pekín. Su camino había sido más espinoso, más sufrido: Carolena Carstens (7-2), la mexicana Jannet Alegría (8-0) y la tailandesa Chanatip Sonkham (10-9). Pero ahí estaba su marido, Juan Antonio Ramos, para corregirla desde la grada.

Ramos fue cuarto en Atenas y quinto en Pekín con una mano rota. Son novios desde juveniles y se casaron en 2009. Ahora, él es seleccionador francés y, al no clasifi car taewkondista, está en Londres como entrenador de un luchador de Gabón. Desde hace dos años, todos los fines de semana la Federación francesa le paga un billete de avión para ver a su Brigitte. Ella se lo agradeció ayer. Debajo del dobok, una camiseta: "Para todos los que me han ayudado a cumplir un sueño... En especial mi marido".

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