Una catarí y una saudí hacen historia

Wojdan Shaherkani y Al-Malki, soplos hacia la igualdad

Arabia Saudí, Catar y Brunei eran los únicos países que nunca habían tenido una mujer en sus delegaciones. En los Juegos de Londres, los 204 países han desfilado con alguna.

Wojdan Shaherkani y Al-Malki, soplos hacia la igualdad
Jesús Mínguez
Redactor Jefe Más Deporte
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
Londres Actualizado a

Fueron dos relámpagos. De nulo interés deportivo pero de enorme calado sociopolítico. Wojdan Shaherkani, primera mujer de Arabia Saudí en competir en unos Juegos, duró 82 segundos sobre el tatami, los que tardó la puertorriqueña Melissa Mojica en marcarle un ippon en la categoría de +78 kilos. Poco después, sobre el tartán de Stratford, Noor Hussain Al-Malki, pionera entre las mujeres catarís, salía de los tacos de 100 metros y a los diez segundos un pinchazo en su pierna derecha la dejaba sentada desconsolada en el suelo.

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Arabia Saudí, Catar y Brunei eran los únicos países que nunca habían tenido una mujer en sus delegaciones. En Londres, los 204 países han desfilado con alguna. "Su presencia es un signo de evolución", dice el señor de los anillos Jacques Rogge. En Pekín 2008, el 42% de los participantes fueron mujeres, en 2012 el porcentaje se ha elevado al 46% (4.850). En Estados Unidos, incluso, hay más presencia femenina que masculina (268 por 261). El COI se ha empeñado en equilibrar la balanza, de ahí algunos cambios en el programa olímpico y concesiones tras las presiones a estos países.

Concesiones como que la judoca Shaherkani, en un deporte de enorme contacto, pudiera, tras arduas negociaciones, cubrir con un pañuelo su cabeza. Un hiyab especial que respetaba "la tradición cultural musulmana". "Estaba asustada con toda la multitud alrededor", dijo la chica de 16 años, cinturón azul (dos por debajo del negro), que acudió con una invitación y de la que no se separó su padre. Ella lleva sólo dos años haciendo judo (se entrena en Gran Bretaña) y en su país, aunque haya venido a competir, está prohibido que la mujer haga deporte. O que vaya a un hospital sola. En Londres, ella y Al-Malki dieron dos pasitos más hacia la dignidad.

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