Cal: tres años mirando al cielo
Este lunes inicia su camino hacia la quinta medalla. Desde hace tres años su técnico descarga los datos metereológicos de Eton Dorney para amoldar los entrenamientos.


“Ahí lo tienes, puedes ser el más chulo de la historia”. Suso Morlán, entrenador y padre espiritual de David Cal, le ha repetido muchas veces esta frase en los últimos tres años. El gallego está a una medalla de convertirse en el español más laureado en la historia de los Juegos Olímpicos, con cinco, desempatando con Joan Llaneras y Arantxa Sánchez Vicario.
Su reto comienza este lunes en el C1-1.000 (11:02, calificación y semifinales) y debe culminar el miércoles. Y para llevarlo a cabo, lleva tres años mirando al cielo. O más bien, estudiándolo. “En 2009 viajamos diez días a la pista de Eton Dorney –cuenta Morlán-. Allí me hice con un link de la estación metereológica y desde entonces, todos los días, a las 20:00 horas me descargo los datos. Con las primeras conclusiones, buscamos un lugar similar en Galicia. Lo encontramos en Cervo (Lugo), en el embalse del Río Cobo, que alimenta a la empresa acerera Alcoa. Ellos me facilitaron los datos de los últimos 20 años y todo cuadró. Además, nos mantienen la cota de agua adecuada para entrenar. Pasamos allí ocho semanas antes del Mundial 2010, otras nueve en 2011 y ahora hemos estado concentrados desde mayo, encerrados”.
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El conocimiento de las condiciones, más los 3.000 km al año que palea el Cal, le deberían hacer llegar más preparado para adaptarse a una pista que Morlán define como “hostil” para su pupilo. “El viento nos preocupa, porque suele soplar a favor de diestros y David es zurdo (también sus principales rivales, el húngaro Attila Vajda o el alemán Sebastian Brendel). Con los datos que hemos ido obteniendo, hemos simulado lo más posible las condiciones en los entrenamientos”, explica el técnico.
Todo el trabajo está hecho y ya sólo queda palear. Y con una sola oportunidad. En Londres 2012 el programa olímpico ha cambiado y ha desaparecido la distancia de 500 metros en la que el pontevedrés consiguió dos medallas. “David ha salido más perjudicado que nadie porque era el único que doblaba. Lo intentamos también con el 200, pero apareció Sete (Benavides) bajando de 40 segundos y lo vimos blanco y en botella. No teníamos opciones”. Así que la posibilidad de alzarse a la categoría de leyenda se jugará a una sola carta, mirando al cielo y olfateando el viento.