Fútbol | España 0 - Marruecos 0

España culmina sin goles su pesadilla en los Juegos

La Selección olímpica no pasa del empate ante Marruecos, es incapaz de marcar un solo gol en el torneo y abandona la cita británica como última de grupo. Clasificados Japón y Honduras

España culmina sin goles su pesadilla en los Juegos
Aritz Gabilondo
Redactor jefe
Aritz Gabilondo (San Sebastián, 1980) es redactor jefe de fútbol internacional de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, empezó su carrera en El País y desde 2002 trabaja en AS. Ha cubierto Mundiales, Eurocopas y Juegos Olímpicos para este diario. Es comentarista de fútbol internacional en Cadena Ser, Movistar+ y Mediaset.
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España convirtió el Teatro de los Sueños en Teatro de las Pesadillas a su paso por Old Trafford. Una nueva decepción cerró para siempre una participación desastrosa en los Juegos. Para olvidar. No marcar ningún gol fue el mayor castigo posible para un equipo seco y a cero. El destino parecía tenerle guardada esta desagradable sorpresa final.

Ni siquiera en la última cita se deshizo de las ataduras de los últimos partidos. Le faltó ritmo en la elaboración y velocidad a la hora de replegar. Marruecos tampoco le sometió en exceso, pero cuando lo hizo creó problemas. En la vez más clara Barrada remató excesivamente cruzado tras una buena incorporación. La respuesta española estuvo en las botas, cómo no, de Mata. El asturiano se inventó un pase inverosímil que Adrián estrelló en el palo.

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Aguacero. Para entonces una tromba de agua caía sobre Old Trafford, que se puso pesado y aceleró los cambios. Javi Martínez, Isco y Muniain fueron dejando su lugar a Ander, Tello y Koke. Entre medias la potencia de Amrabat y otra incorporación de Barrada pusieron en peligro la portería de De Gea, igual de desguarnecida que durante estos últimos días.

La frescura de los cambios sí mejoró bastante a España. Adrián gozó de un mano a mano que desperdició de forma absurda y Oriol y Mata también debieron marcar. El cúlmen de esta angustia se produjo casi al final cuando de nuevo Adrián se topó con el larguero. El quinto en tres partidos. El peor final posible. El sueño olímpico convertido en pesadilla.

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