Hulk: "Ganar los Juegos tras tanto sacrificio sería un sueño"
"Mi constitución es así por genética. Tengo una fuerza física natural con la que nací y no debo ejercitarla como otros compañeros", dice Hulk, una de las figuras de Brasil.


P: ¿Se tatuaría unos aros olímpicos si ganan los Juegos?
R: No lo sé. No lo he pensado. De momento tengo dos tatuajes y creo que ya son suficientes (risas).
P: Lo digo porque tiene usted musculatura de sobra para elegir dónde. ¿Cuántas horas al día trabaja en el gimnasio?
R: ¡No trabajo en el gimnasio! La gente siempre me pregunta esto y les contesto lo mismo. Mi constitución es así por genética. Tengo una fuerza física natural con la que nací y no debo ejercitarla como otros compañeros. Debo cuidarla, eso sí, pero nada más.
P: ¿Y lo de Hulk? ¿De dónde viene?
Me lo pusieron cuando era niño. Me gustaba mucho el personaje de los cómics y cuando jugaba al fútbol mi padre siempre me motivaba comparándome con él. “¡Como Hulk! ¡Vamos Hulk!”, me decía. Desde entonces se quedó este apelativo para referirse a mí.
P: Muy acertado, desde luego. También por su descomunal disparo con la izquierda.
R: Siempre me gustó tirar a portería. Me pasaba horas lanzando desde lejos y poco a poco fui perfeccionando la técnica y la potencia. Pero yo era un niño aún sin desarrollar. No tenía la fuerza de ahora. Quizá si fuera flaco y pesara 60 kilos también seguiría siendo Hulk...
P: Al menos fuerza de voluntad siempre tuvo. Para llegar a jugar en la segunda división japonesa debe ser necesaria…
R: Así es. Salí con 18 años de Brasil y estuve tres temporadas y media en varios conjuntos de Japón. Fue una experiencia difícil, pero yo quería ser futbolista y sabía que tenía que superar todos los obstáculos. Me conciencié en poder conseguirlo y afortunadamente lo logré.
P: ¿Qué hacía un brasileño en Japón?
R: Trabajar. Me sentía un extraño en una ciudad perdida sin entender nada ni conocer a nadie. Los únicos momentos en los que era feliz era jugando al fútbol. Puse todas mis energías en mejorar y llamar la atención. Afortunadamente así fue y el Oporto me dio la oportunidad de militar en el fútbol europeo. Estoy muy agradecido por ello.
P: Por aquel entonces difícilmente podría imaginarse ganando un oro olímpico…
R: Desde luego. Por eso alcanzarlo también sería un premio personal muy considerable. Un sueño. He tenido que trabajar muy duro para llegar a donde estoy y este sería el reconocimiento más importante posible. Me haría ver que todo mereció la pena.
P: ¿De quién se acuerda ahora que su carrera le sonríe?
R: De Dios, que nos ayuda y nos da fuerza a diario. Y por supuesto también de la familia. De mis padres, mi esposa, que saben lo mucho que cuesta llegar hasta aquí y poder pelear por esto. Es fundamental también el apoyo del público brasileño.
P: ¿Está Brasil obligada a ser campeona por no haberlo sido nunca?
R: Cuando llegas a una final es para ser campeón. En el caso de Brasil, con más motivo. Nunca lo hemos sido en unos Juegos y eso añade más presión. También sabemos que México es un gran equipo que nos puede dar un disgusto y por eso mismo debemos estar muy concentrados.
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P: Usted es uno de los mayores Sub-23 del equipo. Menuda generación viene por detrás, ¿no?
R: Esto es la selección de Brasil. Siempre hay jugadores jóvenes que vienen apretando. Fíjese en Neymar, por ejemplo. Ya no es una promesa, sino una gran realidad. Por fortuna he contado con la confianza del entrenador para poder ser parte integrante del equipo y estoy aportando todo lo que puedo. Ha sido un torneo complicado. Ha habido partidos en los que hemos tenido problemas en los primeros minutos, aunque mantuvimos la paciencia y nos sobrepusimos. Con esa misma paciencia afrontamos ahora la gran final de los Juegos.