A cuartos sin presumir
Partido desmadejado entre una España que se asegura estar entre los tres primeros de grupo y Gran Bretaña, que vendió cara su piel. Muchos errores y lagunas de concentración de la selección.


Gran Betraña le metió 30 puntos a España en el último cuarto (19-30) y se encontró, casi de repente, con un hilo de vida en el partido y en sus Juegos. El público, entre atónito y curioso, se sacudió la pereza y animó: 68-65 con poco más de tres minutos por jugar. A partir de ahí España se puso en manos de los Gasol, de los tiros libres de Calderón y de los errores de Gran Bretaña, que enlazó triples milagrosos cuando se vio perdida pero le tembló el pulso cuando pudo ganar: con 71-69 perdió dos balones seguidos en buenas defensas de Rudy a Deng y malas decisiones de un equipo tan tierno como corajudo, tan empeñado en no perder como incapaz de ganar. Un equipo que anotó el último triple (79-78) y fue incapaz de hacer falta a Calderón en los segundos finales. El base extremeño escapó entre quiebros en el esperpéntico final de un partido para olvidar.
Porque hay una historia de más de treinta minutos que explica que el partido llegara vivo al desenlace y que justifica que España se moviera en la decena de ventaja (máximas de trece: 54-41, 61-48) sin romper nunca definitivamente. Ni el partido ni a sudar. España ganó de uno después de tirar 32 tiros libres, el doble que los británicos. Claro que el discreto y finalmente maquillado 66% (21/32) habla de la falta de concentración tanto como las 13 pérdidas o el pobre 4/17 en triples. España amasó segundas oportunidades gracias a sus 15 rebotes de ataque y fue superior cuando quiso Pau Gasol: 17 puntos sin empeño defensivo. Calderón (19 puntos), Rudy (7 asistencias) y algunos minutos de Marc aseguraron un triunfo que vale, eso sí, el billete a cuartos con el mínimo de la tercera plaza.
Este partido cierra la primera parte, aunque no la primera fase, de los Juegos para España. Ahora llegan Rusia y Brasil, otra historia, y después de los cruces. Ahora empieza lo serio. Y este equipo tiene crédito, talento y un pedigrí competitivo tan probado que no merece que se saquen demasiadas conclusiones de un partido que fue tierra baldía, ni el aseado final ante China ni el torbellino del tercer cuarto ante Australia: apenas nada que llevarse a la boca. Cosas de los triunfos que se dan por seguros antes de jugar y de los encuentros que pasan de puntillas antes de las verdaderas batallas. La de Rusia, el sábado, lo será. En juego, salvo acontecimientos estrambóticos, el billete para evitar a Estados Unidos antes de la final.
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Navarro descansó otra vez, aunque calentó, y Llull retrocedió lo poco que avanzó ante Australia (1/6 en tiro, dos pérdidas). Sergio no encontró el interruptor, Sada fue un fantasma y lo mejor de la segunda unidad fueron un par de acciones espectaculares de Ibaka y los rebotes de ataque de Felipe, albañilería garantizada casi en cualquier circunstancia. El resto fue una demostración de mínimo esfuerzo a partir del 22-11 que amenazó quiebra en ocho minutos. Así siguió el partido. España hacía daño cuando corría en transición y hacía pasar la pelota por los pívots y encajaba parciales cuando se dejaba ir en ataques perezosos y concedía puntos fáciles, demasiados en la zona ante un rival que tiró 24 triples incluido un notable 3/6 de Freeland, que con 25 puntos acompañó a Deng (26, 9 rebotes y 7 asistencias). Entre los dos se bastaron para sostener primero y elevar después a la meritoria Gran Bretaña, que acumuló errores gruesos pero que dejó un aroma combativo que hace más dulce la derrota y más livianas las críticas para un baloncesto, el de las Islas, que viene de la nada y está todavía en pañales.
España tiene que ser un equipo radicalmente distinto cuando se enfrente el sábado por la mañana a Rusia. Seguramente lo será. Por intensidad, por conceptos y por rotación. A partir de ahí comienza la verdadera competición y a partir de ahí llegarán los verdaderos análisis. Hasta entonces conviene dejar un partido como este a un lado cuanto antes. Es algo que, desde luego, este grupo de jugadores se ha ganado.